Insulten a un gay en Navidad: es gratis
22.12.05 @ 00:31:52. Archivado en Gays, gaynas y gaynonas, obispos
Acabo de ver que en esta España sierva de la gleba, si no te metes con los homosexuales en toda ocasión, llueva o truene, o no eres obispo, o no eres catolicón (ser católico es algo muy serio, más serio). Pues no que ahora nos viene Don Jesús, ordinario de Ávila, de báculo presente en esa tardía homofobia recurrente nacida al alimón de unas cuantas líneas faltantes en su felicitación navideña. ¿Que tiene el monseñor que rellenar espacio? Nada, hombre: a hablar de lo lamentable que es el matrimonio entre personas del mismo sexo. Antaño el lema rezaba: siente un pobre a su mesa en Navidad; hogaño: babee su homofobia durante los fastos natalicios de Nuestro Salvador; no se prive: insulte a un gay en Navidad. Con lo bien que estaba callada su ilustrísima (la concordancia es la concordancia, mismitos géneros), y felicitando realmente a sus diocesanos; pero no: tenía que poner su gotita de agresión en el cóctel episcopal, lamentar el lamentable matrimonio entre lamentables personas lamentablemente homosexuales. Insultar, que es lo suyo, lo de ellos, García Burillo tal vez menos malo. Esta semana se pondrán las botas, con particulares espumarajos rabiosamente homófobos el día de la Sagrada Familia de Nazaret que, sin comerlo ni beberlo, será manipulada –cual suele- como estandarte de la particular cruzada tardo-episcopal (tardos de corazón, sinapsis y eclesialidad). Si es que son lo peor, alardeando de profesar la religión del Amor, descaradamente infamando al amor, a los amores, los afectos. Tienen más cara que espalda, estos prelados de discursito llorón, sonrisa en ristre y faltriquera pronta para recibir, en la total impunidad de su injuria. Algunos de ellos son obispos de vírgenes asentaderas; intactas, pues no han conocido banquillo, extrema suerte la suya; como la del de Alcalá no hace mucho más de un año, cuando pontificó que los homosexuales sois unos enfermos y no sé qué baratísimas psicologías más; y se quedó tan pancho, el tío, sin un colectivo gay que le dijera alto va la linde, poniéndole una denuncia que lo crujiera, que es como se dicen estas cosas. En lugar de andar lampando por la marquita nueva del vestidito último en el mercado más decididamente fashion. Con razón ha hablado alguno de superficialidad en el mundo gay. Ésta, unida a la obispal frivolidad. Que les den. El aguinaldo.
Estamos preparados, en fin, para soportar en las misas de la 2, si las vemos, aquellos agridulces esputos de mal comulgar a que nos tienen habituados, para en el fondo decirnos que no tenemos derecho –los maricas- a casi nada, afectividades todas incluidas en el funesto episcopal hipócrita marrullero casi. Casi. No te giban, los monseñores estos. Eso que ahora va calladito el más selvático y troglodita, esa desmesura no estante ya en Mondoñedo; y el otro, el de las antropologías y bioéticas inefables, ¿cómo se llamaba, hombre? Sí, ya, Demetrio. Qué cosas y qué casos. Para que todo lo tengan bueno, mis Mariantonias.
En el otro equipo callan: tienen demasiados trapitos que ponerse (iba a decir cosas en que pensar, pero no), y carguitos que ocupar y género con que mercadear, para ir por ahí, investigando insultos de más de cuatro obispos, y poniendo pleitos, demandas y querellas en juzgados de guardia. Que es lo que tendrían que hacer, en vez de luego dar alaridos, escandalizados de lo malísimos que son los obispos, y los padres de los obispos, y los hijos de los obispos, si los tuvieren. Para interponer demandas, y perderlas si se tercia, están los luchadores: el teniente coronel Sánchez Silva, y poquitos más. Los sanedritas gays, ¡por favor! El estrés afecta al cutis.
Con estos bueyes aramos. Sin coraje, unos y otros -tampoco vergüenza-, para ir más lejos. Ya llegó la Navidad, con sus pavos, los cavas del irresponsable y descerebrado boicot, los vuelveacasas, los empachos… ¡y el insulto a los gays! Qué bonito todo. Luego darán en decir los preladillos, en el paroxismo de su cínica manera de ver la vida, que son ellos las víctimas, ellos los perseguidos, ellos los gloriosos mártires, como los nuevos 34 que beatificará el otro, próximamente en sus pantallas. Chica, a ver cuándo se le ocurre abrir proceso a alguno de los santos republicanos que sufrieron martirio, porque da el cante cosa fina, tú. Pero ¡vivan las caenas! Mientras sigamos callando y otorgando, todo el monte le será orgasmo.
Palabra de Fray Pablo de León, religioso de aquellas épocas en que había una reina católica con su rey, que montaba tanto, pero menos. Dios, que buen vasallo...“No tiene la Iglesia mayores lobos, ni enemigos, ni tiranos, ni robadores, que los que son pastores de ánimas y tienen mayores rentas. Toda la Iglesia, por nuestros pecados, está llena, o de los que sirvieron o fueron criados en Roma, o de obispos o de hijos de parientes o sobrinos. De Roma viene toda la maldad. Toda la Iglesia está llena de ignorancia, necedad, lujuria y soberbia”.
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José Mantero



