El blog de José Arregi

El lenguaje de los pájaros

11.06.18 | 10:39. Archivado en Espiritualidad

A la señal de la primavera, de la misteriosa llamada de la Vida que reverdece y mueve todo, este año también sucedió: los pájaros buscaron su pareja, construyeron sus nidos con primoroso arte, cuidaron de sus polluelos de día y de noche con incansable esmero, incluso después de que volaron del nido, hasta que fueron capaces de valerse por sí mismos. Y todo ello cantando.

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Responde, Israel

28.05.18 | 10:23. Archivado en Política, Religión

No puedo llamarte criminal como pueblo ni como ciudadanía del Estado, pero a tu gobierno no puedo dejar de calificarlo así, con todas las letras: criminal, asesino, genocida. Es una ignominia para ti que te represente ante el mundo, pero eres responsable de haber elegido y de mantener en el cargo a quien lo dirige.

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El Espíritu y el ocaso de las religiones

15.05.18 | 14:05. Archivado en Religión, Espiritualidad

Dentro de una semana es Pentecostés, que en griego significa cincuenta. En la liturgia cristiana, es la fiesta del Espíritu o del aliento universal, alma de cuanto es, energía originaria que crea y une, mueve y transmuta sin cesar todas las formas. Todo, sin cesar. También las religiones, y a esto me referiré en particular.

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Antes y después del fin de ETA

30.04.18 | 11:11. Archivado en Política

El próximo viernes 4 de mayo, ETA anunciará por fin su disolución, con esta palabra u otra. Será en Kanbo (País Vasco del Norte, en el Estado francés), en el palacio del dramaturgo Edmond Rostand. Allí quedará enterrada el hacha de guerra y en sus jardines crecerá un árbol de paz. ¡Gracias a quienes lo han hecho posible! ¡Enhorabuena al País Vasco y a todos los países de España y de Francia, a todos los pueblos de la Tierra que buscan la paz! ¡Ojalá se entierren todas las hachas y crezcan bosques de armonía y podamos vivir como hermanos, iguales y libres! No podemos dejar de soñar, de creer y de crear.

Lo esencial ya está hecho, aunque ha costado demasiados años y duelos. Solo queda la escenificación final, que no sé si era necesaria, pero bienvenida sea. Lo esencial tuvo lugar hace siete años, cuando ETA anunció el fin definitivo de su actividad armada el 20 de octubre de 2011. Y cuando hace un año, el 8 de abril del 2017, llevó a cabo su desarme definitivo en Baiona. Y cuando hace unos días, el 20 de abril, ETA difundió su último comunicado, que celebro.

La declaración constituye todo un hito en la historia de ETA, que tanto ha condicionado la historia de dos generaciones vascas, nuestra historia. En ella se dicen por primera vez cosas como éstas: “ETA quiere reconocer el daño que ha causado en el transcurso de su trayectoria armada”; “en estas décadas ha habido mucho sufrimiento en nuestro pueblo”, “un sufrimiento desmedido”; “ETA reconoce la responsabilidad directa que ha tenido en ese dolor, y quiere manifestar que algo así nunca debió suceder o que no debió prolongarse tanto”; “somos conscientes de que en este largo período de lucha armada hemos provocado mucho dolor, y muchos daños que no tienen solución”; “queremos mostrar respeto a los muertos, heridos y víctimas que han causado las acciones de ETA”; “ojalá nada de eso hubiese ocurrido nunca”; “lo sentimos de verdad”; “nuestra actividad ha perjudicado a muchos ciudadanos que no tenían ninguna responsabilidad. También hemos provocado entre los ciudadanos graves daños que no tienen vuelta atrás. Pedimos perdón a esas personas y a sus familiares”.

Me parece una declaración valiente y valiosa, pero con un reparo importante. La petición de perdón parece dirigirse únicamente a quienes “no tenían responsabilidad” en el conflicto. Pido a ETA que corrija este punto, que rompa ese viejo, bélico, inhumano esquema de víctimas “culpables e inocentes”, que extienda su petición de perdón a todas las víctimas, sin distinción.

Pido perdón a todas las víctimas. A todas: a las 837 personas asesinadas por ETA y grupos derivados. Y a las 94 personadas asesinadas a manos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, y a las 73 asesinadas por grupos parapoliciales y de extrema derecha. Son 1004 dramas personales y familiares. No es hora de contabilidades paralelas. Es hora, por fin, de reconocimiento sincero, de verdad, justicia y reparación para todas las víctimas, sin equiparar ni comparar a unas con otras, sin excluir ni olvidar a nadie. No se trata de equidistancia, sino de equiproximidad personal e institucional a cada una como única. Es hora de magnanimidad, de amplitud de sentimientos y miras, de confianza mutua y de fe en un futuro común de paz y justicia, ambas inseparables. La justicia no nace de la guerra y de las penas. La paz no brota de la venganza y del castigo. La humanización y la resocialización no vienen de la cárcel.

El fin de ETA es decisivo, pero no bastará. Era una condición necesaria, pero no será suficiente. Todos los conflictos y sufrimientos injustos no nacieron con ETA, ni desaparecerán con su desaparición. ETA nunca debió existir, pero tampoco sin ETA existirán la paz y la convivencia justa si no escuchamos la historia del sufrimiento de cada uno, si no curamos nuestros rencores y deseos de venganza, si no respetamos sentimientos y proyectos políticos diferentes de los nuestros, y si no reconocemos a las distintas comunidades o pueblos –País Vasco, Cataluña o León, lo mismo da– el derecho a decidir con sus votos sobre su relación con el Estado central.

Ésta es la tarea que nos queda después de ETA y quiero creer que todos –personas, instituciones locales, instituciones estatales– estaremos a la altura de lo humano, de lo mejor de nosotros. Solo entonces ganaremos la paz.


Los miedos de la Iglesia

16.04.18 | 17:36. Archivado en Iglesia

Tendría que venir Jesús el viviente resucitado, figura de todos los vivientes que resucitan sin cesar, y volver a decirnos aquello que tan insistentemente repite en los evangelios: “¡No tengáis miedo! No temáis por lo que podáis comer o beber o vestir. Ni a los que os puedan matar. Mirad a los pájaros del cielo y a los lirios del campo. No busquéis en la tumba, no os aferréis al pasado, no temáis el futuro. Id a Galilea, a la vida cotidiana, a sembrar, a crear, a vivir. Sed libres del ego y de todas las doctrinas”.

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Pascua de Jesús y Pascua universal

02.04.18 | 09:46. Archivado en Espiritualidad

De nuevo es Pascua. Es la Pascua de Jesús, el profeta crucificado, imagen singular para los cristianos de la esperanza de todos los crucificados. Es la Pascua de la primera luna llena de primavera que tantas culturas han celebrado desde milenios antes de nuestra era cristiana: chinos, indios, sumerios, babilonios y hebreos, y los pueblos mayas de la América central que, miles de años antes de que a su tierra la llamáramos así, en el reflejo de la luna ya veían de noche el irresistible poder de la vida.

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La casa del cuidado

19.03.18 | 09:42. Archivado en Vida

Hace poco me enteré de que Malen no es solo un nombre de mujer, como el de esta alegre y cariñosa quinceañera que tanto anima la casa con sus muchas ocurrencias y algún que otro arrebato, sino que significa ‘mujer” en la lengua de los mapuches, indígenas que habitan la Araucanía, al sur de Chile y de Argentina, al sur del Sur. Así supe que Malen etxea, nombre mixto vasco-mapuche, significa ‘Casa de la mujer”.

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A Ekai, con pesar

05.03.18 | 12:27. Archivado en Iglesia, Ética, Vida

Siento un gran pesar al escribirte, además de una enorme pena. Perdón, Ekai, por haber llegado tan tarde. Nadie llegamos a tiempo, salvo Chrysallis, Asociación de Familias de menores transexuales, que siempre te apoyó y acompañó, cuando nosotros nos quedamos atrás. ¡Gracias, Chrysallis, por existir y estar ahí tan humanamente, derribando fronteras, acompañando la vida en todos sus colores!

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Dios más allá de unidad y dualidad

20.02.18 | 10:49. Archivado en Espiritualidad

No quiero renunciar a la palabra ‘Dios’ para decir el Misterio más hondo de todo lo real, aunque entiendo muy bien a quienes renuncian a ella por ser tan equívoca, la más equívoca de todo el diccionario. Tanto, que si alguien me pregunta: ‘¿Tú crees en Dios?’, no le respondo ni que sí ni que no, sino que depende de lo que entienda por ‘Dios’. Y lo hago por respeto al Misterio, que habita, sí, en la palabra, pero abriéndola al Infinito más allá de los significados de todas las palabras.

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El papa Francisco: repensar la Iglesia

05.02.18 | 09:57. Archivado en Iglesia

El 29 de diciembre de 2017, en una alocución dirigida a la Asociación de teólogos italianos, el papa Francisco los invitó a “repensar la Iglesia para que sea conforme al Evangelio que debe anunciar”, y a “repensar los grandes temas de la fe cristiana dentro de una cultura en profunda mutación”.

Esas palabras me confortaron y me hicieron vibrar una vez más. Solo soy, ahora más que nunca, un humilde amateur de la teología, pero eso quise y eso quiero: repensar la Iglesia con todas sus estructuras desde el evangelio de Jesús, que no fue cristiano ni fundó ninguna Iglesia, y repensar el cristianismo con todos sus dogmas desde la mutación cultural que nos ha tocado vivir. Repensar, reformar y revivir.

Por eso me llegan al alma tantas veces las palabras de este papa, con su tino jesuita y su simplicidad franciscana. Y por eso me permito a veces decir con libertad lo que sigo echando de menos en él. Un papa evangélico como Francisco no se merece enemigos, pero tampoco necesita abogados. Y salta a la vista que tiene muchos enemigos y abogados: los primeros le hacen daño, y los segundos no le ayudan.

Así pues, desde mi más profunda simpatía, formularé mis dudas, cuando van a cumplirse 5 años de pontificado –cinco años son hoy muchísimos–: ¿Bastan el ritmo y el programa de sus reformas? ¿Basta ser una buena persona o un buen cristiano para ser un buen papa? ¿O basta ser un buen papa para reformar la Iglesia?

Pero empezaré por reconocerlo con mucho gusto y gratitud: hacía muchos años que no escuchábamos a un papa profeta como éste, que olvida de repente las viejas obsesiones de la ortodoxia, la sexualidad, la indiferencia religiosa y el relativismo moral, y pronuncia palabras en las que late el corazón liberador del Evangelio; palabras nuevas llenas de aire limpio, de agua fresca; palabras fuertes que denuncian el neoliberalismo financiero que eleva murallas y cierra fronteras, que lo domina todo con su “economía que mata”; palabras que reclaman una “valiente revolución cultural” y llaman a la Iglesia a no ser aduana, sino puesto de socorro para los heridos; palabras que proclaman que la causa de la Tierra y de los pobres es la misma causa. Creo en el poder de su palabra para que la justicia y la paz se abracen en la Tierra, y podamos vivir todos.

Y eso es lo esencial para la Iglesia, para el cristianismo, para cualquier religión, no lo pongo en duda. Pero ¿cómo podrá la Iglesia responder a su misión o cómo podrá anunciar el aire y la liberación de Jesús, si no se reforman profundamente todas sus estructuras anacrónicas –empezando por el mismo papado–, sus doctrinas obsoletas, sus lenguajes trasnochados? Pues ahí, a mi modo de ver, el papa Francisco se queda corto, muy corto, lo digo con pena. Repensar y reformar la Iglesia exige mucho más.

Baste un ejemplo. En su encuentro con los obispos de Chile durante su reciente viaje a ese país, el papa Francisco les pidió que cuiden de que sus seminaristas de modo que éstos renuncien “a la tentación de cualquier forma de clericalismo”.

Oportuna alerta, a la vista de lo que pasa. Pero justo en la frase siguiente añadía: “El sacerdote es ministro de Jesucristo”. “Sacerdote ministerial”, varón y célibe, representante de Cristo cabeza, único habilitado para absolver pecados y presidir la eucaristía, gracias a la ordenación recibida del obispo, sucesor de los apóstoles elegidos por Jesús: pura teología clerical que rebaja al laico, y a todas las mujeres de golpe, a un rango inferior.

Pues bien, con esa teología que divide la Iglesia será imposible evitar el clericalismo, por mucho que se empeñen –los clérigos– en “promocionar a los laicos”, siempre subordinados, e incluso asciendan a alguna mujer hasta el cardenalato (no sacerdotal, claro está), y se plantee, como acaba de sugerir la Santa Sede, la ordenación de algunos ‘viri probati’, varones casados de edad avanzada y de virtud probada, para poner remedio a situaciones de “emergencia sacramental” por falta de sacerdotes.

Mientras no se invierta y democratice desde la base el modelo de Iglesia y se derogue el papado, mientras siga vigente el mismo Derecho Canónico y persista la misma teología dogmática, todo seguirá o volverá a ser igual, por mucho que el papa Francisco sea una excelente persona, un cristiano ejemplar y un buen papa o un papa bueno, que lo es.


Por ser mujer

22.01.18 | 17:53. Archivado en Iglesia, Vida

“¿No vas a escribir sobre el asesinato de mujeres a manos de sus maridos?”, me preguntó mi mujer hace unos días. “¿Otra vez? –le respondí–. Además, se está escribiendo tanto…”. Así quedó. Pero luego, como tan a menudo (no me dirás que no, Itziar) recapacité. Y aquí vengo, uniendo mi voz insignificante al grito de tantos.

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Homo Deus

08.01.18 | 09:18. Archivado en Espiritualidad

Así se titula, como el lector seguramente conoce, el último libro de Yuval Noah Harari. Dos años después de su primera gran obra, Sapiens, que le encumbró a la fama, el joven historiador-pensador israelí publicó en 2016 esta segunda, Homo Deus, que concreta y analiza los inquietantes horizontes posthumanistas con los que concluía la primera: la divinización transhumanizadora –¿deshumanizadora?– de la especie humana. La vuelta de la Navidad con su mundo de motivos tan humano-divinos, tan conmovedores, puede ser un momento indicado para reparar de cerca en las previsiones que traza para el futuro y en las advertencias sobre los peligros que corremos.

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Lunes, 25 de junio

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