Textos inclusivos del Antiguo Testamento
18.10.06 @ 00:23:13. Archivado en CATECISMO INCLUSIVO
Expongo hoy una antología sucinta de textos inclusivos veterotestamentarios, que nos ayudan a confeccionar nuestro catecismo. Hablan del amor y la acogida universal de Dios. Con ser pocos, sobrepasan con mucho en número a aquellos otros que inciertos intérpretes nos presentan como condenas de la homosexualidad.
• Gen 1, 26a-27: “Y dijo Dios: Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios”.
• Gen 1, 31: “Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno”.
• Gen 12, 3: El Señor le dijo a Abraham: “¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!”
• Dt 10, 17-19: “Porque el Señor tu Dios es Dios de dioses y Señor de señores; él es el gran Dios, poderoso y terrible, que no hace acepción de personas ni acepta sobornos. El defiende la causa del huérfano y de la viuda, y muestra su amor por el extranjero, proveyéndole ropa y alimentos. Así mismo debes tú mostrar amor por los extranjeros, porque también tú fuiste extranjero en Egipto”.
• 1S 2, 8: “Levanta del polvo al desvalido y saca del basurero al pobre para sentarlos en medio de príncipes y darles un trono esplendoroso”.
• Sal 47, 9: “Los nobles de los paganos se reúnen con el pueblo del Dios de Abraham”.
• Sal 72, 11.17: “Que ante él se inclinen todos los reyes, ¡que le sirvan todas las naciones! Que su nombre dure para siempre; que su fama permanezca como el sol. Que en su nombre las naciones se bendigan unas a otras; que todas ellas lo llamen dichoso”.
• Sal 84, 10: “Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad”.
• Sal 96, 12: “¡Canten alegres los campos y todo lo que hay en ellos! ¡Canten jubilosos todos los árboles del bosque!”
• Sal 103, 22: “Alabad al Señor, todas sus obras en todos los ámbitos de su dominio”
• Sal 107, 16: “¡El hace añicos las puertas de bronce y rompe en mil pedazos las barras de hierro!”
• Sal 137, 4: “¿Cómo cantar las canciones del Señor en una tierra extraña?”
• Sal 139, 13-16: “Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos”.
• Sal 147, 2: “El Señor reconstruye Jerusalén y reúne a los exiliados de Israel”.
• Is 2, 2-3: “En los últimos días, el monte de la casa del Señor será establecido como el más alto de los montes; se alzará por encima de las colinas, y hacia él confluirán todas las naciones. Muchos pueblos vendrán y dirán: ¡Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob!, para que nos enseñe sus caminos y andemos por sus sendas”.
• Is 5, 26: “Con una bandera le hará señas a una nación lejana, con un silbido la llamará desde el extremo de la tierra, y esta nación llegará presta y veloz”:
• Is 43, 4b: “Porque te amo y eres ante mis ojos precioso y digno de honra”.
• Is 55, 1.4-5: “¡Venid a las aguas todos los que tengáis sed! ¡Venid a comprar y a comer los que no tengáis dinero! Lo he puesto como testigo para los pueblos, como su jefe supremo. Sin duda convocarás a las naciones que no conocías, y naciones que no te conocían correrán hacia ti, gracias al Señor tu Dios, el Santo de Israel, que te ha colmado de honor”.
• Jer 31, 12: “Vendrán y cantarán jubilosos en las alturas de Sión; disfrutarán de las bondades del Señor: el trigo, el vino nuevo y el aceite, las crías de las ovejas y las vacas. Serán como un jardín bien regado, y no volverán a desmayar”.
• Os 1, 10: “Y en el mismo lugar donde se les llamó “Pueblo ajeno” se les llamará “Hijos del Dios viviente”.
• Os 2, 23: “Yo la sembraré para mí en la tierra; me compadeceré de la “Indigna de compasión”; a “Pueblo ajeno” lo llamaré “Pueblo mío”; y él me dirá “Mi Dios”.
• Jl 3, 2.7: “Reuniré a todas las naciones y las haré bajar al valle de Josafat. Allí entraré en juicio contra los pueblos en cuanto a mi propiedad, mi pueblo Israel, pues lo dispersaron entre las naciones y se repartieron mi tierra. Sabed, pues, que voy a sacarlos de los lugares donde fueron vendidos, y haré que recaiga sobre vosotros vuestra propia venganza”.
• Am 9, 14-15: “Restauraré a mi pueblo Israel; ellos reconstruirán las ciudades arruinadas y vivirán en ellas. Plantarán viñedos y beberán su vino; cultivarán huertos y comerán sus frutos. Plantaré a Israel en su propia tierra, para que nunca más sea arrancado de la tierra que yo le di, dice el Señor, tu Dios”.
• Mi 2, 12-13: “Te aseguro, Jacob, que yo reuniré a todo tu pueblo. Te aseguro, Israel, que yo juntaré a tu resto. Los congregaré como a rebaño en el aprisco, como a ovejas que, en medio del pastizal, balan huyendo de la gente. El que abre brecha marchará al frente, y también ellos se abrirán camino; atravesarán la puerta y se irán, mientras su rey avanza al frente, mientras el Señor va a la cabeza”.
•
Mi 4, 6-7: “En aquel día –afirma el Señor- reuniré a las ovejas lastimadas, dispersas y maltratadas. Con las ovejas heridas formaré un resto, y con las desterradas una nación poderosa. El Señor reinará sobre ellas en el monte Sión desde ahora y para siempre”.
• Sof 3, 18-20: “Yo te libraré de las tristezas, que son para ti una carga deshonrosa. En aquel tiempo yo mismo me ocuparé de todos los que te oprimen; salvaré a la oveja que cojea y juntaré a la descarriada. Os daré a vosotros fama y renombre en los países donde fueron avergonzados. En aquel tiempo yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré. Os daré a vosotros fama y renombre entre todos los pueblos de la tierra cuando yo haga volver a sus cautivos ante vuestros mismos ojos”.
• Zac 2, 4-5: “Tanta gente habrá en Jerusalén, y tanto ganado, que Jerusalén llegará a ser una ciudad sin muros. En torno suyo –afirma el Señor- seré un muro de fuego, y dentro de ella seré su gloria”.
• Zac 6, 15: “Los que están lejos vendrán para ayudar en la reconstrucción del templo del Señor”.
• Zac 8, 8: “Los haré volver para que vivan en Jerusalén; ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, en la verdad y en la justicia”.
• Zac 10, 8: “Yo los llamaré y los recogeré. Cuando los haya redimido serán tan numerosos como antes”.
• Zac 14, 11: “Y no habrá más maldición”.
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José Mantero



