El sacramento del coming out
16.10.06 @ 01:07:27. Archivado en Gays
El pasado 11 de Octubre se celebró la jornada internacional del coming out (salida del armario), instaurada en 1988 y organizada por vez primera en Suiza en 1991.
El alemán Karl Heinrich Ulrichs, defensor de los derechos de las personas gays, concibió en 1869 la salida del armario como un medio de emancipación. Entendiendo que la invisibilidad (disimulo, ocultación, camuflaje…) suponía un obstáculo para acabar con la homofobia en la opinión pública, Ulrichs aconsejaba a cada homosexual que efectuara su propia salida del armario.
En la historia recentísima de las luchas de liberación gay en España, tanto colectivos de homosexuales como personas de cierta relevancia social y pública han optado, mediante distintas estrategias, por animar a salir del armario, sea a través de la palabra, o del propio coming out.
¿Para qué hemos salido del armario? No hay dos salidas iguales, porque cada persona es diferente de la otra; sin embargo, en cada salida han concurrido un mínimo de tres constantes que las igualan:
• Un acto de liberación personal, afirmando la propia afectividad y sexualidad. Motivo este nada desdeñable, ya sea como causa principal de la salida del armario, ya como efecto colateral positivo.
• El amor hacia la familia y los amigos, lo que ha movido a muchos a presentarse, en su actual etapa vital, tal cual es, soltando el lastre del enmascaramiento que venía arrastrando y sufriendo durante años.
• La toma de conciencia de la opresión homofóbica que viene sufriendo secularmente la comunidad homosexual.
Una cuarta motivación, muy fuerte, es la religiosa, incluso la específicamente cristiana, que tanto nos interesa aquí, puesto que intentamos vivir nuestra fe sin la mentira homofóbica que manipula la Sagrada Escritura para hacer que nos condene y condene nuestros afectos y sexualidades.
¿Por qué sale del armario una persona gay cristiana?
Para señalar a otros un bello camino posible: la fe en Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador de los hombres, hace viable y respetable el amor entre dos personas, sean del mismo o de distinto sexo. Como gays hemos acogido un día la Palabra y la vocación cristiana, como gays somos urgidos por el Señor a comunicarla a otros -“¡Ay de mí si no predico el Evangelio!” (1Cor 9, 16)-, para que Cristo sea todo en todos.
Salir del armario, el coming out, es, pues, como una suerte de sacramento, en tanto que constituye a quien sale en signo visible –operativo y operante- del amor inclusivo de Dios.
Salir del armario es aceptar la llamada del Señor a ser alter Christus (oh, el latín…), para que en todo sea amado y servido el Amor.
En definitiva, ¿por qué hemos salido del armario? Para decir a los gays que Dios es su Padre, que El nos ha creado así y quiere –esto es vital- que seamos así, gays por voluntad y gracia de Dios.
Desde esta bitácora animo a todos y todas, pastores y pueblo de Dios, a salir del armario. ¿Cómo? Con temblor y con temor, sabiendo que hay que anunciar el don sagrado de la Palabra a tiempo y a destiempo, dando razón de nuestra fe y nuestra condición de hijos en el Hijo.
Una bella manera de hacerlo:
Para los católicos: en la próxima Eucaristía, al momento del prefacio (cuando el que preside invita a dar gracias: “Demos gracias al Señor, nuestro Dios”), levantarse, tranquilamente dirigirse hacia un lugar visible dentro o fuera del presbiterio y dar públicas gracias a la Santísima Trinidad por ser gays.
Para los no católicos: en momentos equiparables de la Santa Cena o de cualquier celebración devocional de oración.
Lo importante es dar gracias, lo importante es dar razón de nuestra fe, esperanza y amor. Lo importante, lo que Dios quiere de ti, es ser.
Bendita sea Dios, Madre y Padre de todas las personas.
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José Mantero



