El blog de José Arregi

Jesús en nuestra crisis

27.09.12 | 07:52. Archivado en Autor
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Miro a Jesús de Nazaret en medio de esta crisis que no cesa de agravarse. No porque piense que él –y mucho menos la fe cristiana– sea la única alternativa, ni siquiera necesariamente la mejor. Simplemente, cada uno tiene sus raíces, y las mías están en Jesús, a él le quiero y le sigo. Pero las raíces nos conducen a lo más profundo, al agua y el humus que a todos nos nutren, al Fondo sin nombre, a la Misericordia sin fondo, donde somos Uno.

Miro, pues, a Jesús, en esta crisis global que padecemos, y en todas las crisis profundas que padece nuestro pobre corazón. En él busco más que en ningún otro aquel “gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos”. En él exploro chispitas de luz que permiten vislumbrar otro mundo posible y dar pasitos hacia él.

Miro a Jesús encarnado en cada uno de los rostros que lloran, en cada una de las víctimas que padecen el paro y la pobreza creciente, pues él dijo una vez: “Lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeños, a mí me lo hicisteis”.

Todo gobernante de este país o de cualquiera que se llame cristiano debiera preguntarse: “¿Le negaría yo atención sanitaria a un inmigrante porque no tiene papeles, si fuera Jesús? ¿Le mandaría al paro con toda su familia porque el mercado financiero lo exige, si fuera Jesús?”.

Y los grandes señores de la especulación financiera –que son, por mucho que digan, los mayores responsables de los peores males y que no sé cómo pueden llamarse cristianos–, ¿se atreverían a hundir en la miseria, con sus políticas de precios y sus transacciones de capitales, a casi todos los habitantes de los países más pobres y a las especies de seres vivientes en peligro de extinción, si fueran Jesús? Pues lo son. Cada uno son Jesús. “A mí me lo hicisteis. A Dios se lo hicisteis”. Y no sé cómo el papa y los obispos no se lo recuerdan a voz en grito todos los días a todas horas.

Miro a Jesús y le oigo. Oigo de sus labios aquellas palabras de luz y de consuelo, de gracia y liberación, que proclamó en Galilea hace dos mil años y que siguen teniendo toda su actualidad. Son palabras certeras que desenmascaran la raíz primera de esta crisis planetaria, que es la codicia, y trazan el horizonte de otro mundo posible, realmente fraterno, con otra economía.

¿Qué dijo Jesús? Empezó diciendo lo primero de todo: “Alegraos: el Reino de Dios está cerca”. Eran tiempos de dura crisis política, económica, cultural, religiosa en Galilea y Judea. Y Jesús les dijo: “¡Alegraos!”. ¿Cómo que “alegraos”? Sí, alegraos, porque está cerca el “Reino de Dios”, que es como decir: un mundo justo, bueno y feliz.

¿Qué dijo Jesús a los pobres campesinos, pescadores y artesanos, hundidos en el paro y la miseria? Les dijo: “Dichosos vosotros, los pobres, porque es vuestro el Reino de Dios”, es decir: porque todo va a cambiar, porque dejaréis de sufrir la miseria, y porque está en vuestras manos transformar la situación.

¿Qué dijo Jesús a los que por miedo sufrían –sufrimos–y a los que por miedo hacían –hacemos sufrir–tanto? Les dijo insistiendo una y otra vez: “No temáis”. Mirad las flores del campo y las aves del cielo, cómo son felices con poco. Mirad la semilla poderosa que crece. Es posible. El poder del bien es siempre más grande, a pesar de todo. Vosotros podéis. Dios puede en vosotros.

¿Qué dijo Jesús a los ricos terratenientes, a los ricos del campo y de las ciudades, a los ricos del palacio y del templo? Les dijo severamente: “No podéis servir a Dios y al dinero”. Y ahí estaba la clave, ahí sigue estando. El Dinero: esa divinidad en cuyo altar se sacrifica la vida, todo lo que haga falta. Pues bien: o la Vida o el Dinero. Decidid si queréis servir a la Vida o a las finanzas, a los Bancos, al Mercado con sus ajustes y crecimientos. Servid a la Vida.

¿Qué dijo Jesús a los unos y a los otros, a los tentados por el desaliento o por la violencia en un mundo inhumano? Les dijo, y ahí se resumió:“Sed compasivos, como vuestro padre del cielo es compasivo”. Sed compasivos como el Misterio del que todo proviene, donde todo se funda. Solo la bondad crea. Solo la compasión cura. Solo la compasión libera. Solo la compasión es verdaderamente subversiva y poderosa.

Son palabras que concuerdan con la enseñanza inspirada de los profetas y profetisas de todas las religiones o de fuera de toda religión. Son palabras que indican el camino para crear un mundo nuevo de las cenizas de este mundo violento.

José Arregi

Para orar.

LA VISIÓN

Al mirar con tus ojos
cambia el mundo.

Por la pobreza generosa,
el amor abundante,
el perdón que sana
y la alegría contagiosa.

Por el poder que sirve,
la oración que abre sepulcros,
la humildad que alumbra verdades
y la soberbia ninguneada.

Por los errores que educan,
los aciertos que construyen,
los intentos, los esfuerzos,
los proyectos, los anhelos.

Por la fuerza sin armas,
la flaqueza invencible,
el triunfo sin adulación
y el fracaso sin derrota.

Gracias, Señor,
que al mirar con ojos limpios
lo muestras todo nuevo.
(José María Olaizola, SJ)

4 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Benjamin Perez Mateos 19.10.12 | 19:21

    Mi querido amigo: Siempre tienden ustedes a echarle la culpa de todos los males a los ricos y a los gobernantes y humildemente creo que no es así. El Amor no conoce las barreras sociales ni el status personal de cada individuo.Ser rico o pobre es coyuntural,puramente circunstacial.El mal radica en el NO COMPARTIR como compartió Jesús,que lo compartió todo,las alegrías (riqueza) y las penalidades (Pasión y muerte). Seguramente existen ricos que no comparten riquezas,pero también seguramente hay pobres que no comparten esfuerzos. El hombre más rico del mundo y el hombre más pobre del mundo,generalmente son dos caras de la misma moneda,uno con ambición desmesurada por la pasta y otro con una ambición desmesurada por no mover las cosas y mejorar. Naturalmente,como en todo hay grados.Hasta la parte donde empiezan las descalificaciones estoy con Fernando Vidal de Villalonga.

  • Comentario por Pablo 04.10.12 | 15:51

    jesús fue solidario con las gentes de su tiempo aplastadas por los impuestos y por una oligarquía sacerdotal especializada en servir a dos amos a la vez: a Dios y al dinero. Todos ellos apostaban por un falso misticismo alejado de los sufrimientos de la gente sencilla a quienes Jesús acompañó y dió esperanza. Ya sabemos lo que Jesús pensaba de los sacerdotes y de los ricos.

  • Comentario por FERNANDO VIDAL DE VILLALONGA ROCA 02.10.12 | 11:45

    Apreciado José: No puedo ni quiero dejar pasar la oportunidad de comentarle su entrevista en el Diario de Mallorca. En ésta, asevera dos cosas, entre otras muchas, que me han sorprendido mucho: "La probabilidad de que exista el infierno es nula" y " Francisco de Asís fue austero por opción solidaria". La primera es una afirmación que va no sólo contra el dogma sino con la multitud de testimonios dados por místicos de nuestra Iglesia; la segunda, y con perdón por llamarse Ud. franciscano, es demostrar que ni conoce a Francisco ni a profundizado sus escritos. En definitiva, humildemente, se podría decir que " la probabilidad de que Ud. sea teólogo es nula", que "la probabilidad de que Ud. sea cristiano es nula" y que"la probabilidad de que Ud. sea franciscano, es totalmente imposible". Francisco de Asís, jamás, se solidarizó ni con nada ni con nadie. Francisco de Asís buscó,desde su conversión, la única identificación deseable: JESUCRISTO. Desde El, se hizo hermano de la Creación.

  • Comentario por Blanca 27.09.12 | 18:18

    Leo con frecuencia Religión Digital porque encuentro artí culos diversosy puedo elegir criterios. Algunos muy buenos.

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