Hay muchas moradas
04.05.06 @ 02:05:17. Archivado en Iglesia Católica, Gays
Leía ayer tarde el evangelio en la Eucaristía del día y se me fueron los ojos un poco más arriba de donde tocaba. Jesús hablando del corazón del Padre, grande como una casa con muchas, muchas moradas. En la casa de Dios cabemos todos, qué más da el color, credo, sexo, orientación política, u otras peculiaridades. La casa de Dios es más grande que el corazón de los obispos que manipulan las casas-sucursales de Dios. Dios no consiente que se maneje el acceso y la acogida a su casa, porque su casa es Él mismo, su propio Sagrado Corazón, en el que confiamos.
El Señor, que nos conoce, sabe“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, no os lo habría dicho; voy, pues, a prepararos sitio” (Jn 14, 1-2).
José Mantero



