Acepta y ama tu identidad
13.10.06 @ 00:38:29. Archivado en ESPIRITUALIDAD INCLUSIVA
Leyendo el boletín semanal de la Diaconía Cristiana Diversidad, de Montevideo, rescato de mis lecturas anteriores estos párrafos de Henri J.M. Nouwen, que nuestros hermanos de ICM de Uruguay reproducen.
Aceptar la propia identidad. Y hacerlo no a regañadientes, sino abrazándola con amor. Tal es una de las claves de la felicidad. “Si conocieras el don de Dios…” (Jn 4, 10), dice Jesús a la mujer samaritana. Si conociéramos el don de Dios que es nuestra persona, con su específica orientación sexual y afectiva. Si nos conociéramos a nosotros mismos, si nos reconociéramos como don de Dios… Cuánto cambiaría, cuánto cambiaríamos.
Recuerdo el momento exacto en que, a mis doce años, me descubrí gay: era media mañana, yo veía la tele con mis amigos, y tuve cinco minutos de perplejidad.
No me ha costado demasiado descubrirme. Me costó, hace tiempo, aceptar y amar el don que Dios había tenido a bien concederme.
Las palabras que escribe Nouwen, que no hablan expresamente de reconocer la propia orientación, sí pueden ayudarnos a identificarnos con nosotros mismos como riqueza que proviene del Padre. Y reconocerle a El como el gran donante y, al mismo tiempo, inefable regalo.
Te dice Dios por boca del profeta Isaías: “Eres precioso a mis ojos, eres estimado y yo te amo” (Is 43, 10). Lee los párrafos siguientes, y da gracias al Señor por tu homosexualidad. Dios te bendiga.
"Tu verdadera identidad es la de hijo(a) de Dios. Es la que debes aceptar. Una vez que la hayas reivindicado y te hayas afianzado en ella, puedes vivir en un mundo que te regala mucho gozo y mucho dolor a la vez. Puedes asumir con el mismo talante constructivo la alabanza y la crítica, la cual te ofrece la oportunidad de reforzar tu identidad básica, porque la identidad que te hace libre está anclada más allá de toda alabanza humana y de toda crítica. Pertenece a Dios y como hija(o) de Dios eres enviado al mundo.
Necesitas guías espirituales, personas que puedan ayudarte a mantenerte anclado en tu verdadera identidad. Porque la tentación de desconectarte de ese lugar profundo dentro de ti donde reside Dios y la tentación de dejarte ahogar en la alabanza o en la crítica negativa del mundo siempre estarán presentes.
Como este lugar profundo en el que tu identidad de hijo(a) de Dios está encerrada ha permanecido desconocido para ti durante largo tiempo, los que fueron capaces de entrar en contacto contigo tuvieron un repentino y a menudo abrumador poder sobre ti. Se convirtieron en parte de tu identidad. No podías vivir sin ellos. Fueron incapaces de desempeñar ese papel divino, y por eso te dejaron y te sentiste abandonado. Precisamente esa experiencia de abandono es la que te hizo volver a tu verdadera identidad como hija(o) de Dios.
Sólo Dios puede morar en ese lugar más profundo dentro de ti y puede darte una sensación de seguridad. Aunque persiste el peligro de que otras personas te abandonen, llevándose tu centro sagrado, y así te hundan en la angustia.
Puede llevar mucho tiempo y disciplina volver a conectar tu ser profundo y escondido con tu ser público, que es conocido, amado y aceptado, pero que es también criticado por el mundo. Poco a poco, sin embargo, empezarás a sentirte más vinculado y a convertirte más plenamente en lo que realmente eres, hijo(a) de Dios. Ahí es donde reside tu auténtica libertad."
(Henri J.M.Nouwen
Del Libro "La voz interior del Amor"
Colección Sauce/PPC Ed.-p.83-84.)
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José Mantero



