La tumba vacía
19.04.06 @ 00:13:26. Archivado en Gays, Premios San Ildefonso
Acabo de llegar de celebrar la Pascua, invitado por nuestros hermanos de la Église Chrétienne Oecuménique, en Montpellier. Esta Iglesia nace en 1998 a partir de unos encuentros de oración en Aix en Provence. Actualmente forman parte de la comunidad católicos, cristianos reformados y un hermano procedente de una Iglesia uniata polaca. Conmemorar la entrega, muerte y resurrección del Señor con ellos ha sido ver, palpar, comprobar la verdad del anuncio de la tumba vacía: de la muerte de Cristo sólo queda el sitio, pues su cuerpo glorioso, resucitado, santo y feliz está presente en su santa Iglesia, estaba presente los días del Tríduo Pascual en el templo de Saint Paul, en Montpellier. Alabado sea Jesucristo.
La ECO pertenece a la federación de Iglesias de la Metropolitan Community Church, fundada en Los Angeles (California, USA) por el reverendo Troy Perry, a raíz de los sucesos de Stonewall, que dieron lugar al movimiento internacional de liberación gay. MCC se autodefine como Iglesia inclusiva, esto es, no excluyente, como sí lo son en la actualidad las Iglesias que rechazan a los gays y lesbianas y en general a las personas diferentes. MCC es una semilla que está dando fruto, en su sencillez y pujanza cristiana. Puede formar parte de sus comunidades toda persona –homosexual, bisexual, heterosexual, transgénero (tienen algunos pastores y pastoras transexuales)- que, sin renunciar a su propia tradición de fe (sea protestante, católica u ortodoxa), tampoco está dispuesta a renunciar al don de Dios que supone su sexualidad, su orientación afectiva. Toda persona que, digan lo que digan los apóstoles de la exclusión, no está dispuesta a renunciar a su fe en Jesucristo.
El Jueves Santo tuve el gozo inmenso de compartir el pan y el vino de la Eucaristía en casa de Fabrice Lebert, pastor de la comunidad de Montpellier, y Thierry Sérèno, su pareja, secretario a su vez de la ECO local. Mientras cenábamos, Cristo se hizo presente; su amor hasta el extremo, su cuerpo entregado y sangre derramada.
El Viernes Santo, desde las nueve y media de la mañana, permaneció toda la comunidad de retiro hasta las cinco de la tarde, hora en que adoramos la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Durante la jornada leímos los textos de la primera evangelización en Hechos de los Apóstoles. Pudimos corroborar de qué modo el Espíritu Santo no excluye a nadie del seno de la comunidad cristiana. Las exclusiones, vetos e intolerancias hacia los hermanos son pecado de los hombres.
Presidieron la Vigilia Pascual el sábado Marina (Dominica de la Anunciata) y su pareja, Ana, de tradición cristiana pentecostal. La liturgia se prolongó con el ágape fraterno y la posterior oración con cantos de Taizé.
Un momento muy especial –para mí el más importante- de estos días ha sido el de la consagración como miembros activos de la comunidad de cuatro personas que durante un período de formación y participación en la vida de la Iglesia decidieron dar el paso de entregarse, en la Eucaristía del Domingo de Pascua. Philippe y su pareja, también llamado Philippe; Jean y Gilbert dieron su sí oficial y solemne a Cristo Señor y a su Iglesia, en la alegre sencillez de la comunidad de Montpellier. Estaba presente el hermano Jean Michel, prior de la comunidad monástica Communion Béthanie, con dos de sus monjes, la hermana Brigitte y el hermano Geoffrey. Así como miembros de la comunidad católica local, gays, lesbianas y personas heterosexuales.
El Espíritu Santo nos ha anunciado el milagro de la tumba vacía, el pasado fin de semana en la Iglesia de la Comunidad Metropolitana de Montpellier. Cristo ha resucitado, nuestra fe tiene sentido, aunque los hombres, revestidos de soberbia pontifical, nos digan –como a Él- no.
Cristo ha resucitado, estaba presente en su Cuerpo Místico, en Montpellier. Está presente en los que, excluidos por el pecado de hombres fatuos, no se resignan a vivir extramuros de la fe, aunque sí extramuros de unas iglesias que, a día de hoy, son la tumba vacía: del Resucitado sólo quedan en ella las vendas, sudario, mortaja, los signos de muerte. Nadie puede retener para sí, nadie puede monopolizar al Señor, como Él advirtió a María Magdalena la mañana de Pascua. No quieras retenerme, noli me tangere.
Feliz Pascua de Resurrección a todos, que la paz, el amor y la superabundancia de la gracia de Jesucristo nos inunden y nos ahíjen en el Hijo. Feliz Pascua florida.
Vimos romper el día
sobre tu hermoso rostro,
y el sol abrirse paso por tu frente.
Que el viento de la noche
no apague el fuego vivo
que nos dejó tu paso en la mañana.
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José Mantero



