Lobby homófobo amenaza con baño de sangre en Tierra Santa
13.07.06 @ 00:48:03. Archivado en Gays, Religión
Fieles al presupuesto fundamental (y fundacional) de su ideario, no otro que aplastar a los diferentes, integrantes del lobby homófobo –éste sí que existe- vuelven a la carga, ahora con una terrible amenaza de muerte, con salario de sangre incluido, contra todas las personas homosexuales. Judas y Caín cabalgan de nuevo para sembrar el terror y la muerte, en la Tierra Santa.
Efectivamente, los buzones de Mea Shearim y otros barrios ultraortodoxos de Jerusalén amanecieron preñados de octavillas que consagran nuevamente la persecución y asesinato del y de la homosexual. Otra vez lanzan el jerem contra la comunidad gay, ofreciendo en esta ocasión una sustanciosa recompensa, cifrada en los veinte mil shekels, o sea, casi cuatro mil euros, para todo aquel que dé caza a un homosexual. Los fundamentalistas del judaísmo están echando el resto, animados acaso por los logros de sus congéneres de otras religiones en materia de coerción y vetos. Esto revela su acabamiento, su profunda y rotunda sinrazón. Pero son peligrosos.
Incluso han solicitado, por medio del Gran Rabino de Israel, la ayuda de Benedicto XVI, para que condene la celebración del World Pride, que este año tendrá lugar en Jerusalén a partir del 6 de agosto (en 2007 tendremos el honor de albergar en Madrid el Europride).
Los fanáticos ultraortodoxos están rabiosos por el hecho de que desde ILGA (Asociación Internacional de Gays y Lesbianas) se haya escogido la Ciudad Santa de tres religiones para festejar el Pride. Y esta peña no se anda con chiquitas, pues animan a usar cócteles molotov contra quienes participen en la manifestación principal, e incluso dan instrucciones precisas para fabricar estas armas terroristas caseras. He aquí la fuerza de sus razones.
Así pues, desde el fundamentalismo religioso, que no tiene absolutamente ningún argumento, se recurre a la fuerza bruta para reprimir lo que consideran desviación, vicio, pecado. O falta de respeto. Y lo malo no es ya esta consideración, por errada que sea (que lo es), sino el recurso al crimen. Lo propio de los fanatismos: el vocerío, los empellones, la amenaza, pues no les asiste la fuerza de la razón, sino únicamente la furia y la soberbia de quienes se creen depositarios únicos de la verdad revelada.
Fuerte lo de Shlomo Amar, Gran Rabino de Israel, al pedir por carta ayuda al Papa, para que éste secunde su condena de la marcha gay jerosolimitana. Ratzinger, tengo la impresión, no le hará caso, aparte de por el hondo calado de su intelectualidad cristiana, porque quien hoy le pide ayuda, no dijo antier ni pío cuando en Mea Shearim apedrearon a turistas cristianos que vestían camisetas con el mandato de Cristo “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Sería otro escándalo más que desde Ciudad del Vaticano, en nombre de todos los católicos, se condenara el World Pride. Es más, estoy firmemente convencido de que el obispo de Roma hará explícita, en la forma que fuere, y fiel al mandato del Señor del amor universal, su repulsa contra las amenazas de los violentos ultraortodoxos...
De otro modo, la anuencia de Roma quién sabe si accionaría la espoleta de una serie de violentos actos de agresión, que podrían desembocar en muchas personas heridas y tal vez muertas. Y no está el mundo para más duelos.
Cierto que aquí, en España, el año pasado entraron en colusión distintos representantes religiosos, cristianos y no cristianos, junto con señalados obispos católicos, para manifestar su repulsa contra un recién adquirido derecho de ciudadanía, el matrimonio entre personas del mismo sexo. Cierto que obispos católicos se señalaron inequívocamente en medio de las multitudes vociferantes que tomaron –legalmente y con autorización, es verdad- las calles de Madrid el 18 de junio de 2005 para protestar contra los derechos de los gays y lesbianas. Cierto. Pero no hubo incidentes, “sólo” algunos insultos homófobos. Pero no es lo mismo –aun siendo religiosamente discutible luchar contra los derechos de alguien- una protesta con presentación de firmas que una asonada como la que puede estallar en Jerusalén a partir del 6 del mes que viene.
Dios no lo quiera.
En Roma también graznaron lo suyo cuando le tocó el evento a la ciudad eterna, y no pasó nada. ¿Será distinto en Jerusalén?
Confiemos en el buen sentido final de todos, y particularmente de los líderes religiosos. Que quieran salvaguardar la paz, y la vida humana, por encima de toda otra consideración. Que una manifestación pacífica como el World Pride no se convierta, por arte y parte del lobby fundamentalista homófobo, en un baño de sangre.

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José Mantero



