Apuntes para una espiritualidad inclusiva
22.09.06 @ 00:38:25. Archivado en Gays, IGLESIA
En la zona de comentarios de esta bitácora se hace alusión a la necesidad de una espiritualidad cristiana gay. Y se suscita una fraterna discusión en torno a su conveniencia o inoportunidad.
La clave está en los verbos, concluyo con un hermano que le dicen Mudejarillo. La cuestión no reside en crear una espiritualidad cristiana específicamente homosexual (o para homosexuales), sino en ayudar a que los cristianos gays vean que la espiritualidad cristiana es también su espiritualidad. El amigo antes citado lo expresa magistralmente de este modo:
“¿Qué tal si lo entendemos como en el caso de la curación del ciego? Agua y barro para "curar" al que no ve, creación como realidad constante que va haciéndose día a día de la mano del Único Señor que nos une a todos... desvelar, crear...en definitiva vocear la Buena Noticia a los sordos y a los que anhelan sentirse también amados, y "narrar" también nuestra propia liberación, la que hemos sentido y tanto nos ha costado”.
Efectivamente, como él refleja, no hablamos de la creación de una espiritualidad gay, sino de su re-creación; esto es, de abrir el arca del enorme tesoro cristiano y saber leerlo y narrarlo a las personas gays, secularmente excluidas o relegadas a zonas espirituales y eclesiales suburbicarias.
Por ejemplo:
• Con frecuencia esgrimen contra nosotros la Biblia. Hemos de construir no una teología o espiritualidad bíblica específica para nosotros, sino saber transmitir el convencimiento de que la Biblia es –sí, también- nuestro libro santo, el que contiene Palabra de Dios también para nosotros. La Biblia como Palabra divina inclusiva.
• La Historia Sagrada, es más, la Historia de Salvación no es exclusivamente heterosexual (ni heterosexista, por descontado), es también homosexual, y bisexual, y transexual. Porque Dios traza un plan de salvación para todos sus hijos e hijas.
• La Historia de la Iglesia (en general, sin etiquetas ni marcas) es la historia de mujeres y hombres gays que, junto a sus hermanos y hermanas heterosexuales, han caminado y caminan hacia el punto omega que es Cristo, construyendo un mundo que cada vez se vaya pareciendo más al Reino por venir.
• La historia de la gracia y la historia del pecado no son privativas de ninguna orientación afectiva y sexual concreta., sino de todos.
Y un suma y sigue impresionante.
Poco nos separa, mucho nos une: una fe, un bautismo, un Dios Padre de todos…
Cierto que no podemos obviar toques específicos –sí- de la personalidad histórica gay, para integrarlos en el gran tronco cristiano. Sobre todo, teniendo en cuenta los últimos embates homófobos, ya sobrevenidos (el veto vaticano al sacerdocio para los varones homosexuales es sólo el último ejemplo de pecado de homofobia eclesial) o por sobrevenir (el documento anglicano por el que, previsiblemente, las Iglesias de esa comunión se comprometerían a no ordenar a gays), se impone un redescubrimiento y revisión de la espiritualidad del Éxodo y la liberación. Poco a poco, pero sin descanso, iremos avanzando.
Por ello en este blog, que diariamente leen muchos gays cristianos (gay=hombres y mujeres, homosexuales y lesbianas), va a contribuir humildemente aportando semanalmente apuntes para una espiritualidad inclusiva. Será cada viernes, igual que los miércoles tenemos los puntos concisos de catecismo inclusivo, y los domingos homilía.
Se esperan vuestras sugerencias, a través de los comentarios.
Entre todos podemos contribuir a que el kerigma, Cristo, Evangelio vivo, sea vivido por todas y todos, en un mundo y una Iglesia verdaderamente santos, inclusivos, sin marginadores ni marginados.
Bendita sea Dios.
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José Mantero



