El blog de José Arregi

Primera comunión

29.05.17 | 08:56. Archivado en Iglesia

El pasado domingo 21 de mayo celebramos la primera comunión de la menor de nuestras 21 sobrinas y sobrinos. ¡Gracias, Ainhoa, por vivir y por ser como eres, risueña y sensible, y por reunirnos en la mesa de tu primera comunión! A Jesús de Nazaret le gustaba especialmente sentarse a comer y a beber con cualquier gente, sobre todo los excluidos de la sociedad y de la religión. La comensalía abierta fue su gesto profético preferido y el más recurrente durante el año y medio o dos años en que, dejando familia y trabajo y todo lo demás, se dedicó a anunciar y realizar el mundo que soñaba, el mundo que llamaba “Reino de Dios”, un mundo sin hambre ni desigualdad ni enfermedad, un mundo en paz y justicia.

Y cuando presintió que, por su vida y su mensaje proféticos subversivos, los poderes religiosos y políticos lo iban a eliminar sin piedad, celebró una comida de despedida y esperanza con sus discípulas y discípulos. Y les dijo: “Seguid reuniéndonos y compartiendo pan y vino en memoria mía”. Así lo hicieron, así lo hacemos.

Pan y vino, y más. Consta que, durante el rito de la iniciación cristiana, los recién bautizados, además de comer pan, bebían de tres cálices, incluso los niños: uno con vino, otro con agua y otro con leche y miel, alimentos simbólicos del paraíso soñado en este mundo transformado, de otro mundo en este mundo. Así lo hacían, por lo menos en Roma a principios del siglo III, en la primera. Era un día para comer y beber.

Toda fiesta –distinguir entre “religiosa” y “profana” carece de sentido– sigue siendo ocasión especial para comer juntos, y comer juntos sigue siendo el mejor modo de ser familia, de descubrir al otro y de llegar a quererlo, de franquear pequeñas o grandes fronteras, aliviar tensiones, curar heridas, de compartir en la mesa el pan, el vino, la tierra, la vida, y las penas y las risas, las esperanzas y los miedos, el silencio y la palabra. La vida simplemente, tan sencilla y tan misteriosa. Así fue nuestra comida de primera comunión. Comimos muy bien. ¡Gracias a la tierra que se nos da y que somos en cada bocado y en cada sorbo, en cada aroma y sabor y color! Y ¡gracias a la palabra que viene también del silencio de la tierra y al silencio de la tierra volverá!

No ocultaré que la comida en compañía fue para mí con mucho lo mejor de la primera comunión de Ainhoa. Pero tampoco ocultaré que me faltó algo. Me faltó mucho en la ceremonia de la iglesia. Sufrí. La hermosa iglesia parroquial estaba a rebosar. A las 12 en punto, nos saludó desde el altar la monitora de la celebración, y desde la primera palabra nos advirtió: “De vosotras/os depende que esta celebración lo sea de verdad”.

Nos instó al silencio, y nos recordó la importancia del acto en estos tiempos en que están de moda la increencia y la intrascendencia. “Creer es bueno”, insistió. No nos dijo –no era el momento– en qué hay que creer, ni en qué consiste, ni cuándo y por qué es bueno creer. Pero se percibía un tono de velado reproche a tanta gente que nos habíamos reunido con nuestra mejor voluntad y que, sin embargo, hemos dejado (¿irresponsablemente?) de creer en muchas de las cosas en las que al parecer debemos seguir creyendo. Pero ya no es posible, creo que por fidelidad al evangelio de Jesús.

Yo –y mi mujer, modesta y meritoria organista de Aizarna– esperaba que de un momento a otro empezara a sonar el órgano, el último órgano romántico fabricado por Cavaillé-Col, y que su excepcional sonoridad llenara el templo, que es como una imagen del universo, y que las flautas, las violas, los oboes, las ocarinas, los celestes, las trompetas y las gambas vibraran como el Espíritu que aleteaba sobre las aguas primeras, y nos envolvieran a todos y conmovieran nuestros registros vitales profundas. No sonaron en toda la ceremonia, mientras el sonido de la guitarra, bienintencionada y experta, se desvanecía en el gran espacio del templo.

No es el órgano, como no son el misterio, la belleza y el silencio, lo que ha dejado de tener sentido y fuerza de inspiración, sino la mayoría de nuestras palabras religiosas tradicionales. Por eso sufrí viendo cómo el sacerdote, a quien admiro, desde lo alto del altar, se debatía por conectar con los 54 niños que celebraban su primera comunión, con toda la gente reunida, con un mundo alejado. Y cuanto más se debatía por conectar, más se distanciaba.

No puedo ni quiero reprochar nada a nadie, pero aquella celebración de primera comunión me resultó un reflejo de la situación de exilio cultural que vive el cristianismo tradicional en nuestra sociedad, con sus universidades, su conocimiento mundializado y su cambio acelerado. Es preciso que vuelvan a sonar de otra forma aquellas palabras de Jesús en la sinagoga de Nazaret: “He sido enviado a anunciar la buena noticia a los pobres, un año de gracia o un año jubilar de descanso y liberación para la humanidad y para todas las criaturas oprimidas”. Lo necesitamos.

Querida Ainhoa: no sé con qué te quedarás del día de tu primera comunión. Ni si has dejado ya de creer en todo aquello que ya no cabe en tu mente vivaz. Ni si volverás a misa o si tu primera comunión será también la última. Todo eso no es importante, ni a Jesús le importó. Pero no pierdas esa llama candorosa y despierta que luces en tus ojos. Cuida y mantén la energía vital y la determinación que derrochas. Y no dejes de comulgar con lo profundo de la vida, y de ser rebelde contra tanto desorden que rompe la comunión de mesa, la comunión de la vida. No dejes, por favor, de curar y de luchar, ni de jugar y de soñar. Entonces cada día será tu primera comunión.

José Arregi


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Comentarios
  • Comentario por Oliva 11.06.17 | 21:43

    en saciar el hambre de aquellas gentes. En la cena, sin embargo, hacerse pan compartido y hacerse vino derramado en memoria de Jesús implica comprometer cuanto somos en saciar cualquier carestía: de justicia, de perdón, de compasión, de paz... De ahí que Ramón diga que en la eucaristía todos somos comensales y alimento a la vez,

    Baldo, me alegra de tenerte de nuevo por aquí. No me puedo creer que tu extenso trabajo sobre la cena de Jesús quede reducido a un solo comenta ¡lánzate, anda!

    Isabel, me surge una duda con tu comentario, ¿solo puede haber comunión entre cristianos?

    Un abrazo a todos y a todas. Nos vemos a las 22:00.

    * Hay una errata en esta frase, sobra la interrogación final: Por encima de las creencias, la fe en Jesús es seguimiento y asimilación?

  • Comentario por Oliva 11.06.17 | 21:33

    quebrantamiento de una vida digna.
    ¿Por qué separas entonces fe y vida? De Jesús nos salvó su vida, de la que cruz fue una consecuencia. Y en la eucaristía somos llamados a vivir al estilo de Jesús y ser, por tanto, resurrección y vida. Las comidas, como la que hubo tras la comunión de la sobrina de Arregi, son un lugar de encuentro en igualdad, de compartir la propia vida (alegrías, soledades, miedos y penas y esperanzas) y situarlas sobre la mesa. Las comensalías abiertas fueron una constante para Jesús y en ellas se reunían hombres y mujeres de toda condición. Igualmente importante son los seis relatos de multiplicación de panes y peces, donde el verdadero milagro estuvo en compartir lo que se tenía. "Dadles vosotros de comer" es una consigna similar a aquella otra que hizo Jesus al partir el pan y repartir el vino en la cena. La diferencia, no obstante, es fundamental. Al pedir Jesús a sus discípulos y discípulas que repartieran los panes y los peces la acción se centraba en ...

  • Comentario por Oliva 11.06.17 | 21:19

    como diría Etty Hillesum.
    Hay una idea tuya que no comprendo, compañero/a "Seguimos igual". Escribes lo siguiente: (la Iglesia)"que se reunió en la eucaristía de la primera comunión de su sobrina ayuda a celebrar la fe que se vive en la familia, en el trabajo, en la escuela, en el ocio,...y luego nos reunimos en la mesa del bar-restaurante, casa y seguimos hablando, de como estamos, como lo llevamos y quedamos para el día que nos reunimos el grupo para ir conociendo más a Jesús". ¿Por qué dices "y luego nos reunimos en el bar-restaurante"?, ¿Por qué separas "fe" y "vida"? Por encima de las creencias, la fe en Jesús es seguimiento y asimilación?. Eso es lo que nos mantiene unidos. Tus creencias, las de Arregi o las mías pueden ser discrepantes en ciertos puntos, pero hemos aceptado un mismo compromiso: al igual que en Jesús, el Espíritu está en todos nosotros y en todas nosotras y hemos sido llamados a vencer y resistir cualquier forma de injusticia y opresión, cualquier

  • Comentario por Oliva 11.06.17 | 21:05

    Querido compañero/a "Seguimos igual", no aprecio que Arregi borre de un plumazo el proceso de aprendizaje catequético de su sobrina. Solo acentúa aquello realmente importante del mensaje de Jesús y que, con toda probabilidad, la niña ha aprendido en sus años de catequesis. Esto es, la vida como don de amor y la eucaristía como vida compartida en fraternidad, como compromiso con la búsqueda de una vida digna para todos los hombres y para todas las mujeres, y como honda acción de gracias. De ahí que Arregi, le escriba a su sobrina: "no dejes de comulgar con lo profundo de la vida, y de ser rebelde contra tanto desorden que rompe la comunión de mesa, la comunión de la vida. No dejes, por favor, de curar y de luchar, ni de jugar y de soñar. Entonces cada día será tu primera comunión". Eso es rememorar a Jesús, vivir la eucaristía en lo cotidiano, en el pan compartido de cada día y eso es, también, ser uno/a mismo/a eucaristía: ser un bálsamo derramado sobre tantas heridas, como diría

  • Comentario por ESPIRItTU 05.06.17 | 18:12

    DISCULPA SI NO TE CAIGO BIEN.
    PERO SOBRE TODO DISCULPA
    SI NO ME IMPORTA TU OPINION.

    NO VAYAS A DONDE NO TE INVITEN,
    NO TE METAS EN LO QUE NO TE IMPORTA Y
    NO HABLES DE LO QUE NO SEPAS.

  • Comentario por BALDO 04.06.17 | 22:17

    Me parece, Arregui, que tu primer párrafo es teológicamente explosivo. Dices que "Jesús celebró una comida de despedida y esperanza con sus discípulas y discípulos. Y les dijo: “Seguid reuniéndonos y compartiendo pan y vino en memoria mía”. Así lo hicieron, así lo hacemos". Con esta frase entrecomillada tuya y con la comensalía de la que has hablado inmediatamente antes estás trastocando totalmente el sentido tradicional y secular de las "palabras de la institución" de la Cena del Señor. No fue un prodigio asombroso el que estaba haciendo Jesús de convertir pan en su cuerpo y vino en su sangre, sino que el "esto" (es mi cuerpo) lo refieres a compartir entre nosotros el pan y el vino; y que esto es la identidad (cuerpo) de Jesús, como lo practicó con su vida, sobre todo en las comensalías abiertas a los últimos, pobres, mujeres, niños, enfermos, hambrientos: compartir, repartir. Toda una herejía, Arregui. Yo también me confieso hereje. Desde Milán (Italia).

  • Comentario por BALDO 04.06.17 | 22:15

    Me parece, Arregui, que tu primer párrafo es teológicamente explosivo. Dices que "Jesús celebró una comida de despedida y esperanza con sus discípulas y discípulos. Y les dijo: “Seguid reuniéndonos y compartiendo pan y vino en memoria mía”. Así lo hicieron, así lo hacemos". Con esta frase entrecomillada tuya y con la comensalía de la que has hablado inmediatamente antes estás trastocando totalmente el sentido tradicional y secular de las "palabras de la institución" de la Cena del Señor. No fue un prodigio asombroso el que estaba haciendo Jesús de convertir pan en su cuerpo y vino en su sangre, sino que el "esto" (es mi cuerpo) lo refieres a compartir entre nosotros el pan y el vino; y que esto es la identidad (cuerpo) de Jesús, como lo practicó con su vida, sobre todo en las comensalías abiertas a los últimos, pobres, mujeres, niños, enfermos, hambrientos: compartir, repartir. Toda una herejía, Arregui. Yo también me confieso hereje. Desde Milán (Italia).

  • Comentario por Isabel G 04.06.17 | 17:16

    Comunión para mí simboliza la comunidad de todos y cada uno de los cristianos en y por medio de la figura de Cristo. Es un acto profundo de amor, de luz, de simbiosis entre la Creación y lo Creado.Cuando un niño toma la primera comunión, está actualizando su participación en la gran familia cristiana. Y por eso es un acto de alegría, de profundo gozo.
    Coincido con José,, Oliva y Ramón en que debe ser un canto a la alegría. Y la preparación previa en el catecismo debe eliminar todo lo rutinario,, mecánico y repetitivo de ciertas prácticas para ser una auténtica llama de claridad y de avance hacia el auténtico cristianismo
    Todo lo que se haga o diga para beneficiar ese momento tan sublime en la vida de todo cristiano, debe ser bienvenido y alentado

  • Comentario por seguimos igual 03.06.17 | 23:59

    Si, conocer a Jesús, que siempre nos sorprende porque tenemos la mente llena de otras cosas -SPAM-que nos distraen y entretienen. Y para ello hace falta un buen antivirus, el Espíritu de Jesús, que los elimina para abrirse paso y comunicarnos:
    El Espíritu del Señor está sobre ti, si sobre ti, porque te ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; te ha enviado, si a ti, a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;a pregonar el año del favor del Señor.
    Luego Jesús cerró el libro, lo dio al ayudante de la sinagoga y se sentó. Todos los que estaban allí tenían la vista fija en Jesús, También en ti.

  • Comentario por seguimos igual 03.06.17 | 23:44

    El Jesús de la catequesis, ese que cuenta la parábola del padre bueno contra los fariseos, para el autor del artículo ¿no tiene cabida en la mente vivaz de su sobrina? Y dice "ni si has dejado ya de creer...".
    ¿En que cree una niña de 9 años?
    ¿Qué es lo profundo de la vida en una niña de 9 años? ¿Rebeldía o pataleta de la niña?
    Yo, cuando los niños y niñas participan y son protagonistas, la gozo.
    Y vuelvo a lo mismo, no hablamos latín ni háblame en cristiano.
    La iglesia con la que se debate o cuestiona el propio autor estará en el exilio pero la que se reunió en la eucaristía de la primera comunión de su sobrina ayuda a celebrar la fe que se vive en la familia, en el trabajo, en la escuela, en el ocio,...y luego nos reunimos en la mesa del bar-restaurante, casa y seguimos hablando, de como estamos, como lo llevamos y quedamos para el día que nos reunimos el grupo para ir conociendo más a Jesús. Si, a Jesús, que siempre nos sorprende porque tenemos la ment...

  • Comentario por seguimos igual 03.06.17 | 23:17

    Oliva, Arregi borra de un plumazo todo el proceso de su sobrina en la catequesis y le dice no pierdas lo que yo veo en ti: "llama candorosa y despierta que luces en tus ojos. Cuida y mantén la energía vital y la determinación que derrochas. Y no dejes de comulgar con lo profundo de la vida, y de ser rebelde contra tanto desorden que rompe la comunión de mesa, la comunión de la vida. No dejes, por favor, de curar y de luchar, ni de jugar y de soñar. Entonces cada día será tu primera comunión".
    Ole! Ole! y Ole! y cuando quieras, Ainhoa, como hacía Jesús, quedamos a comer, que eso es lo mejor.
    Pero si el motivo de la comida era la primera comunión de Ainhoa con el resto de niños y niñas con los que va a vivir y compartir su fe, su pequeño grupo de fe, los de su edad, con los que juega, estudia, aprende, compite, discute, pelea, divierte y donde aprende a perdonar, respetar, ayudar, servir y tantas cosas que hace tanto con los que van o no van a catequesis.

  • Comentario por Oliva 03.06.17 | 12:59

    y en tantos ámbitos de la vida: cultura, economía, política, sociedad, pero más concretos, en cárceles, en hospitales, en albergues, en Caritas y cerca de tantas personas que sufren las consecuencias de una crisis familiar o de pareja, por desahucio, por falta de trabajo, por..... “

    Y si en lo esencial estamos de acuerdo, ¿importan acaso más nuestras diferencias?

    Os pido sinceras disculpas por la extensión.

    Un abrazo a todas y a todos.Nos vemos a las 22:00.

  • Comentario por Oliva 03.06.17 | 12:57

    “Es igual” escribió sobre la eucaristía en términos de: “comunión del pan que Jesús parte y ofrece en la mesa de la fraternidad a todos los que quieran comulgar con su vida” y de quienes “anuncian con su vida, palabra y acción, siendo fermento en la masa, y en su nombre el reinado de Dios”. Precisamente, esta misma idea también la destacaba Elessar. Ramón aludía al tema central de su tesis doctoral cuando sobre la eucaristía, decía que: “es precisamente eso, comida y compartir; más aún, cada participante es, al mismo tiempo, comensal y comida, es decir, tiene que comer y "dejarse comer" para alimento de otros “. E Igualmente, redundaba en la misma idea con unas lúcidas palabras: seguiremos celebrando, anunciando y viviendo aquello que Jesús nos dejó como legado: permaneced en mi amor, amaros los unos a los otros como yo os he amado, que es lo mismo que, como Dios os quiere. Y lo haremos en la misa, en la mesa, en el juego y ocio, en la familia, con los amigos

  • Comentario por Oliva 03.06.17 | 12:55

    Preservarla y re-crearla es eucaristía: acción de gracias y mesa común sin exclusión alguna. Hay a menudo un espíritu más fuerte de comensalía en un almuerzo familiar de domingo que en nuestras celebraciones eucarísticas y más paz de Jesús o del Padre Bueno en el primer abrazo a un amigo en duelo que tras nuestro “daos fraternalmente la paz”. Algún día deberemos hacer nuestras las palabras que Pablo recordaba a la comunidad gálata y entonces estaremos cerca de aquellas primeras comensalías: ya no importa ser judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer porque todos somos uno en Jesús (Gal. 3). Si atendemos despacio a la entrada de Arregi y a nuestros propios comentarios veremos que en lo esencial estamos de acuerdo. El autor lo sintetizaba en un precioso recordatorio a su sobrina: “No dejes de comulgar con lo profundo de la vida, y de ser rebelde contra tanto desorden que rompe la comunión de mesa, la comunión de la vida. No dejes, por favor, de curar y de luchar”.

  • Comentario por Oliva 03.06.17 | 12:52

    Somos todos y cada uno, expresándole a Él en nuestra singularidad personal". Si ha de producirse una fractura entre los cristianos y las cristianas esta no provendrá de la diversidad, sino del temor a la diferencia y de la susceptibilidad. No he visto en las palabras de Arregi que este haya arremetido contra catequistas, educadores y educadoras, sacerdotes o familias. Nuestras eucaristías, institucionalizadas en el trasiego del tiempo, guardan poco parecido con las comensalías de Jesús y ese es un hecho que no debe escandalizarnos. Podrán ser más dinámicas, participativas o profundas, pero mientras en nuestro recuerdo y en nuestra celebración de la cena de Jesús no exista una igualdad real entre hombres y mujeres, no podrá ser una comensalía como aquellas en las que participaban Jesús, sus amigas y sus amigos. Porque la eucaristía es la vida que nos es dada a cada instante y que late dentro y fuera de nosotros y de nosotras como un continuum sin fronteras.

  • Comentario por Oliva 03.06.17 | 12:51

    Queridas compañeras y queridos compañeros. Caemos en un gran error al pensar que el mayor agravio a la comunidad de discípulas y discípulos de Jesús es la secularización social, la tibieza con la que acogemos la herencia recibida o la indiferencia ante las prácticas religiosas. Menos agravio conlleva la diversidad de formas en las que se traduce el seguimiento contemporáneo de Jesús, aunque levante no pocas amp.ollas y escándalos. Emilita, una comentarista, dejó ayer en el blog de Pikaza un comentario estremecedoramente bello sobre la actividad del Espíritu entre las gentes. En el fondo, sus palabras eran un conmovedor canto a la unidad desde la diversidad. No la conozco, pero le escribiré para darle las gracias. Decía así: “El Espíritu y Nosotros...(democracia eclesial y verdad mística). Esta es la única verdad. Que Interpretamos en una única melodía, juntos, inseparablemente juntos! Es la gracia de Dios moviéndose libremente en todos y en cada uno. Somos todos y cada uno, expresándol

  • Comentario por igualmente 02.06.17 | 13:11

    Pero eso lo dejamos en manos de Dios.

  • Comentario por igualmente 02.06.17 | 13:10

    del autor.
    ¿Donde vive este docente jubilado de universidad?
    Me parece que algo exiliado de la realidad.

    Y nos seguiremos celebrando, anunciando y viviendo aquello que Jesús nos dejó como legado: permaneced en mi amor, amaros los unos a los otros como yo os he amado, que es lo mismo que, como Dios os quiere.
    Y lo haremos en la misa, en la mesa, en el juego y ocio, en la familia, con los amigos y en tantos ámbitos de la vida: cultura, economía, política, sociedad, pero más concretos, en cárceles, en hospitales, en albergues, en Caritas y cerca de tantas personas que sufren las consecuencias de una crisis familiar o de pareja, por desahucio, por falta de trabajo, por.....
    Y lo haremos sintiéndonos enviados por Jesús en la celebración de la eucaristía, aunque alguno nos digan que vivimos exiliados del mundo cultural o eche de menos el sonido del órgano que también es un punto de partida para despertar a la fe, difícil lo tendrá un sordo pero eso lo dej...

  • Comentario por igualmente 02.06.17 | 12:48


    Continuo..

    No te olvides de las personas que amamos
    ni de aquellas a las que debiéramos querer más.

    En la misa de primera comunión:

    Acuérdate de nuestros amigos
    que por vez primera invitas en este día
    a participar del pan de vida y del cáliz de salvación,
    en la mesa de tu familia.
    Concédeles crecer siempre en tu amistad.

    Esto es exilio cultural como dice el escrito "me resultó un reflejo de la situación de exilio cultural que vive el cristianismo tradicional en nuestra sociedad, con sus universidades, su conocimiento mundializado y su cambio acelerado".
    Universidades donde los profesores -Bilbao-se quejan porque bastantes de sus alumnos se van otra aula porque el profesor explica mejor y se queda, además, fuera de las horas lectivas para explicar y aclarar.
    Profesores de universidad que reciben documentación de investigadores aficionados y luego lo publican sin hacer mención de ...

  • Comentario por igualmente 02.06.17 | 12:36

    Este domingo pasado, 28 de mayo, otros 44 niñ@s celebraron la primera comunión en la misma parroquia.
    Perdón, Ramón. Ni es la quinta esencia, ni ADN ni nace de...El fundamento es Jesús, lo comas o no lo comas.
    Seguro que leyeron la plegaria eucarística de los niñ@s.
    Tú nos amas tanto, que has hecho para nosotros
    este mundo inmenso y maravilloso.
    Tú nos amas tanto, que nos das a tu Hijo, Jesús,
    para que él nos acompañe hasta ti.
    Tú nos amas tanto,que nos reúnes con Jesús,
    como a los hijos e hijas de una misma familia.
    Bendito sea Jesús, tu enviado el amigo de l@s niñ@s y de los pobres.
    Él vino para enseñarnos cómo debemos amarte a Ti y amarnos los unos a los otros.
    Él vino para arrancar de nuestros corazones el mal que nos impide ser amigos
    y el odio que no nos deja a ser felices.
    Él ha prometido que su Espíritu Santo estará siempre con nosotros
    para que vivamos como verdaderos hijos e hijas tuy@s...

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 01.06.17 | 20:58

    Lamento las circunstanciales y extrañas valoraciones de "es igual", pues, en general, me ha parecido una excelente exposición. Abundando en el tema, creo que el cristianismo tiene muchísimo que ver con la "comida" (también la historia y la sociedad y cualquier forma de vida humana). Comer y compartir comida, como realidad y metáfora de otras muchas cosas que es preciso compartir, es como el ADN del Evangelio cristiano. La eucaristía, que de suyo resume y condensa todo lo que es la Iglesia, es precisamente eso,comida y compartir; más aún, cada participante es, al mismo tiempo, comensal y comida, es decir, tiene que comer y "dejarse comer" para alimento de otros. De ahí nace o, mejor, en eso se concreta la quintaesencia de la fraternidad universal que predica el Evangelio en el Padrenuestro. ¿Son así realmente nuestras eucaristías? ¿Profesa esas esencias la misma Iglesia? Mucho me temo que la respuesta más honesta a estas cuestiones sea un "no" inquietante.

  • Comentario por Elessar 01.06.17 | 18:03

    Me ha gustado mucho esa reflexión que ha compartido con nosotros. Coincido con usted y, también con usted, creo que no que se pueda llamar a nadie hipócrita. Me parece que , mientras no se demuestre lo contrario, la gente actúa de buena fe, tal como la enseñaron.
    Saludos.

  • Comentario por es igual 31.05.17 | 13:05

    ¿Dónde queda ese espíritu de sumarnos a la oración con los demás, sean católicos, evangelistas, budistas, musulmanes, agnósticos o ateos?
    Tu artículo parece un reproche como el de los discípulos a Jesús porque otros, mal o bien, con sus aciertos y desaciertos, anuncian con su vida, palabra y acción, siendo fermento en la masa, y en su nombre el reinado de Dios.
    La fe no se juega únicamente en la celebración. Un día tu sobrina igual al ver la foto de la primera comunión se acuerde de su catequista, por el modo en que Dios les quería a través de ella. Y que pena cuando, por una casualidad, constate que su tío escribió este artículo.




  • Comentario por es igual 31.05.17 | 12:36

    ¿Y el Espíritu de Jesús no te llevó a subir al micrófono y decirlo públicamente a quienes asistían a la celebración de tu sobrina pequeña y al resto de niños y niñas y poner patas arriba altares, mesas, cepillos, papeles, libros, guitarras, cámaras, videos y reprocharles su hipocresía, la de bastantes padres-quizá la de los padres de tu sobrina-que no van a misa pero envían a sus hij@s a la catequesis?
    ¿Y el Espíritu de Jesús no te llevó a agradecer la acogida de la comunidad a todos los participantes, a acoger el perdón de Dios, a contrastar tu fe con la palabra de Dios, a confesar tu fe en Dios, en Jesús y en el Espíritu de Jesús, a sintonizar con las peticiones que los niñ@s dirigieron a Dios en nombre de la comunidad, a incorporar tu vida en la ofrenda y sumarte a la gran plegaria eucarística y participar en la comunión del pan que Jesús parte y ofrece en la mesa de la fraternidad a todos los que quieran comulgar con su vida y no estén pensando en si suena el órgano Cavaillé-...

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