El blog de José Arregi

¿Franco en la catedral de La Almudena?

15.10.18 | 09:47. Archivado en Autor

Si miráramos la realidad con ojos limpios, apenas nos importaría que los huesos de Franco se enterraran en la sierra del Guadarrama, en el monte del Pardo o en cualquier cornisa del río Manzanares. Pero deseos y temores distorsionan la mirada, perturban las emociones y de cuestiones banales hacemos dramas, mientras pasamos de largo junto al herido del camino, como el sacerdote y el levita de la parábola de Jesús.

Nuestro cerebro, creación maravillosa pero aún inacabada de la evolución, hace que las cosas no nos parezcan simplemente lo que son –formas abiertas del Absoluto universal–, sino lo que desearíamos que fueran o tememos que sean. De todo hacemos un símbolo, no solo de lo Real Invisible, del Infinito bueno, sino también, y más a menudo, del fantasma de nuestros sueños y miedos. El sufrimiento que se sigue de ello no tiene fin: ambición y tiranía, odio y venganza, guerras y cruzadas.

La capacidad simbólica hizo que se construyera en el Guadarrama la basílica y el monasterio del Valle de los Caídos –solo los caídos del lado de Franco– bajo una cruz de 150 metros de altura, y se edificara en el Pardo el palacio del Caudillo dictador, y se acabara erigiendo en la cornisa del Manzanares la catedral de Madrid, junto al Palacio Real y muchos edificios señoriales de la capital del Reino de España. La basílica, la cruz y el palacio, el monasterio y la catedral son símbolos de la patria de los vencedores y de su Iglesia nacional-católica. Y del terrible destino de los vencidos. La capacidad simbólica es la fuente de nuestras obras más sublimes, pero también la causa de nuestras creaciones más siniestras. ¡Pobre humanidad!

Por eso es inaceptable que los huesos o la momia de Franco sean honrados en el Valle de los Caídos, construido por el trabajo forzado de millares de presos, en “un lugar perenne de peregrinación –según reza el decreto fundacional–, en que lo grandioso de la naturaleza ponga un digno marco al campo en que reposan los héroes y mártires de la Cruzada”. Es indigno de la memoria de todos los caídos que se honre a los vencedores que “dieron su vida por Dios y por la Patria” –pobres víctimas al fin y al cabo– y se humille a los vencidos, doblemente víctimas, en un lugar convertido en “el signo social del nuevo Estado nacido de la Victoria”. Penosa retórica.

Por la misma razón, sería inaceptable que la tumba de Franco sea trasladada a la cripta de la Catedral de la Almudena. Y resulta difícil comprender la argumentación del arzobispo de Madrid, el cardenal Osoro: "Yo no puedo oponerme al derecho que tiene la familia de sepultarle en la cripta, que no es la catedral. En la cripta hay una propiedad de la familia Franco y como cualquier cristiano tiene derecho a poder enterrarse donde crea conveniente”. No sé qué dirán el Derecho y los jueces, pero el arzobispo de Madrid no puede hablar así en nombre de la Iglesia que dice representar.

Por de pronto, la cripta forma parte del mismo conjunto arquitectónico y simbólico de la catedral, supuesta casa de toda la comunidad cristiana de Madrid. En cuanto a Franco, es todo menos “cualquier cristiano”: es la figura de un dictador, responsable mayor de una encarnizada guerra civil con centenares de miles de muertos, y el icono de una Iglesia aliada, Iglesia de reyes, condes, duques, marqueses y gentes que han podido pagarse 200.000 euros por un panteón en esa cripta. No es la Iglesia de todos, no es la Iglesia de Jesús.

Tampoco fue Francisco Franco, en realidad, el responsable verdadero de su Cruzada mortífera. Fue su figura, el ficticio papel político-religioso que le adjudicaron y que él asumió por error. Y su memoria no podrá descansar de verdad mientras no se la libere del mundo imaginario que le asignaron y se asignó erradamente. Ni podrán vivir en paz sus familiares y partidarios mientras sigan reivindicando sus trofeos de guerra.

Y esto mismo vale para todos. Nadie podremos vivir en paz mientras sigamos obsesionados con un panteón. Mientras no nos liberemos de nuestras derrotas y rencores y deseos de revancha. Mientras no ensanchemos nuestra capacidad simbólica y nuestra conciencia hasta el Infinito divino al que aspiramos en lo más profundo de nosotros. Mientras no seamos, como somos, “capaces de Dios”.


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por Manolo 24.10.18 | 10:02

    Los retroprogres sois tan cortos de entendederas que, pretendiendo fastidiar a los franquistas, los vais a beneficiar...

  • Comentario por Gonzalo Pérez Villalaín 17.10.18 | 22:08

    Para escribir, aunque sea un artículo que no lee casi nadie, hay que informarse previamente para no faltar a la verdad.
    El Valle de los Caídos se construyó para la reconciliación de los dos bandos y allí están enterrados unos y otros, el Palacio del Pardo lo construyeron los Austrias en el siglo XVII y no Francoy la Catedral de la Almudena la comenzó Alfonso XII en el siglo XIX y se terminó en en 1993, mucho después que muriese el Dictador.
    Pero con esa base el "intelectual" que se atreve a juntar letras se monta su propia historia llena de prejuicios y de rencor.
    Poco le importa que el alzamiento del 18 de julio fuese una legítima defensa ante la revolución marxista de gente como el presunto teólogo que firma este panfleto.
    Lo que aquí se pone de manifiesto es el odio tan profundo, impropio de uno que se dice cristiano, que niega la sepultura al prójimo. Que es capaz de llevar su resentimiento hasta aplaudir la profanación de un cadaver.
    ¿Dónde quieren qu...

Martes, 13 de noviembre

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Noviembre 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930