La sombra española de Ecône, y otras rebeldías
15.02.06 @ 00:50:28. Archivado en otras confesiones cristianas
Se juega estos días en Roma la baza más importante desde el siglo pasado en relación con el último cisma de nuestro tiempo: la ruptura de los lefebvrianos. El arzobispo cismático Lefebvre fue excomulgado por Juan Pablo II en 1988, tras haber ordenado ilícitamente (¿también inválidamente?) de obispos a cuatro miembros de su Fraternidad Sacerdotal San Pío X, que, fundada por él en 1969, cuenta actualmente con unos 150.000 fieles laicos y 360 sacerdotes, más de 500 lugares de culto, 4 monasterios sólo en Francia, más de 40 escuelas, varios carmelos y una universidad. Repartidos por unos 50 países, los miembros de esta extraña familia tienen su fuente espiritual en Ecône (Suiza), donde estableció el fundador su seminario principal europeo. La sombra de Ecône se cierne protectora sobre esta fraternidad preconciliar, reaccionaria y rebelde. Será difícil que haya un verdadero acercamiento entre ellos y la iglesia católica romana, para ellos llena de traidores a la verdadera Iglesia Católica; esto, para los más suaves de los lefebvrianos, ya que los más extremistas, integrados en el grupo Sede Vacante, niegan incluso la legitimidad sucesoria de cualquier Papa posterior a San Pío X, su icono pontificio, episcopal y sacerdotal. Si la reunión de (Monseñor) Fellay con Benedicto XVI en agosto, y la posterior reunión –anteayer mismo- del Papa con los jefes de dicasterios y cardenales curiales han sido provechosas, oiremos algo estos días. Dios lo haga, pues se trata de una reconciliación ciertamente difícil, esta vez no por desinterés, desidia o cerrazón del Vaticano, sino por lo que toca a los cismáticos lefebvrianos, que además odian a aquel Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, convertido hace menos de un año en Papa. El odio es un factor de peso.
La sombra de Ecône, por otra parte, refresca y oscurece también la caspa de un curioso número de católicos españoles, más localizados en Madrid y Barcelona, donde son atendidos frecuentemente por un cura (ex religioso, actualmente incardinado por fabuloso malabarismo eclesiástico en una lejana diócesis sudamericana), asiduo de ciertos medios de comunicación. Él y su amigo íntimo, a su vez secretario-canciller –ahí es nada- de un pobre obispo loco de fáciles manos ordenantes, constituyen en la ciudad condal un núcleo ideológico de Ecône, sin ser de Ecône. Nadar y guardar la ropa: quintacolumnismo. Entre sus clientes figuran personajillos relevantes en otras épocas –lóbregas- de nuestra historia, como la hija del dictador. Estos católicos ultras españoles no son de Sede Vacante, sino de jugar a las casitas; por ello no constituyen un peligro para la comunión, sino un aliciente para la manoletina y el folclor patrio. Jugar a decir misa puede joder a la jerarquía, pero no hace daño a nadie. Lo malo es cuando el juego se ha llevado a algún seminario, como el de Cuenca en su día, donde se formaron sacerdotes recalcitrantes, alguno de ellos muy famoso, no por su sacerdocio.
Los grupos realmente peligrosos, al margen de estos infelices de San Pío X, son otros que, figurando como católicos fieles a la iglesia, cada uno en su “casa” hace de su sotana un sayo, manteniendo ciertas formas católicas de cara al Vaticano y Añastro. Los Kikos entre ellos, recientemente llamados seriamente al orden (litúrgico al menos) por carta papal, digan lo que digan. Un día supongo que alguien cantará, y hablará de la teología kika, y les señalará como intelectualmente -es un decir- más cercanos a Calvino que a Benedicto XVI. Estudios sobre ellos se han hecho, y van circulando de mano en mano como un secreto a voces, o patata caliente que nadie quiere aguantar en propia mano, ni tampoco tirar, pues kikos, kikas y kikitos constituyen una importante fuente de ingresos para muchas parroquias y diócesis (el bendito diezmo). El acierto de Juan Pablo II con los neocatecumenales fue haberlos abrigado bajo su capa, una muestra más de la brillante inteligencia del Papa polaco, que consiguió así mantenerlos relativamente atados a cierta mínima o vaga ortodoxia y ortopraxis. Sin JPII, se habrían desatado aún más. Es lo que se desprende del análisis que obra en mi poder, y que fue encargado por un obispo a uno de sus curas de más peso.
¿Qué se habrá dicho y hecho, ayer y antier, en el Palacio Apostólico sobre la hipotética y deseada reconciliación con estos clérigos y laicos de la reacción? Mi amigo el curita catalán, menos lefebvriano que de la Señorita Pepis, me comenta que no piensan claudicar, porque esta misa que nosotros celebramos la consideran de todo menos sacrificio. Al poco de escucharle, me fui a celebrar misa: necesitaba la sombra del Nazareno, por encima de la oscuridad cismática de Ecône. San Cirilo y San Metodio, patronos de Europa, intercedan por la Iglesia, para que su Señor le conceda la unidad.
Comentarios:
Sin pecado concebida, María Santísima
Jajajajajaja... prefiero seguir a un sacerdote santo, perseguido, calumniado y "cismático" (que se entienda bien lo de las comillas), que a sacerdotes en la Iglesia oficial que enseñan, portegen y justifican las peores depravaciones (homosexualismo). ¿Quién tiene la razón: ¿Quién es Fiel a Cristo, manteniendo la Tradición a pesar de todo? ¿O sacerdotes infieles a Cristo y a su sacerdocio, que se preocupan más en perder las almas (hablando de homosexualidad) que en salvarlas?
Si se fuera un sacerdote coherente, creo que debería no justificar la depravación con citas biblicas sin contexto (cosa muy protestante), y más bien lucharía para que los homosexuales 1) Salgan de esa condición o 2) Para que con consejos, si tienen la desgracia de ser homosexual, mantengan la castidad y no se dejen llevar por el Demonio a realizar todo tipo de pecados contra el Sexto Mandamiento.
Se nota que este ...
Es bueno informarse antes de hablar, los sedevacantistas no pertenecen a la fraternidad pues esta no tine mas papa que el que vive en roma, y le seguimos y respetamos cuando es eco de la tradicion no nos falte al respeto por favor.
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José Mantero



