"Por primera vez en Chueca"
11.05.06 @ 00:40:31. Archivado en Gays, Religión
Pensando en Juan, otra joven víctima gay del furor homófobo neocatecumenal, me preguntaba por la razón profunda –estoy seguro de su existencia- de semejante odio a lo diferente, nacido, con absoluta certeza lo sé, de un miedo pánico a ser diferente al resto del rebaño. En el fondo, un terror irracional a ser como Jesús de Nazaret, que se negó al adocenamiento.
En estas iba, bici entre las piernas (fíjense), cuando llego a mi café diario de las cuatro de la tarde (no son ya horas, con las incipientes calores), y en mi bareto habitual unos cuantos colegas discutían la solución a este reto intelectual propuesto por Manolillo, el único pastor y agricultor de la mesa: ¿Por qué el lobo –Manolillo aclara: cuando había lobos-, teniendo donde elegir, devora siempre (o casi) a la oveja extraña, y no a la que pertenece al rebaño? Y es que la pregunta surgió de la duda de Peteco –otro contertulio-, que había constatado de qué manera, si alguien dejaba una oveja o cabrito al cuidado de otro pastor, el depredador hacía estragos en el pobre visitante.
Se dijo de todo, yo ni piar, porque ni zorra. De nuevo pontificó Manolillo: porque la oveja (o cabrito) que no pertenece al rebaño se siente extraña, tiende a permanecer sola y el lobo percibe su desvalimiento. Es la presa más fácil.
Lo mismo ocurre en la Iglesia. El lobo homófobo aniquila primero la fe, el alma y la vida cristiana de quienes son obligados a sentirse extranjeros. Como las personas homosexuales con esta jerarquía irresponsable, como Juan en su manada neocatecumenal. Viene el lobo y asesina al cristiano, y de él únicamente queda su cáscara, sin alma de Evangelio, sin celebrar su fe, y sin Iglesia. El lobo, los lobos actúan al margen de la ley del amor, al margen de la Santa Palabra, al margen de Cristo. Ellos son los diferentes, ellos el lobo disfrazado con la piel del cordero asesinado, el depredador que se ha hecho con el mando para olvidar la verdadera autoridad, el auténtico servicio. Escuchemos a Dios:
“Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución, pasaron hasta Alameda, Gayxample y Chueca, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los heterosexuales.
Pero había entre ellos unos varones de Gayxample y del Carmen, los cuáles, cuando entraron en Chueca, hablaron también a los homosexuales, anunciando el evangelio del Señor Jesús.
Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Chueca.
Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.
Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.
Después fue Bernabé al Castro para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Chueca.
Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Chueca” (Hech 11, 19-26).
Esto no es exégesis-ficción, sino lectura creyente, escucha de la Palabra hoy, en esta situación, con lobos, ovejas perdidas y soledad poblada de aullidos. Bendita sea Dios.
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José Mantero



