El Diferente ama a los diferentes
04.07.06 @ 00:35:11. Archivado en IGLESIA
Acabábamos de leer, en la liturgia del apóstol Santo Tomás, las maravillosas palabras de San Pablo, que, nuevamente, nos han de confirmar en la apertura total del corazón de Dios, y del corazón de la Iglesia tal como es pensada, proyectada y querida por Él:
“Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. En él todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Ef 2, 19-22).
Palabras como ésta nos hacen amar la Iglesia, hagan lo que hagan los cristianos, hagamos lo que hagamos. Lo que Pablo asegura a los gentiles de entonces, permanece, atravesando los siglos y la historia para ser oído por las gentilidades de ahora, en las que nos situamos nosotros, cristianos gays, mujeres y hombres: edificio y edificadores, construcción y constructores, adoradores y templo del Espíritu Santo. Contra esto no hay pecado humano poderoso, por fuerte que sean las intolerancias, homofobias y acepciones.
Después, Juan Carlos sugirió continuar con nuestra lectura semanal inclusiva de la Epístola a los Romanos. Rm 13, 8b-9:
“el que ama al que es diferente ha cumplido la Ley, porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.En el original griego, dos términos distintos para designar lo que para tantos traductores significa “prójimo”: heteron, diferente, otro; plhsíon, prójimo (la voz empleada en todo el Nuevo Testamento para este significado, salvo en este versículo 8 de Romanos).


¿Quiere esto decir algo, o es una minucia lingüística? Es altamente sintomático que San Pablo emplee comúnmente plhsíon, y sólo una vez escribe heteron hablando de los destinatarios del amor cristiano.
Así pues, dos posibles traducciones, excluyendo “prójimo”, que va a aparecer inmediatamente más abajo:
1ª: “el que ama al otro ha cumplido la Ley” (sin matiz alguno, sino refiriéndose a los demás en general)
2ª: “el que ama al diferente (al que es diferente)” (con un matiz de opción por la gentilidad, por la extranjería, por lo de fuera de los muros, tan al estilo de Saulo-Pablo).
Si amar a quienes son diferentes (de nosotros, de ellos, de todos) es cumplir la Ley entera, cualquier intolerancia, aversión, repulsa, recelo, veto, homofobia, rechazo… son contrarios a la Ley.
Decidimos terminar aquí la lectura, para orar y adorar, bendiciendo a Aquel que, siendo el Totalmente Otro, el Diferente, señala y consagra para toda la Iglesia el amor a los diferentes.
“Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre que descendía de Jerusalén a Jericó…” (Lc 10, 29-30). Los diferentes son el prójimo, tu prójimo, nuestro prójimo. Bendita, benditos, bendito sea Dios.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
José Mantero



