Viñadores homicidas
07.06.06 @ 00:49:23. Archivado en Iglesia Católica, Premios Siagrio, Gays
En un ambiente eclesiástico (no es eclesial, ni fraterno) en el que se nos maldice despiadada y continuamente a las personas homosexuales, bueno es seguir el consejo de Santa Teresa de Jesús y estarnos “espalda con espalda”, esto es, muy unidos. Lo que las catetas de aquí llaman lobby, o similar. Como los apóstoles del Señor, a la espera de ser fortalecidos para el combate. Pues la persecución arrecia, y el nuevo Diocleciano, a pesar de su permanente rictus de ama(r)gada sonrisa, no tiene piedad. Especialmente desde que su corazón de piedra ha sido embestido por las últimas conquistas en derechos de ciudadanía para el colectivo LGBT. Los cristianos gays hemos de fortalecernos ahora más que nunca, pues la bestia romana está dispuesta a acabar con todo resto de fe y esperanza –no digamos amor- en nosotros. ¿Qué tenemos que hacer, hermanos? Estos días, terminado el tiempo pascual, volvemos a la normalidad litúrgica, en el sosiego de lo cotidiano, con menos festejo solemne. Regresamos a la otra lectura continuada de la palabra de Dios. Antier en el evangelio de San Marcos, escuchábamos de labios del Señor la parábola de los viñadores homicidas, a quienes el Amo de la viña arrebatará su heredad para dársela a otros (Mc 12, 1-12). Es la historia de los arrendatarios que se creyeron propietarios y quisieron usurpar la propiedad de su legítimo señor y dueño. Acabaron con los varios emisarios que se les envió y, finalmente, asesinaron incluso al heredero de la viña, al hijo amado del dueño. “¿Qué, pues, hará el señor de la viña?”, se pregunta el Maestro. Él mismo habla a los usurpadores: “Se os quitará a vosotros el reino de Dios, y será dado a gente que produzca los frutos de él” (Mt 21, 43). “Sabed, pues –dice Lucas-, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán” (Hch 28, 28). Solemne y esperanzado final para los Hechos de los Apóstoles, maravilloso colofón para esta historia.
José Mantero



