Tres sombreros de Papa (o más)
31.05.06 @ 00:30:49. Archivado en Gays, Religión, Rysands Posten
Sabes, es pecado que Benedicto XVI se convierta -¿en las noches de luna llena?- en Benemérito XVI. O sea. Ratzinger pecó cuando se colocó en su testa destiarada el tricornio de la Guardia Civil. Por mucha ilu que les hiciera a los hijos del cuerpo (cuerpazos, algunos… válame Dios).
Es más, Su Santidad el Papa peca cada vez que se encaja la mitra.
Más aún, el Sumo Pontífice comete abominación a los ojos de Dios cuando se pone el solideo. Cada vez.
No hablemos ya del desempolvado camauro: el obispo de Roma pecó el invierno pasado al encasquetárselo. Sí, el papa bávaro, encamaurado o como se diga, fue un desorden objetivo que no merece aprobación en ningún caso.
Porque lo dice la Biblia, no por gusto. Aquí lo tienen, nada menos que de la pluma insigne de San Pablo:
Una de tres: o Su Santidad no es varón, en cuyo caso es hembra, puesto que se cubre la cabeza tal como Dios mismo manda a estas (“Toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiera rapado. Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra”. Hch 11, 5-6ss); o peca a sabiendas de que peca; o en punto a tocados, gorros, velos y sombreros hace caso omiso a la Sagrada Escritura. A ver.“Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios” (Hch 11, 4.7).
Esto es sentido literal, leer la Palabra de Dios e interpretarla al pie de la letra. Ni más ni menos que como hacen con ciertos textos –algunos también de San Pablo- relativos a las relaciones sexuales entre varones: se basan, erróneamente, en ellos para condenar algo que se desconocía en tiempos bíblicos y neotestamentarios: la homosexualidad, concepto comenzado a acuñar en el siglo XIX.
Tanto los estudiosos de la Biblia como Dei Verbum, del desaparecido en combate Concilio Vaticano II, desaconsejan absolutamente este tipo de interpretación a la letra, causa de fanatismos y demás horrores ultras y fundamentalistas. Que es lo que hay ahora en la iglesia católica romana.
Así pues, si José Ratzinger quiere seguir cubriendo su plateada y pontificia cabeza, haga como le plazca, dado que no sería pecado, puesto que no se debe entender la Biblia al pie de la letra. O esto, o a descubrirse tocan, Santidad. Y ¡tantas chicas ultracatólicas: a sacar del cajón secreto de la cómoda de la abuela los delicados velos que adornaban a yaya!
Si el Papa opta por continuar tocado cual la variopintísima y realenga prima Lilibeth, quiere decirse que, efectivamente, nos confirma que nada de interpretar la Sagrada Biblia literalmente. En cuyo caso, tampoco han de entenderse, ni leerse, ni interpretarse al pie de la letra los textos bíblicos supuestamente parlantes sobre la homosexualidad y los homosexuales. Que no. En cuyo caso, como ya sabíamos más de la mitad de la cuadrilla: ni la homosexualidad es pecado, ni yacer varón con varón es pecado. Au contraire. Que ya lo sabíamos. Así que vayan borrando insultos y perversos juicios contra el personal gay en los documentos de los últimos añicos (no es diminutivo castizo). Y vayan revocando la instrucción que vetaba el sacerdocio a los varones homosexuales. Y vuelvan a admitir en los claustros de los seminarios a los profesores gays expulsados.
Y empiecen a tomar de dichos a parejas de lesbianas y gays, y den comienzo las bodas canónicas entre personas del mismo sexo.
Y Benedicto XVI que se toque con lo que le venga en gana.
Así sea. Y San Pedro se la bendiga, si eso.
Y déjenos en paz.
Como ven, no era tan difícil.
Bendita sea Dios.
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José Mantero



