Es una tarde preciosa de marzo, entreverada de sol y de lluvia, vuelvo de Bilbao por la autopista. Todos los colores florecen en el campo, y entre el cielo y la tierra se levanta un arcoíris, milagro de pura belleza, tangible e inasible. ¡Dios mío! La luz arqueada en colores ciñe el cielo, corona la tierra. El cielo se curva abrazando a la tierra, la tierra se abre acogiendo al cielo. ¿Cómo extrañarse de que en el libro bíblico del Génesis, tras el desastre del diluvio universal, el arcoíris sea el signo de la alianza universal a favor de la vida, y de se pongan en labios de Dios, Presencia Real, estas palabras: “Cuando en las nubes aparezca el arco, me acordaré de mi alianza con vosotros y con todos los vivientes de la tierra”?
El 18 de Octubre se constituyó formalmente en Oslo, Noruega, la mesa de negociaciones de paz entre las FARC y el Gobierno colombiano. Las negociaciones propiamente dichas se iniciarán en La Habana, Cuba, el 15 de Noviembre. Después de 50 años, y después de tres intentos fallidos de negociación, casi todos respiramos con alivio y una contenida esperanza de que esta vez será la buena, llegará la paz.
“Si no hubiera profetas en el mundo, el mundo quedaría ciego”, dijo hace unos días Benjamín Forcano en Vitoria-Gasteiz, en la presentación de un magnífico libro, concebido y dirigido por él: Pedro Casaldáliga. Las causas que dan sentido a su vida. El retrato de una personalidad (Ed. Nueva Utopía). Forcano es un recio teólogo aragonés, expulsado en su día de la Congregación Claretiana y desde entonces sacerdote secular acogido por Casaldáliga bajo su jurisdicción episcopal “a distancia”. Pero hoy quiero hablar de Casaldáliga profeta.
Domingo, 19 de mayo
José Arregi
Andrés Ortíz-Osés
Emma Martínez
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Francisco Baena Calvo
José Mª Castillo
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Peio Sánchez Rodríguez
Francisco Margallo