Estamos en época de prematriculaciones, y vuelven las pugnas. Vuelve el debate sobre la asignatura de religión en la escuela laica. El bien de nuestros niños y jóvenes es un buen pretexto, y la religión la peor arma. El pasado domingo, 29 de enero, Mons. José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, publicó una carta en forma de diálogo imaginario entre un padre llamado Benito y su hijo llamado Andoni, en una familia supuestamente guipuzcoana. Me cuesta mucho imaginar una conversación así en una familia guipuzcoana, pero son licencias pastorales. Recojo textualmente los argumentos de Benito, es decir, de Munilla. Andoni, el hijo, no desea apuntarse a la asignatura de religión católica, pero no ofrece argumentos a su padre (es curioso…). Yo le prestaré los míos o me pondré en su lugar.
Miércoles, 30 de mayo
José Arregi
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas