Historia (gay) Sagrada
03.06.06 @ 00:57:07. Archivado en Iglesia Católica, Gays, Religión
A nosotros nos tocó de pasada, ya descatalogada, pero bien viva en clase de Don Francisco Romero, que -nunca supe por qué- le decían Don Carburo. Él nos la daba: Historia Sagrada, de la Enciclopedia de Tercer Grado que había sido de mi padre. Moisés y Aarón, los diez mandamientos, el cabronazo de Faraón con su corazón de piedra, cortinas de agua a uno y otro lado, Mar Rojo (luego en el seminario nos decía Gonzalo Flor que era realmente el Mar de las Cañas, o sea, un charquillo), la liberación de Egipto, la travesía del desierto, Israel nacía como pueblo… Me encantaba aprenderme de memoria aquellos nombres sonoros, rollito genealogía y tal. Desde siempre me supe los-hijos-de-Jacob-fueron-doce, sin necesidad de recurrir a aquella basta regla nemotécnica: Rubén se meó en la levita de Judá… Historia Sagrada, viva. Historia Sagrada del pueblo de Israel, Historia Sagrada también del pueblo de Dios que es gay.
Porque la Historia de Salvación no te excluye, te incluye, pues estás dentro del corazón de Dios. Es más, todo lo que está pasando actualmente, el Papa cerrando el corazón de la Iglesia a sus hermanos y hermanas homosexuales, el veto a la ordenación sacerdotal de varones gays, los insultos de los documentos vaticanos al colectivo LGBT… Todo esto forma parte de la Historia Sagrada. NO quiero decir que estas exclusiones sean queridas por Dios, pero sí están escritas, recogidas por las Sagradas Escrituras, que hablan de ti, gay, que se refieren a ti, lesbiana. Pues la Palabra de Dios, viva y eficaz, no es palabra de hombre heterosexista, no es palabra de Ratzinger. Dios tampoco quiso que Judas traicionase a Jesús, sin embargo estaba previsto.
La Biblia habla de ti, la Palabra de Dios habla de tu liberación.
Dios ha visto la aflicción de los miembros gays de su Pueblo (Ex 3, 9; 32, 9), y ha bajado para liberarnos: Jesucristo se encarnó también por ti, padeció y murió por nosotros, lesbianas y gays, gloriosamente resucitó por nosotros. Por mucho que Benedicto (que como no cambie será Maledicto para la historia, en muchos sentidos) se empecine en su pecado de homofobia, que pretende mantener cerrado el corazón de la Iglesia de Jesús a los homosexuales.
Los hebreos se extrañaban de que, a pesar de todos los signos obrados por Moisés y Aarón ante faraón, éste se negaba a dejar salir al pueblo para dar culto a Dios. Todo era para que fuera más manifiesta aún la liberación y la gloria de los hijos del Señor.
Dios endureció el corazón de faraón por esta razón (Ex 10, 1).
Y Dios ha endurecido el corazón del nuevo faraón que se sienta en Roma, en la colina vaticana, para mostrarnos finalmente sus señales. A todos los oprimidos por el mal excluyente que anida en su pecho alemán.
Y el faraón Ratzinger I endureció su corazón, y cerró las puertas del Egipto católico-romano a los hijos e hijas del Nuevo Israel gay.“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado en la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo” (Rm 11, 25).
“Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán” (Así interpreta San Pablo el anuncio profético de Is 52, 15 en Rm 15, 21).
Y se negó el faraón Ratzinger a que el pueblo de Dios gay diera solemne culto al Señor, tal cual era voluntad de Dios.
Y Dios mandó plagas sobre el viejo Israel romano: templos vacíos, penuria vocacional, escándalos…
Y finalmente un faraón dejará que el pueblo de Dios gay dé culto oficial y solemnemente al Señor. Ese día tal vez no lo veamos ni tú ni yo. Pero habrá que forzarlo, para que pueda ser. En el horizonte, la amanecida de la liberación. Dios sigue viendo tu tormento y opresión a manos de los diversos faraones. Y Dios sigue bajando para liberarte. Bendita sea Dios. Historia Sagrada.
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José Mantero



