Otra noche sin dormir, otra noche de debate americano. Ayer tocó viajar catódicamente a Nashville (Tennessee), conocida como la ciudad de la música por su potente industria discográfica y por estar hermanada con la ciudad de… Girona!. Pero ayer no nos desvelamos por la música sino por el baile. El plató de televisión instalado en la Universidad de Belmont nos ofreció un baile de candidatos que arrojó el siguiente resultado: Mc Cain perdió porque no ganó. El candidato republicano necesitaba tumbar en la lona al senador por Illinois para evitar que el demócrata consolidase una ventaja en las encuestas que se hace cada día más irrecuperable.
Sin ánimo de ofender a ninguno de los dos candidatos, lo cierto es que desde el punto de vista estético vimos a una gacela frente a un hipopótamo que no pudo ser rinoceronte. Obama desplegaba su habitual elegancia de movimientos con respuestas sencillas y ordenadas aferrándose siempre al sempiterno argumento de que Mc Cain=Bush. Mc Cain, con su rigidez de movimientos también habitual parecía oxidado en el salón de baile. Su fuerza y carisma no podía proyectarse frontalmente contra Obama porque el formato de Town hall meeting (tengo una pregunta para usted, pero a dúo) le impedía acercarse al candidato demócrata. Así, el veterano héroe americano se vio obligado a deambular pesadamente por la moqueta del plató sin conseguir el crochet o uppercut que le diese el ansiado K.O. que le devolviese a la competición.
El senador por Arizona, con atinada intención, hizo lo posible por presentar a su oponente como una suerte de Freddy Crugger fiscal. Obama por su parte se defendió con tranquilidad asegurando que su política de impuestos beneficiaría al 95 % de americanos que ganan menos de 250 000 $ al año. El 5 % restante se puede poner a temblar. Barack Obama volvió a repetir su guión: excelente en las formas, apelación a las clases medias, mensajes sencillos y lo más importante: no asumir riesgos innecesarios y no cometer errores, es decir, la estrategia perfecta para quien va por delante.
Lo siento Pepiño pero ayer no se habló de España. No obstante, Obama repitió un argumento contundente que bien serviría aquí: Cuando Bush llegó a la Casa Blanca se encontró las arcas llenas y las cuentas públicas saneadas, ocho años más tarde sólo hay déficit, paro y crisis. ¿les suena la música de Nashville?
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Nos suena la música, pero de lejos. Lo que quiero decir es que no recuerdo una economía saneada en España. Además, citas (me permito el tuteo) el déficit, el paro y la crisis de Estados Unidos a la vez que aludes a los de España pero de forma que no parecen tener relación, como si fueran producto solo de la mala política de cada gobierno, cuando la práctica globalización (tú mismo has puesto esa etiqueta) de esos aspectos nos indica lo contrario.
P.D.: Te sigo en laSexta :)
¡Vaya coñazo de debate! ¿No, Jorge?. Prégúntale a tu jefe que como ya le pone tan pocas ganas a todo...
La clave está en J el fontanero.
Es cierto, ya nada parece que podrá impedir la victoria de Obama, al margen de su empatía las circunstancias le han sonreído, y Bush ha sido el peor presidente de la historia, errático y tozudo.
Ganará Obama, esperemos que no empeore la catástrofe de su predecesor.
Sábado, 18 de febrero
Jorge Moragas
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel