El blog de José Arregi

Fin o mutación de la religión

26.06.17 | 09:15. Archivado en Iglesia, Religión, Espiritualidad

Es conocida la pintura egipcia de la tumba de Sennedyem, de hace 3.200 años aproximadamente: un campesino labra la tierra con un arado tirado por una yunta de vacas, o de una vaca y de un buey. Viví muy de cerca ese mundo tan próximo y lejano a la vez. Así se labraba la tierra en nuestro viejo caserío y en casi todos los demás hace 60 años, e incluso hace solamente 50. Era otro mundo.

Y como se labra la tierra se imagina el cosmos. Según cómo sea el sistema de producción de los bienes que consumimos, así serán en buena medida nuestra visión del mundo y nuestras relaciones sociales, nuestras filosofías y religiones, toda la cultura. “Cultura”, “cultivo” y “culto” tienen la misma raíz, las mismas raíces en la tierra en la que hemos brotado y que somos.

Digo todo ello para destacar la profunda mutación religiosa que exige de nosotros la radical mutación cultural que estamos viviendo. Todas las grandes tradiciones religiosas vivas de hoy –religiones de la India, budismo, judaísmo, cristianismo, islam…– hunden sus raíces en culturas propias de hace milenios.

Entonces tenía sentido –era “creíble”, coherente con la visión del mundo– hablar de cielo-tierra, de ángeles y demonios, de muchos dioses o de un único Dios Creador, de cuerpo y alma, reencarnación y resurrección, de tiempo y eternidad, de más acá y más allá, de culpa y perdón, de nacimientos virginales y otros milagros o sucesos “sobrenaturales”, de expiación y gracia, de salvación y condenación eterna, de dogmas revelados y ritos necesarios, de ministros sagrados, siempre varones…

Pero en los últimos 50 años, desde el mundo agrario hasta el mundo postindustrial de la información, del conocimiento y del cambio acelerado, la cultura en que vivimos ha cambiado más que en los últimos 5.000 años, o que incluso en los últimos 10.000, desde el inicio de la agricultura en Mesopotamia, Egipto, China…

En la cultura en que vivimos y que se extiende por doquier, las religiones con sus dogmas, creencias e imágenes milenarias, tocan a su fin. No es el fin de la espiritualidad o de la sabiduría o de la cualidad humana profunda, sino de los sistemas religiosos tradicionales. Y no nos engañemos: el fin de las religiones en su forma actual se dará más pronto que tarde en todos los continentes y países, allí donde se difundan la universidad y las ciencias. En lo que se refiere a la Iglesia católica, pensar que podrá bastar con cambios de estilo, reformas curiales y nuevos nombramientos episcopales me parece un engaño y una gran irresponsabilidad.

Está en juego la vida, la humanidad, la comunidad de los vivientes. La propia especie Homo Sapiens –aparecida, nos dicen ahora, hace 300.000 años en Marruecos– se encuentra en un momento crítico, pues ya se están diseñando una especie viva o unas máquinas inteligentes más poderosas que él. El hiper-humanismo o el transhumanismo están a la vuelta de la esquina. Las posibilidades son insospechadas y las amenazas, terribles. Si no es para bien de todos los vivientes, será para exterminio de todos.

Volvamos a la pintura de la tumba egipcia. Llama la atención la postura del campesino: ostensiblemente encorvado sobre su arado, levanta la fusta sobre las vacas en ademán de azotarlas. Encorvado, levanta la fusta. No sabemos cuál de los dos es más esclavo: el animal o el humano. O la tierra que labran. Es el precio de la agricultura. ¿Es el precio del desarrollo? Y lo malo es que, después de 3.000 años, seguimos en las mismas, e incluso vamos a peor: nunca hemos esclavizado tanto la tierra ni hemos sido tan esclavos los unos de los otros.

¿Tienen todavía las religiones algo que ofrecer? Solo a condición de que acierten a rescatar el tesoro de sabiduría que se oculta en sus viejas tradiciones y textos, despojándolos de ropajes y lenguajes ya inservibles. El Espíritu creador y liberador que movió a Jesús ha de ser liberado de las formas viejas que lo aprisionan, como brota la vida del grano que desaparece en el seno de la tierra.


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Comentarios
  • Comentario por Antonio Valenzuela González 31.08.17 | 22:25

    Gracias, Oliva. Es eres un encanto.

  • Comentario por Oliva 30.08.17 | 23:22

    Bueno, es obvio, pero lo subrayo. El comentario "Oliva 28.08.17 | 23:37" no es mío, no es de Oliva. Se trata de una usurpación.

    Hermosas, vitales y esperanzadoras las palabras de tu comentario, Antonio Valenzuela. Te lo agradezco.

    Abrazos.

  • Comentario por Oliva 28.08.17 | 23:37

    Este post me ha llenado de esperanza. No hay reproches, no hay culpables, hay enseñanza. Me queda grabada esta frase..."hijo mío, que pecar es ofender al hombre a quien Él ama"...
    Un embarazo no querido, que situación tan difícil... especialmente cuando pongo mi esperanza en tener resueltos los problemas materiales presentes y de futuro. Un hijo, un nieto es la bendición más grande en el amor humano, el centro de los desvelos y el acicate más firme para no decaer, y el futuro es él. Que gran bien pueden hacerle los abuelos a su hija, esa nueva madre para fortalecerse mútuamente con la alegría de un nuevo ser que escribirá un nuevo capítulo en esa familia, ¡ Que bueno sería que el padre del niño también se sumara!.
    Repito mi agradecimiento por este "post"

  • Comentario por Antonio Valenzuela González 21.08.17 | 10:13

    Arregui hermano,una luminaria mas en nuestro camino del conocimiento. Lo viejo da paso a lo nuevo , lo nuevo trae germen de vida en evolución. La VIDA da paso a la VIDA -"A VINO NUEVO ODRES NUEVOS "-.Cada nuevo nacimiento nos revela generosidad, nos demanda acogida, nos incita a buscar y descubrir.Nos toca vivir participando, en tiempos revolucionarios. Sabemos que la muerte ha sido vencida, nos toca, ¡ somos llamados ! a DAR PASO A LA VIDA en el REINO sin religiones. Estamos llamados a RE-LIGARNOS. Gracias.

  • Comentario por Antonio Manuel 21.08.17 | 02:01

    Este post me ha llenado de esperanza. No hay reproches, no hay culpables, hay enseñanza. Me queda grabada esta frase..."hijo mío, que pecar es ofender al hombre a quien Él ama"...
    Un embarazo no querido, que situación tan difícil... especialmente cuando pongo mi esperanza en tener resueltos los problemas materiales presentes y de futuro. Un hijo, un nieto es la bendición más grande en el amor humano, el centro de los desvelos y el acicate más firme para no decaer, y el futuro es él. Que gran bien pueden hacerle los abuelos a su hija, esa nueva madre para fortalecerse mútuamente con la alegría de un nuevo ser que escribirá un nuevo capítulo en esa familia, ¡ Que bueno sería que el padre del niño también se sumara!.
    Repito mi agradecimiento por este "post"

  • Comentario por Iago Germano 16.08.17 | 15:40

    Creo que existe una sola Religión , que cumple con la Eterna Alianza Divina, ( los peldaños de la elevación ,de conciencia humana, y permitir a la sociedad en un ambiente de Armonía y Amor ). Estas guias aparecen por el Amor del Creados cuando la sociedad pierde el Rumbo, como es el caso...Baja u llah vino a traer las herramientas ..como lo hicieron sus predecesores.y fue perseguido. Encarcelado, rechazado...como en el pasado. Pero...

  • Comentario por Oliva 07.08.17 | 22:59

    el calentamiento global, el cáncer infantil etc. encierran situaciones vitales que dejan de relieve las palabras de Publio T. que durante siglos se han empleado fuera de su contexto: nada humano me es ajeno. La segunda vía está ligada a la anterior. Necesitamos defender un enfoque inclusivo del hecho religioso y apostar por una espiritualidad dialogante y tolerante. El respeto y la tolerancia hacia la diversidad religiosa solo se alcanza a través del reconocimiento del otro. Y el reconocimiento del otro solo se logra a través de su conocimiento, del diálogo desde la igualdad y de la escucha abierta. En el marco de las identidades fragmentadas de la modernidad tardía, necesitamos aceptar que nuestras identidades religiosas se construyen y se sostienen en las relaciones dialógicas con el otro. No se trata únicamente de profundizar en el ecumenismo y en el diálogo interreligioso, sino de aceptar sin escándalo el proceso creciente de secularización social, pues Dios también se revela ahí.

  • Comentario por Oliva 07.08.17 | 22:56

    Para los cristianos y las cristianas este camino implica abandonar la escisión entre lo sagrado y lo profano que por tradición hemos asumido. La encarnación del Misterio en Jesús o la humanización de Dios a la que se refiere J. M. Castillo nos conduce a una apuesta por lo humano, especialmente donde lo humano se vulnera, donde es precario o donde adquiere una fragilidad desnuda. Porque en la humanidad vulnerable, el Misterio al que invocamos como Abba se hace presencia por la ausencia. Donde las relaciones de poder ahogan la vida o la cercenan, la bondad, la justicia, la consolidación de las relaciones igualitarias, la búsqueda de nuevos cauces para la paz,la promoción de un desarrollo sostenible o la libertad de una sana conciencia prevalecen sobre cualquier dogma o norma que la tradición haya solidificado. La reproducción asistida, el desempleo, el desahucio, el fenómeno migratorio, las nuevas cuestiones de debate abiertas por la perspectiva de género,

  • Comentario por Oliva 07.08.17 | 22:40

    A mi juicio, hay dos líneas que nuestra religiosidad está abocada a seguir. Y digo religiosidad, no espiritualidad, porque entiendo que estas dos líneas son las formas que deberían adoptar las estructuras religiosas sabiendo que, en el fondo, tras esas líneas hay necesidades humanas o espirituales que pujan fuerte en nuestra sociedad global, del conocimiento y de la información. Si la religiosidad no se decide a recorrer estas vías, es posible que no sea capaz de responder a los desafíos actuales. En ese caso, serán hombres y mujeres de nuestro tiempo, sujetos de espíritu, con un pie dentro y el otro fuera de nuestras instituciones religiosas, quienes lo hagan. O, tal vez, con ambos pies fuera del marco institucional religioso, como de hecho los hay, en el caso de no pocos voluntarios y voluntarias de ONGs. La primera de esas líneas es el compromiso y la implicación con las causas humanas.

  • Comentario por bibiana rodas 07.08.17 | 00:15

    como catolica practicante,adhiero a lo que Ud dice.Yo pienso que una forma nueva de espiritualidad es la meditacion cristiana.Todos los dias media hora de quietud y silencio ,mañana y tarde para encontrarnos con el Espiritu .Por que esta tan poco aceptada y difundida?Nosotros aqui leemos a JOHN Main y Laurence FRiedman,yo querria saber si hay algun autor en español

  • Comentario por carmen 03.08.17 | 00:20

    Y eso es todo
    Un saludo cordial
    carmen.
    No suelo escribir en internet y no me aclaro bien con esto del límite de los caracteres. Lo siento.

  • Comentario por carmen 03.08.17 | 00:17

    Perdone por decirle esto que no viene a cuento, pero si no se lo digo,me muero.
    Soy maestra, he impartido clases en secundaria durante 41 años. a sesenta niños nuevos por año, si no más, han sido muchos niños.
    He tenido a más de mil en tutoría. Cuando hablamos entre los compañeros muchas veces he dicho: solamente con
    haber ayudado a uno de ellos, pero ayudado de verdad, daría por buena mi profesión.
    Estoy viendo algún video suyo de unas clases de teología que dío no sé a quienes ni e qué año. Hace calor y me cuesta dormir.
    Solamente quiero que sepa que si usted también piensa que con haber echado una mano de verdad a alguien en su vida, da por buena su profesión, que sepa que la puede dar por buena . Si es más ambicioso, quizás no valga mucho lo que le digo. Usted sabrá.
    Es increíble. Parece que está usted dentro de mi cabeza. No sabe, no puede tener ni idea lo que significa para mí.
    Siempre me he considerado una hereje desinformada.

  • Comentario por Isabel G 09.07.17 | 18:05

    Las religiones tienen un gran bagaje de sabiduría para ayudar a los hombres a vivir satisfactoriamente en estos tiempos tan difíciles.Pero deben diferenciar los aspectos coyunturales de sus propuestas (mediadas por circunstancias históricas y culturales) de aquellas estructurales y básicas,que son útiles en todos los tiempos.Y sobre todo ha de suya la causa de los más pobres y excluidos de la sociedad

  • Comentario por Isabel G 09.07.17 | 18:05

    Las religiones tienen un gran bagaje de sabiduría para ayudar a los hombres a vivir satisfactoriamente en estos tiempos tan difíciles.Pero deben diferenciar los aspectos coyunturales de sus propuestas (mediadas por circunstancias históricas y culturales) de aquellas estructurales y básicas,que son útiles en todos los tiempos.Y sobre todo ha de suya la causa de los más pobres y excluidos de la sociedad

  • Comentario por José J. Méndez 03.07.17 | 18:41

    Mi más cordial saludo amigo José Arregui.
    Decir que es facil identificarse con un discurso abierto que ponga sobre la mesa las realidades del mundo. Pero cuando se habla de religión a veces da la impresión que esas "verdades" continúan disfrazándose según la época. Ese es el problema que tiene actualmente la iglesia católica, o sea, la iglesia rica del Vaticano. Desde Mallorca, las familias obreras que formamos la iglesia pobre, hace décadas que vamos anunciando ese fin de la iglesia rica, pero no como estructura religiosa, sino como individuos libres de estructura y jerarquías. Pero no es un discurso nuevo amigo José, hace siglos que los obreros y obreras de la iglesia pobre, en todo el mundo reclaman que la iglesia católica devuelva lo robado a los pobres, o sea, el discurso, el evangelio, el mensaje y desde Mallorca, los obreros descendientes de los primeros cristianos israelitas que vivimos en la isla, o sea, la iglesia pobre, asi lo hemos defendido en estos últimos 40 años.

  • Comentario por carmen 29.06.17 | 10:52

    A veces me pregunto si las religiones tienen capacidad para adaptarse a la realidad. No sé. Solamente conozco la católica y poquita cosa de otras.
    Hace poco he leído algo de Nietzche, su célebre cuento donde dice que hemos matado a Dios.
    Este señor murió muy joven y con la cabeza un poco confusa. Quizás si hubiese vivido más años hubiese vaticinado no la muerte de Dios, sino la muerte de las religiones tal y como eran entonces.Poco o nada han variado.
    No es exactamente lo mismo. No lo es.
    A nuestra religión le queda un largo camino por recorrer si quiere sobrevivir. Estoy totalmente de acuerdo con lo que usted dice: no basta con un cambio de estilo.
    Y sin embargo creo que el personaje de Jesús de Nazaret siempre,siempre será un referente para aquellas personas que lo conozcan.
    Al menos quiero creerlo.
    En fin.
    Un saludo cordial.

  • Comentario por promiscato 26.06.17 | 10:41

    bien escrito, pero muy ilumineta en lo que se refiere al hombre "nuevo" soñado

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