¿Apostasía?
07.07.06 @ 00:41:34. Archivado en Religión, Religiones no cristianas
Interesante y –qué duda cabe- profunda la intervención de Kiko Argüello, fundador del así llamado Camino Neocatecumenal, en un “panel de testimonios”durante el Congreso de Teología que se celebra en el seno del V Encuentro Mundial de las Familias.
Argüello se refirió, con la exquisitas frases con que suele, al proceso actualmente vivido en Europa, un camino que –según él- está llevando directamente a la apostasía. Es más, el cambio global que se aprecia estaría coloreado, según el pintor de la Almudena, por la apostasía.
“Estamos vomitando lo que hemos sembrado, está cambiando toda la sociedad”. Buen análisis el de Argüello. En lo que discrepo es en la diagnosis del vómito, con perdón. Me refiero a que vomitar –de nuevo, mil perdones- es en muchas ocasiones extraordinariamente saludable para el organismo que se ha de purificar de ciertas toxinas. De manera que, aunque el producto hieda y dé asco, el resultado es las más de las veces beneficioso para el organismo. En este sentido, no debiéramos hacer una interpretación negativa de la náusea social y eclesia, sino todo lo contrario, dar gracias a Dios por permitir –y propiciar- semejante liberación de carroña –espiritual esta vez- malamente asimilados y digeridos.
No han de aterrar a los cristianos las bascas de una sociedad sobrealimentada; antes al contrario, sus espasmos y descomidas son síntomas de que un cuerpo se vacía de venenos espirituales (algunos de ellos, suministrados de forma espuria por las iglesias, bajo la especie de doctrinas suplantadoras del Evangelio), y se habilita para llenarse de Cristo, del Santo Evangelio, de la pura Gracia.
A este respecto, la tan temida apostasía denunciada por Kiko Argüello no sólo sería salutífera para la sociedad y las iglesias, sino deseable, ya que conduce –por el camino más corto- a Nuestro Señor Jesucristo, purificando símbolos, purgando almas y mentes para llevarlas al Evangelio.
Escuchando a ciertos así llamados cristianos y a otros que declaran no serlo, ni siquiera como tentación piensa uno que Dios ha muerto, pues está bien vivo: se nota por ciertos vómitos que preceden al parto feliz del hombre nuevo y la nueva sociedad, la nueva Iglesia.
La pregunta es si coincide lo que Argüello y ciertos jerarcas eclesiásticos llaman apostasía con lo que las Sagradas Escrituras llaman apostasía. Dilucidación que, espero, contribuyan a elaborar los queridos amigos de ésta, que lo es: su bitácora. Por cierto, y sumándome a los parabienes de los hermanos: ¡Felicidades, Daniel!
A modo de pregunta final, el fundador del movimiento de los neocatecumenales dijo: “Si no eres capaz de amar al otro, al enemigo y al contrario, ¿dónde está tu fe?”. Gran verdad. Al principio y al final todo es cuestión de amor al que es diferente de mí, de ti, de nosotros.
“Porque el que ama al que es diferente ha cumplido la ley” (Rm 13, 8b).Dios les bendiga, a todas y a todos.
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José Mantero



