El amor (que) no es amado por estos obispos...
04.09.06 @ 00:51:14. Archivado en Gays, IGLESIA
Recojo el testimonio de Pablito, gay cristiano uruguayo afincado en España.
Tras la lectura –con emoción- de las palabras de Pablito, en el corazón de todo cristiano se despiertan dos sentimientos encontrados:
• Acción de gracias al Señor porque, en medio de las persecuciones de que seguimos siendo objeto por parte de jerarcas eclesiásticos, muchos hermanos conservan su fe como un precioso don.
• Profunda compunción de corazón, por la cerrazón de quienes, teniendo la grave responsabilidad de apacentar el rebaño de Cristo, consumen sus energías en anatematizar y vetar a sus hermanos del otro color del amor.
Leamos al hermano Pablito. Su palabra disfruta del cromatismo de la mente de Cristo, de su Sagrado Corazón.
¡Gracias, querido Pablo!
“Estimados todos: ¡¡¡PAZ!!!
Gracias a Dios, a José y a todos y todas ustedes por el espacio.
Les comento que mi nombre es Pablito, tengo 25 años, soy de Uruguay, vivo a unos 40 kms. de Montevideo, vengo de la tradición cristiana católica romana. Hace casi 2 años estoy construyendo mi proyecto de vida junto a Francisco, mi pareja. Desde los 15 años he dedicado buena parte de mi vida al trabajo pastoral, no en función de la Iglesia jerárquica, sino de la Comunidad y el Reino.
Sin lugar a dudas el discurso "oficial" que de la mano de nuestros ""pastores"" viene es ampliamente homofobico y asquerosamente falso. Todos sabemos lo que pasa a la interna de la "cúpula eclesial", pero de ellos que se encargue nuestro Padre-Madre, no es mi parte juzgar.
Si puedo decir que desde las "bases" la "cabeza" viene cambiando, lo que puedan decir el Papa, los Cardenales, Obispos y demás, cae como en saco roto. Por lo menos desde lo más popular que es donde trabajo, hay temas "candentes" entre ellos la homosexualidad, que no reproduce, ni en hechos ni en palabras, su postura.
Hay una crítica. acción, que esta construyendo, en lo pequeño, otro estilo de vivir la fe, para que esta pobre, vieja, sucia y pecaminosa Iglesia se venga abajo.
Hay mucho para hacer y cambiar, sí, pero el Espíritu nos precede y va infundiendo Esperanza y Amor a su paso entre nosotros.
Cómo dice una canción de la C.E.Bs. (Comunidades Eclesiales de Base):
¡Y llegará un nuevo día, un nuevo cielo, una nueva tierra un nuevo mar!
En ese día los oprimidos en una voz su liberación proclamaran.¡VIVA EL DIOS DE LA VIDA QUE NOS AMA!
Un súper abrazo de Paz a todas y a todos”.
(Testimonio publicado en el grupo Cristianos Gays)
Tu respuesta, hermano obispo (gay o hetero) que lees esto (nos consta que lo haces), es de doble cara, como tu moral: en lo público, te reirás, incluso condenarás cínicamente a quienes, como Pablito, respiramos este amor; en lo privado, te morirás de pena y sentirás, desde tu pectoral al solideo, esa profunda vergüenza que te está matando.
Esta noche, cuando al concluir Completas supliques a tu Dios una noche tranquila y una muerte santa, ruégale también que dignifique tu infamia, que la redima con su precioso Amor.
Paz, hermano.
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José Mantero



