Capullos contra ordinarios (guerra de crucifijos)
03.07.06 @ 00:14:16. Archivado en Iglesia Católica, Políticos de asar manteca, Religión
Por aquí abajo, y no me refiero al infierno sino a Andalucía, se oye ahora ruido de capullos (de rosa) contra ordinarios (diocesanos) a cuento y cuenta de la que llaman “guerra de los crucifijos”. Unos diz que se sienten incómodos teniendo que soportar la visión de la cruz, o de la Pilarica por encima del tricornio, barra la gorra teresiana; otros, que las cruces atentan contra la libertad de culto en las escuelas de un estado al que, frenética y torpemente, proclaman laico cuando en verdad es aconfesional.
Enfrente, con tropecientos kilos de siglos y en purísima y oro, algún obispo ha salido del burladero hacia la porfía, entrando al trapo a quienes –evidentemente- le piensan torear a modo. Espero que la trifulca iconoclasta clase C no dé para mucho, por el interés de la cordura, de la recta religión y de la democracia.
Entiendo que el hecho en sí no supondría mayor problema… en Helsinki. Total: unos símbolos confesionales concretos que son retirados de unos lugares públicos, la totalidad de cuyos ocupantes o usuarios no pertenecen a esa confesión. Y punto. Estamos en un país libre y civilijamenauer.
El “tema” es que se trata de España, y -válganos Dios- Andalucía, y… tela: si joío es Enero, joío es Febrero. Están unos y otros a la que salta. El ejecutivo andaluz, en plan elefante por cristalería; la jerarquía católica andaluza, a lo mártir por gusto, a que los descabecen los sarracenos, como Teresa y su hermano. O tempora... Yo, no por ser cristiano y pastor, me pregunto qué daño hacen los cristos en las paredes. Y si hacen, zánjese la cuestión retirándolos de Andalucía, España e incluso el orbe. Pero si no hacen estropicio, déjenlos donde están, que va a ser peor el remedio que la enfermedad. Que miren vuestras mercedes que ya lo decía César, que es mala cosa meterse con los druidas…
Y no digo ya crucifijos, sino suras coránicas, máscaras animistas, mandalas budistas, etcétera. No ya no descuelguen, sino claven lo que sea, con tal que no haya más aperreos. Y, bueno, un rincón o testero para laicos y agnósticos.
Ya son ganas de encabronarse: los beneméritos con el cuento de la molestia, los chicos de Chaves y Zarrías con pícame, Pedro, y los del solideo con picarte quiero. Esténse en paz y en gracia, pues tenemos presentado un verano benigno, y no nos vayan ustedes a sacar de nuestras casillas. Qué verdad lo que dijo el otro, que los españoles van siempre detrás de los curas: o con el palo, o con el cirio.
Supone, a todas luces, un contrasentido que se quiera descristar o descrucificar por un lado, y por el otro ¡venga varas doradas procesionales! en las tan solemnes manos de alcaldes y cargos del mismo color que –dicen- quiere embodegar los cristos. Me río yo del laicismo o eventual laicidad del PSOE andaluz al amagar retirada crucera, cuando al mismo tiempo el baranda casa a su retoño en la Santa Iglesia Catedral. Si más de un energúmeno (de la rosa o del solideo) habla de laicismo cuando debiera decir laicidad, o (la constitucional) aconfesionalidad, no es problema del resto de la ciudadanía.
Los buenos cristianos, aunque les duela que se retiren sus símbolos sagrados, no arman el tiberio, pues saben que la paz social vive siempre un difícil equilibrio que hay que salvaguardar, que es cristiano salvar.
Los buenos demócratas que no sean cristianos, aunque les molesten ciertos símbolos religiosos, tampoco montan el cirio, pues saben que la democracia puede pender de un hilo, y no conviene caldear los ánimos y desánimos de más de un fanático de mano ligera, sean ordinarios o capullos.
Por lo que a unos y otros –políticos y obispos- pasará factura la historia será, sin duda, por haber sido causa –o concausa- de división sin sentido. “Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Capullos contra ordinarios. Cagoenlá.
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José Mantero



