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18.09.06 @ 00:43:22. Archivado en Gays, IGLESIA
Somos ya 49 participantes en el grupo virtual de cristianos gays. Una cifra es sólo eso, un número. Pero, en un caso como el nuestro, en el que a la orientación homosexual –natural en sí misma, y querida por Dios- hay que unirle las torturas psicológicas infligidas por responsables eclesiásticos homófobos (muchos de ellos también homosexuales), tras cada número se asoma una dolorosa cuota de sufrimientos, más un gozoso conjunto de vivencias afectivas y de fe. Merece la pena ser creyente en Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador, Vida para el mundo. Y merece la pena ser gay, esta manera nuestra –regalada por el Creador- de estar capacitados para amar y vivirnos como entrega.
Hay vida tras cada número. 49. Y muchos de ellos son la atrancada puerta de un armario en el que sufre y pena un hermano, en el que malvive –oscuridad y terrores- una hermana. Estas personas saben que el armario no es vida. Pero tienen detrás una potente y avasalladora institución que les insta a… no ser. A pisotear el yo, el don de Dios.
Si la vida de una persona homosexual armarizada es torturadora, su noche es un horror.
“¡Desbarátese la máquina del Universo, desquíciense ambos mundos, antes que seguir comiendo con ese temor y dormir en la aflicción de esos terribles sueños que nos agitan de noche!”.El grito de Macbeth parece representar muy bien la pesadilla de quienes vivís en el armario, oscuros y protegidos de los ojos de todos, pero desprotegidos de su calor, su música, su solidaridad hermana. El armario no es vida.
Hay quienes, enamorados y viviendo “discretamente” en pareja, se sienten resguardados. Pero no se engañen: están poco a poco matando el amor que gozan tan efímero.
“Pues ese amor puede acarrear más pesares ocultándolo, que rencores descubriéndolo” (Hamlet, acto II, escena I, palabras de Polonio).
Es cierto que el amor homosexual despierta rencores en estas Iglesias homófobas. El rencor, en muchas ocasiones, de la envidia. Pero al dar el paso de trasponer las puertas del zulo (estáis secuestrados por terroristas del alma, a quienes interesa que sigan existiendo armarios y armarizados) hacia la luz de la calle, allí descubriréis, es verdad, pecado, pero también, y en mayores cantidades, gracia.
¿Por qué se empeñan muchos jerarcas no en que no ejerzas de gay, sino en que no se sepa que lo haces? No quieren que se descubra su movida, que menuda es… Pero en iglesias de papa-gay-os y cotorras no se vive ni se escucha al otro, sino que exclusivamente se parlotea hasta la saciedad, hasta la pestilencia de la traición al Amor.
Parlotear, y acusar. Iglesias que se empeñan en acusar, son iglesias -¿paradoja?- satánicas. Satán significa “acusador”. No son de Cristo.
Si has pensado en salir del armario, hermano gay cristiano, hazlo.
Ni siquiera una Iglesia homófoba podrá arrebatarnos la fe, la esperanza, ni el Amor de Nuestro Señor Jesucristo.“¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Rm 8, 33-35a. 38-39).
Fuera de los armarios, la verdad está fuera.
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José Mantero



