Breve apunte sobre tiendas y tenderos de militancia
25.09.06 @ 00:17:07. Archivado en gaynas y gaynonas
Me parece que impropiamente se habla de “comunidad gay” para señalar al heterogéneo –gracias a Dios- colectivo homosexual, tal vez debido a la influencia –como en tantas cosas- de la cultura gay americana (USA), que, efectivamente, en inglés a casi todo llama comunidad, para referirse a todos los individuos que integran un colectivo de similares características. Pero en nuestra lengua es distinto, son importantes los matices. Y la voz “comunidad” tiene para nosotros un alto componente de solidaridad, afecto y una cierta vida común y en común.
No es lo mismo, por ejemplo, referirnos a una comunidad cristiana que a un conjunto de electrodomésticos. Ni de lejos. De modo que, a mi entender por una mala traducción, desde ciertas instancias se insiste mucho en englobar a todas las personas homosexuales en una –en castellano y en España- inexistente comunidad.
Puede, por tanto, que sea más exacto decir “el mundo gay”, incluso –con todas las reservas- “cultura gay” o, aún mejor, “los gays” (mujeres y hombres, también según el uso anglosajón del término).
Para comunidad, aún nos falta mucho. Nos falta solidaridad, atención a las necesidades de cada uno y del conjunto, delicadeza de semejante a semejante…
Para comunidad, aún nos sobra demasiado. Por exceso también se puede dificultar la constitución de una fraternidad. ¿Qué nos sobra? Estimo que determinadas actitudes, de las cuales me gustaría destacar –aparte el “divinismo”, que tanto daño está infligiendo a la imagen general de las personas homosexuales- la falsa militancia por (im)puro interés económico, de influencia y prestigio.
Me estoy refiriendo a quienes pretenden vendernos la burra de su militancia, su compromiso, su denodado esfuerzo luchador por la causa de liberación gay (todavía en vigor), cuando en realidad únicamente son tenderos avispados, logreros listillos que, con la coartada de su indemostrable militancia, andan por ahí, enriqueciéndose y echando glamour por cada poro y pluma.
La mañana del Domingo, en mi lectura continuada de la Biblia, me detuve en este versículo de Isaías, que viene al pelo en toda esta movidita, de pasta sin militancia:
“¡Ay de los que traen la iniquidad
con cuerdas de vanidad” (Is 5, 18a)
El profeta retrata, breve y atinadamente, a tanto sanedrita y notable gay (obviamente, no a todos, ni a la mayoría, pero sí a algunos y algunas muy destacados…), más atentos a su negocio que a la causa de muchos. Hipócritas logreros a los que es preciso desenmascarar, precisamente para bien de la misma lucha por la normalización.
Profesionales de “lo gay”, se hacen de euros a costa de esa pretendida socialización, a razón de más de 2€ por café y barba.
Un día se les acabará el chollo que tienen montado entre las cuatro calles de su gueto (es gueto, y los tenderos listos quieren hacernos creer que necesitamos de su encierro para ser libremente gays. Están equivocados, quieren engañarnos).
Ellos, próceres y dignatarios gays y lesbianas, traen iniquidad con cuerdas de glamour barnizadas con laca de militancia.
El lema de estos es “contra el PP vivíamos mejor”. ¿Tú crees? Pero pocos viven mejor que ellos, montados en el euro rosa (que sí existe) y abanderando falsas izquierdas(que también existen), a costa de la solidaridad, de la toma de conciencia, de nosotros que sí somos luchadores.
La de ellos no es la España de la normalización, sino la cortesana, en la que unos pocos medran en la corte, toda vez que consiguieron tocar tierra en su ambicionado puesto político de relumbrón.
¿Contra el PP vivíamos mejor? Ellos viven a cuerpo de sátrapa contra cualquiera, con cualquiera. Ellos, como los Rouco, Cañizares, Ratzinger y demás ralea homófoba, necesitan sentirse víctimas, perseguidos… Pero ellos también son verdugos de las ilusiones y esperanzas que tantos pusieron en ellos, dando crédito a su palabra (¿palabrería?).
Ellos han profanado nuestras luchas. Ellos han convertido “lo” gay en negocio, despojándolo con semejante poca vergüenza de argumentos y empuje, que otros –como ellos- caraduras fascistas se permiten el lujazo de mentarnos como “lobby”. Qué poca vergüenza.
Ellos, tenderos avisados en hábito de militante, han hecho florecer su particular colmado sobre el recelo, la intolerancia y el armario. El armario les interesa a estos notables homosexuales del euro.
Ellos son los culpables de que Chueca (por ejemplo) sea solamente un modelo, pero ya no un referente.
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José Mantero



