El blog de José Arregi

Belloc, un monasterio

04.09.12 | 10:43. Archivado en Autor
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Belloc, derivado del vasco “Beloke” (= lugar de hierba), es un monasterio benedictino del País Vasco en el Estado francés. Entre lomas cubiertas de bosques y prados verdes, en la ladera de una colina, el edificio –de encantadora sencillez y armonía– se funde en el paisaje y se recoge sigilosamente detrás de un bosquecillo de castaños y olmos y majestuosos robles de variadas especies. Todo es simple y bello. Todo está en calma. Todo vive y respira en silencio. Quien necesita respiro –¡lo necesitamos tanto! – allí lo encuentra.

Cuando llegué allí recientemente para pasar siete días, nadie me preguntó: “¿Y tú quién eres? ¿Eres creyente o ateo? ¿Eres ortodoxo o hereje? ¿Cumples las normas morales de la Iglesia? ¿Te confiesas cuando no las cumples?”. No. Simplemente me dijeron: “Sé bienvenido. Estás en tu casa”.

Me sentí confortado, y entendí mejor aquello de San Benito en su Regla: “Todos los huéspedes que llegan a un monasterio deben ser recibidos como Cristo” y han de ser tratados “con toda la humanidad posible”. Y me dije: “Es bueno que haya monasterios así, que ofrezcan acogida y respiro a todos los cansados y heridos de la vida”.

La palabra “monasterio”, al igual que “monje/monja”, viene del griego monos, que significa “solo”, y se dice que los monjes viven “solos con el Solo”. Pero no se ha de malentender esa soledad. Hay soledad en un monasterio, como hay soledad en la vida. Pero un monasterio no es un lugar de aislamiento, sino de acompañamiento.

Y el “habitar consigo mismo” del que habla San Benito es justamente necesario para acompañar, al igual que los “doce grados de humildad” de su Regla, o el desapego radical de sí, son la mejor condición para convivir. Un monasterio es un lugar para poder dejar al descubierto la soledad y dejarla acompañar, para abrir las heridas y dejarlas curar. Un lugar para sentir que el Fondo último de la Realidad, el Misterio que llamamos “Dios”, es dulce y eterna acogida, y también “Dulce huésped del alma”.

¿Y por qué entonces los monjes hablan tan poco entre sí, comen en silencio, y se cruzan en silencio en el claustro? No es porque el silencio sea mejor y más necesario que la palabra. No. Pero también el silencio puede ser bueno y sanador, e incluso toda una vida en silencio puede ser sana y sanadora, cuando en el silencio se escucha y acoge el Misterio de la Vida, que es pura acogida. ¡Tantas veces sucede que las palabras ahogan el Misterio que nos salva, y se convierten en fronteras que nos dividen y alejan! El silencio ayuda entonces a “abrir los ojos a la luz que nos hace dioses” (Regla de San Benito), e invita a la palabra a hacerse celebración y canto de la Vida.

Sí, el canto de la Vida. Me impresionó profundamente el canto de Beloke, tan natural y armonioso, tan suave y firme, y tan variado! La salmodia monocorde se convierte de repente y de la nada en sublime polifonía, el canto gregoriano da paso a una melodía ortodoxa rusa de armónicos sobrecogedores. Y así tres horas de liturgia común cada día, y dos horas más de oración o meditación personal silenciosa…

La objeción salta a la vista: “¿Tiene sentido una vida así en un mundo como el nuestro tan necesitado de profetas en la calle y de buenos samaritanos sobre el terreno?”. No tengo respuesta concluyente. Pero pienso en un jacinto silvestre, o en una campanula de roca, o en un nomeolvides de agua: ¿tienen sentido? No florecen para nada, para nadie. ¿Para nada, para nadie? Florecen para el universo y su armonía. En ellos florece el Universo y su Misterio. También en Belloc, con todas sus deficiencias.

José Arregi

Para orar

QUIENQUIERA QUE SEAS

Quienquiera que seas,
has entrado en esta casa donde habita el Dios que lo habita todo.
Quienquiera que seas, Él te acoge,
con tus alegrías y tus penas,
tus éxitos y tus fracasos,
tus esperanzas y tus decepciones.
¡Sé bienvenido!
Otras generaciones antes que tú han amado este lugar,
han contribuido a construirlo, a embellecerlo;
han orado en él.
Respétalo. Haz silencio.
Si eres creyente, ora.
Si buscas, reflexiona.
Si dudas, pide luz.
Si sufres, pide fuerza.
Si estás alegre, da gracias,
y ¡ojalá puedas seguir estando alegre!
En esta casa, también podrás encontrar hermanas y hermanos,
y elevar a Dios tu plegaria juntamente con ellos.
¡Que el paso por este lugar caliente tu corazón y alegre tus ojos!
Quienquiera que seas, Dios te acoge.
Acógele también tú.

(Oración Iglesia Sainte Catherine, Bruselas)

6 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por María 10.09.12 | 16:45

    Así es mostaza,todos tenemos que ser ejemplos,cada uno aportar su grano de arena a todo el mundo,pero alguna gente no se entera de todo lo bueno que hace uno,sino sólo de lo "malo"...encima que es querer mucho,mucho,cómo a nadie se quiso,no sabe uno como entender a veces a la humanidad..el menos la fotografía tan verdecica alegra a uno la vista,tanto verde cómo la esperanza que era verde y se la comió un bu...saludos

  • Comentario por aimar urrutia 06.09.12 | 23:09

    El Pais Vasco no tiene ningún territorio en Francia. El pais vasco según su texto constituyente, el Estatuto de Autonomia del Pais Vasco, está formado por Gipuzkoa, Alava y Bizkaia. Se notan las prioridades, primero servir al amo "construcción nacional" y luego servir al amo Padre. Pero ya dijo Jesús que no se puede servir a dos amos.

  • Comentario por Pablo 05.09.12 | 15:36

    Hemos olvidado que el silencio tiene sus formas de expresarse. Un gesto de cariño, una sonrisa a quien lo está pasando mal pueden tener un gran efecto terapeútico para el alma. El lenguaje tiene unos límites que nos impiden revelar a menudo nuestros sentimientos más profundos.

  • Comentario por Txabi 05.09.12 | 01:02

    No pretendo responder a la última pregunta que has dejado en el texto de hoy (ayer). Cuando estamos acostumbrados a hablar, a veces hasta "por los codos", y acostumbrados a hacer cosas hasta la extenuación cada día, es fácil negar el sentido de las comunidades orantes, con voto de silencio y clausura. Pero gracias a algunas de estas comunidades, al fruto de su esfuerzo diario, podemos los "acelerados de la vida" parar, mirar atrás, . . . mirar adelante, . . . mirar alrededor,. . . mirar hacia arriba . . .y mirar en nuestro interior. No intento con ello convencer a un comunicador como tú para que optes por el silencio monacal de por vida. Pero recordando la apelación a los distintos carismas que nos hizo una hermana clarisa en Agurain, (o Alegría, no lo recuerdo bien), cada uno debemos sacar rendimiento a los talentos que nos han tocado en suerte. Y estoy seguro de que nuestro Padre/Madre del cielo no desoye sus plegarias. No imagino cuántas cosas nos concede el Creador por la interces...

  • Comentario por JMS.- 04.09.12 | 23:53

    Jakin nahi nuke, zazpi eguneko egonaldi frailetxe hortan nekamen edo zahuritzaren bultzatua izan zinan ala ez.

  • Comentario por Mostaza 04.09.12 | 18:14

    Gracias José por compartir un poco de esa sanadora vivencia en Belloc. Me ha hecho pensar que los creyentes estamos llamados a ser para los demás como esa hermosa comunidad en donde uno se siente acogido y respetado, a ser "piedras vivas" para todo caminante. Gracias.

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