El efecto llamada del pabellón español
28.04.08 @ 21:55:20. Archivado en Política Exterior, España
Desde la alegría que supone recibir a los pescadores españoles tras el secuestro del Bahia de Bakio, la operación rescate exige ahora una reflexión más serena. Si se confirmase que el Gobierno ha facilitado el pago de 770 000 euros a los piratas del Cuerno de África y encima les ha dejado escapar con el botín, Zapatero habría hecho un flaco favor a la flota pesquera española y a los intereses de nuestro país en el exterior.
La lógica criminal con la que parece que se ha negociado supone, ipso facto, un efecto llamada de todo pabellón español a todo pirata o criminal a la búsqueda de una presa fácil. Me explico, cuando, por poner un ejemplo, los piratas del Mar de la China , los bandidos del desierto del Sahara o los narcoterroristas de las FARC se enteren del éxito de sus colegas del Índico, no dudarán es secuestrar a todo semoviente que huela a spanish. España aparecerá así en el catalogo de países apetecibles de los criminales a la hora de escoger sus presas en función de la nacionalidad. Lo que parece un éxito a corto puede convertirse en un fracaso a medio y largo plazo. La señal que se ha emitido desde la Moncloa es que nuestro gobierno no está dispuesto a asumir riesgos. El problema de fondo que tenemos con este gobierno es que su obsesión por la imagen y el cortoplacismo le empuja siempre a resolver los problemas eludiendo los problemas, es decir, a utilizar la diplomacia como instrumento de rendición preventiva. Me explico, hay situaciones en la vida en que el mayor riesgo reside en no asumir ningún riesgo. Ya sé que la situación era harto complicada y que no existía una salida fácil para resolver el problema sin asumir riesgos considerables. Pero un Gobierno responsable tiene la obligación de velar por la defensa permanente de sus intereses nacionales. Ese es el peso de la púrpura.
Si se confirman las sospechas que están ventilando los medios de comunicación deberemos asumir que nuestros barcos navegarán ahora con una especie de diana dibujada en su pabellón. Por todo, y con él único ánimo de defender el interés nacional en este mundo tan trufado de peligros y amenazas, es necesario que el Gobierno de explicaciones en sede parlamentaria y nos demuestre que su aparente sensibilidad femenina es compatible con el coraje y el valor necesario para defender el pabellón de todos. Dejar escapar a los malos con el botín después de sufrir un chantaje podría dar la razón a los trogliditas que siguen pensando que la mujer abriga un poder blando que le impide bregar con piratas, terroristas y otras gentes de mal vivir. Esa es la paradoja, exhibir un triunfo envuelto en la bandera rosa que lo que oculta es la cobardía de un hombre débil.
Jorge Moragas
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