Pasión de
12.04.06 @ 00:16:42. Archivado en ego te absolvo, obispos, Caspa patria
Como estoy recién confesado, y es mi intención –salvo accidente o nueva victoria del Betis, cosa poco probable- mantenerme en estado de gracia para poder celebrar con fruto el Santo Triduo Pascual, me abstendré de opinar siquiera sobre las declaraciones de monseñor Quinteiro, el (¿más?) ordinario de O(u)rense, acerca del matrimonio (civil) de dos ga(y)llegos, uno de ellos concejal del Partido Popular; bodorrio al cuál acudió la plana mayor del PP, excepción hecha de la santa momia, probablemente en situación de retiro espiritual. O similar.
Como resulta, también, que mientras lee usted estas líneas me dirijo a Montpellier, donde voy a participar en un retiro de gays cristianos (con ellos celebraré la Pascua), y no podré estar con su merced hasta el miércoles de la octava de Pascua, pues no es cuestión de hacerse mala sangre pensando en oriundos de Creta con pasaporte galego y solideo; no, señor. De manera que, en vez de acordarme de los ancestros y allegados de monseñor, quiero alabar en esta bitácora con él al mismo Señor Jesucristo. Para eso estamos (en Semana Santa). Siempre que a Don Luis no le importe; que, por otra parte, tanto da. Así pues, alabemos a Cristo:
“¡Oh cruz fiel, árbol único en nobleza!
Jamás el bosque dio mejor tributo
En hoja, en flor y en fruto.
¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida
empieza
con un peso tan dulce en su corteza!Cantemos la nobleza de esta guerra,
El triunfo de la sangre y del madero;
Y un Redentor, que en trance de Cordero,
Sacrificado en cruz, salvó la tierra.Y así dijo el Señor: “¡Vuelva la Vida,
Y que el Amor redima la condena!”
La gracia está en el fondo de la pena,
Y la salud naciendo de la herida.¡Oh plenitud del tiempo consumado!
Del seno de Dios Padre en que vivía,
Ved la Palabra entrando por María
En el misterio mismo del pecado.¿Quién vio en más estrechez gloria más plena,
y a dios como el menor de los humanos?
Llorando en el pesebre, pies y manos
Le faja una doncella nazarena.En plenitud de vida y de sendero,
Dio el paso hacia la muerte porque él quiso.
Mirad de par en par el paraíso
Abierto por la fuerza de un Cordero.Al Dios de los designios de la historia,
Que es Padre, Hijo y Espíritu, alabanza;
Al que en la cruz devuelve la esperanza
De toda salvación, honor y gloria. Amén”.
Va por usted, monseñor Quinteiro. Dios le perdone. Y le bendiga.
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José Mantero



