Algún día será la Reina Leonor I
01.11.05 @ 17:45:08. Archivado en Política, Casa Real
Erraron algunos apostantes: el primogénito de don Felipe y doña Leticia no ha sido niño, sino niña, y no ha sido el caso especular siquiera con nombres como los de Juan Carlos, Juan, Felipe o Pelayo, Favila... La niña, desde el momento de su alumbramiento, y sin esperar al acto físico y a la ceremonia formal y oficial del bautizo con aguas del río Jordán, la sucesora del sucesor se llama ya Leonor, y en su día será Leonor I.
Para que tal cosa suceda será preciso proceder a la ya comprometida reforma de la Constitución para que una mujer no se vea postergada por sus hermanos varones en el derecho al trono.
Y eso, se calcula que se podrá hacer en la presente legislatura, antes de que lleguen las elecciones generales de 2008. Y que se logre suficiente consenso entre los partidos para que todo se produzca según las previsiones y no se introduzcan otros elementos que pudiera complicar el proceso.
Es el notición del momento, por más que a una porción nada despreciable de ciudadanos, con toda probabilidad, les habrá resultado indiferente y hasta "un engorro más", que tiene que ver con la Familia Real y con la monarquía parlamentaria asentada y reinante en nuestro país.
Después de varios años en los que se llegó a sospechar una nula inclinación de don Felipe a contraer matrimonio y tener herederos, finalmente se caso con una periodista asturiana que parece haberse sometido por completo a las normas de la Real Casa: las normas de la prudencia exquisita, el silencio como norma, el olvido de opiniones propias, si las hubiera.
Algunos llegaron a suponer, o acaso a desear, que la legada de doña Letizia significaría alguna clase de sacudida en la familia y sus modos y maneras de comportamiento.
No hubo tal, y ya parece de todo punto improbable que pudiera suceder tal cosa. La institución monárquica es flor excesivamente delicada como para que pudiera resistir cambios bruscos de temperatura o agitaciones imprevistas. Los cambios que deberán producirse se harán de manera lenta, tras larga meditación, sin sobresaltos.
Con mucho acceso al gobierno se halla en nuestros días un partido independentista y republicano y cabe imaginar que un número nada despreciable de ciudadanos tienen parecidas creencias nada coincidentes con el sistema hereditario de la máxima representación y autoridad de la Nación española.
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José Cavero



