El combate de mañana, sin ánimo de crispar, se presenta lleno de emoción y de presión. Todo el mundo, puertas afuera, pide que se respeten las formas y que los argumentos sean trasladados en clave constructiva. Vale, eso está bien cuando queremos que el combate se resuelva a los puntos pero tal y como está el ring y la parroquia, somos muchos los que en nuestro fuero interno desearíamos una victoria por K.O. Somos muchos los que albergamos el sueño de un golpe genial que tumbe al adversario sin necesidad de alargar la agonía del perdedor. Esto del debate tiene connotaciónes deportivas que sin duda atraen la atención de muchos televidentes que lo que quieren es abrazar a un ganador de una vez por todas. Pero va a ser difícil que sea así ya que el debate va a ser muy influyente pero solo será determinante si termina por K.O. Yo espero mucho de nuestro púgil aunque algunos piensen que adolece de un verdadero golpe ganador. Incluso muchos dudan de que sea un boxeador. Se equivocan, la fuerza tranquila del púgil de Pontevedra esconde una capacidad de percutir sorprendente. Como en el Boxeo, en la política la clave del éxito acostumbra a residir en el inexcrutable don de saber administrar los tiempos, disciplina en la que el del PP ha demostrado ser un maestro. Rajoy ya dijo en Berlín ante un corrillo con periodistas ya ser un muy bregados: "tengo ganas de debatir aunque sea debajo de un puente". Será al final en la Academia de Televisión y retransmitiran en directo la velada las cadenas más cercanas al poder. Nuestro Evander Holyfield saltará al ring bien preparado físicamente y mentalmente y confío plenamente en su capacidad para encontrar la ruta hacia una noble victoria. No obstante, hay que estar preparado para que Zapatero Tyson despliegue su artillería más letal, incluído el mordisco en la oreja como el que le propino a Evander Holyfield en aquella noche ya legendaria del MGM de Las Vegas 1997. Hay que esta preparado para todo. Ya sé que el desafiante era Tyson y que por lo tanto Rajoy no debería ser Holyfield, pero me da igual porque yo del que no me fío es de Zapatero.
No me resisto a dejar mi aportación (la única), en este ya fagocitado blog por la urgencía de los otros.
Soy de barrio, barrio de clase media de provincias, los niños nos soliamos pegar, mi endeblez física no ha sido obstáculo para no sentir miedo por el otro.
50 años después....
Cierro los ojos y pongo físico a mis enemigos recientes, desearía que tuviesen el coraje para pegarse y no los ardides de una colegiala de las Teresianas, que combatiesen frente a frente, con la Constitución en la mano, con las leyes en sus guantes...No es extraño que en el primer round me imagine arráncandoles las orejas con mi boca. Mi barrio me ha hecho así.
Martes, 10 de noviembre
Jorge Moragas
Francisco Rubiales
Jesús Montesinos
Manuel Molares do Val
Vicente Torres
Pedro Fernández Barbadillo
José Javier Solabre Heras
Carlos Corral
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel
JUAN JULIO ALFAYA