Homosexualidad, sacramento de tu encuentro con Dios (2ª parte)
18.05.06 @ 00:30:50. Archivado en Gays
"Dios no es homófobo, pero algunas personas religiosas sí lo son, incluso en extremo.
En los libros santos de las tres religiones monoteístas –judaísmo, cristianismo, islamismo-, determinadas frases evocan (nótese el verbo: únicamente evocan, no retratan) las relaciones sexuales entre hombres (Lv 18, 22; Rm 1, 27…). Esto es lo que dictaminan los exégetas más solventes. No obstante, numerosos personajes e instituciones religiosos siguen obstinándose en lo que la práctica totalidad de escuelas bíblicas y documentos serios (léase Dei Verbum, del Concilio Vaticano II, de feliz memoria) hace décadas abandonaron por inexacta e incluso falaz: la lectura e interpretación literal. Así pues, escudados en esta hermenéutica y exégesis fundamentalistas (y deslegitimadas), en realidad no leen la Biblia, sino que la utilizan para legitimar sus posiciones políticas y éticas, y establecen una homofobia fundada no en la verdadera Palabra de Dios, sino en el miedo al otro y, en definitiva, a sí mismos.
Numerosas personas homosexuales, hoy día, confesamos nuestra fe en Dios tal como nos ha sido transmitida en las religiones del Libro. Numerosos creyentes judíos, cristianos y musulmanes pensamos –sabemos- que es posible vivir en plenitud nuestra fe en este Dios que nos ha creado gays y lesbianas, en este Dios que nos ha regalado como tesoro nuestra orientación y nuestra vida afectiva y sexual.
Nosotros, pues, mujeres y hombres judíos, cristianos y musulmanes, creemos, pensamos y declaramos que:
• La utilización de los Libros Santos para condenar los actos homosexuales entre dos adultos que se aman es indigno del trabajo exegético que no ha cesado de realizarse desde la redacción de estos textos, y que vuelve a retomarse en las realidades culturales y sociales de cada época y tiempo histórico. Actualmente nadie, basándose en las Escrituras, puede justificar, como en otros tiempos, la esclavitud o la subordinación de la mujer al varón. Es el mismo caso de la homofobia.
• Cada mujer, cada hombre que se reconoce homosexual vive la experiencia del desfase con respecto a la norma homófoba que se nos quiere imponer desde los Libros Santos; desfase que exige de nosotros caminar ejerciendo el don del discernimiento y tener en cuenta lo que llamamos “revelación progresiva” de Dios a la humanidad. Encontramos con gozo las experiencias fundamentales de Abrahán, de Jesús, de Mahoma, que nos hacen sacudir el yugo de la homofobia.
• Las religiones que se consideran camino de realización del hombre no pueden ser tales si descartan de su senda a todos los que se salen de la “norma” afectiva y sexual mayoritaria.
• Los textos sagrados contienen un mensaje universal. Cada conciencia religiosa es el fruto de una búsqueda y tiende hacia una apropiación personal. De este modo, el mensaje religioso no tiene valor sino en la medida en que no desconecta ni se desconecta de los seres humanos.
• La responsabilidad de las autoridades religiosas es grave: sus posiciones, sus escritos, sus afirmaciones frecuentemente justifican silencios culpables y prácticas homófobas en nombre de –alegan- “justas discriminaciones”. Sobrepasando y extralimitándose largamente en su función, estas autoridades incitan a la sociedad civil a rechazar el reconocimiento de las realidades homosexuales. Esta ingerencia recurrente en la esfera política nos permite presagiar días sombríos para la deseable laicidad.
• Así, la homofobia que sufrimos, la supuesta incompatibilidad entre religión y homosexualidad, no vienen de parte de Dios, sino de quienes pretenden hablar en Su nombre”.
“Blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos toman en vano tu nombre” (Sal 139, 20).
Unos grandes amigos franceses me remiten este escrito, preparado y firmado por:François Lutt, presidente de David y Jonatán (acogida cristiana de gays y lesbianas);
Joël Behmoras, presidente de Beit Haverim (grupo judío de gays y lesbianas);
Caroline Blanco, por Centro de Cristo Libertador;
Hermano Jean-Michel, prior de Comunión Betania ;
Michel Desroches, de Encuentro Cristiano, de Lille ;
Fabrice Lebert, por MCC ;
Raphaëlle Lecoq, por Grupo Cristiano LGBTH ;
Philippe Potyralla, presidente de Presencia 75 (encuentro de cristianos inclusivos);
Padre Marie Bernard, fundador de la Fraternidad Max Jacob;
Raanán Gabay, presidente del Congreso Mundial de la organización gay, lesbiana, bisexual y transgénero judía;
Muhsin Hendricks, secretario nacional para Francia de The Inner Circle (grupo gay-lésbico musulmán de África del Sur);
Rowland Jide Macaulay, secretario general de African Gay Christians.
Desde nuestra iglesia católico romana se nos maldice, pero jamás podrán decir en justicia que lo hacen de parte de Dios, porque nuestro Padre, el Padre de Nuestro Señor Jesucristo, es el Señor de todos, sin exclusión ni acepción de personas. Lean, y entérense los enfermos de homofobia. Pidan perdón, pues, hermanos, y acudan al psiquiatra: ustedes pueden curarse. Dios les bendiga a todos. Bendita sea Dios.
(CONTINUARÁ)
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José Mantero



