El gatillazo de Moratinos en Cuba
20.12.06 @ 21:38:52. Archivado en Cataluña
No fue posible armar el consenso con el PSOE. Ahí va mi lectura de lo ocurrido desde la tribuna del Congreso de los Diputados, para que conste en acta:
— DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR
EN EL CONGRESO, SOBRE LA POSICIÓN
POLÍTICA ANTE EL FUTURO DE CUBA.
El señor MORAGAS SÁNCHEZ: Gracias, señora
presidenta.
Señorías, como todas las ocasiones en las que he
subido a esta tribuna para hablar de Cuba, voy a pedir lo de siempre. Exigimos la inmediata liberación de todos
los presos políticos y de conciencia cubanos. Dicho esto,que no es poco, vayamos al debate. Hoy podría haber sido un gran día para los demócratas cubanos y para los demócratas españoles; sin embargo, algo extraño e incomprensible ha ocurrido. Esta mañana la nueva portavoz socialista de Asuntos Exteriores, a la que le doy la bienvenida en esa nueva condición, me comunicaba la ausencia de enmiendas por parte de su grupo y la intención socialista de votar en contra de la moción presentada por el Grupo Parlamentario Popular que apostaba por una transición pacífica a la democracia en Cuba, y, por lo tanto, su rechazo a tejer un consenso español que sirviese de contribución a un futuro consenso cubano. Créanme que desde entonces, desde la conversación de esta mañana,hasta este momento en el que he subido a la tribuna, me embarga —y no lo oculto— un profundo y sincero sentimiento o sensación de decepción y de tristeza.
En el debate del pasado miércoles con el ministro
señor Moratinos, en nombre de mi grupo creo que hice un sincero esfuerzo por acercar posiciones y por aparcar diferencias y lo hice porque creía que era lo mejor para el pueblo cubano y para el pueblo español. De hecho, el ministro así lo reconoció y con su intervención contribuyó a alimentar esas esperanzas que ahora parece ser que se van a ver frustradas. La prensa así lo reflejó: El PP y el PSOE negocian un consenso sobre Cuba, titulaban
los teletipos, algún diario nacional y multitud de
páginas web en Internet en todo el mundo; incluido
Granma dejaba escritas sus instrucciones. Moratinos aceptó nuestra oferta y nos dijo, leo directamente el «Diario de Sesiones», que últimamente lo aguanta todo:Estamos dispuestos a lograr el consenso, estamos dispuestos a trabajar sobre los puntos que usted —refiriéndose a mí— ha mencionado. Por eso les decía que ha ocurrido algo extraño entre lo que dijo el ministro y lo que manifiesta ahora el Grupo Parlamentario Socialista
o, mejor dicho, ha pasado lo que ha pasado otras veces
y es que el partido ha rectificado al ministro. Es lamentable—lo digo en serio—, pero este debate pasará a su modesta historia como el debate de la marcha atrás del PSOE, la del amago del falso consenso o, dicho de otro modo, la del gatillazo de Moratinos. Él quería pero no podía.
Su actitud —me refiero a la del Grupo Parlamentario
Socialista— volátil e inconsistente en este tema,
como en mucho otros, lo reconozco, me obliga a la
autocrítica o, mejor dicho, al examen de conciencia.
Seguramente he sido un ingenuo, porque creí al ministro
y creí que ustedes todavía compartían los principios que
mencioné entonces y que refleja la moción que tenemos
que votar esta tarde. Estoy —se lo reconozco— perplejo,
porque no alcanzo a comprender cómo pueden negar los principios de la moción que les recuerdo son: una transición pacífica a la democracia, diálogo sin exclusión entre cubanos, independencia y soberanía de la nación cubana, libertad de presos políticos, reformas democráticas, reconocimiento de partidos políticos, asociaciones sindicales, medios de comunicación libres e independientes,en definitiva, pluralismo político. Mi pregunta,señores del Grupo Socialista, es ¿cuál de estos principios no les gusta? O dicho de otro modo, ¿cuál de estos principios no se merecen los cubanos?Ya que ustedes han escurrido el bulto, han dado marcha atrás y han eludido esta oferta sincera de consenso,me van a permitir que les explique lo que en el fondo les ocurre, para que los españoles que quieran escuchar entiendan o se enteren de quién les gobierna. Con su actitud demuestran que para ustedes el concepto de consenso es el de acuerdo endogámico de la izquierda,con la izquierda y por la izquierda. Pues no. El consenso—y así lo entendemos nosotros— es entender que existe un valor superior, en este caso la democracia y la libertad en Cuba, que justifica que nos liberemos en la medida de lo posible de nuestro corsé ideológico para elevarnos y entender al de enfrente y de este modo llegar a un acuerdo. Ustedes esto no lo entienden así. Es triste y frustrante constatar que las palabras concordia, libertad, justicia y democracia son para ustedes mera mercancía de abastos para aferrarse al poder, con quien sea y como sea. Enhorabuena, señor Llamazares, usted manda mucho en el PSOE —lo estamos constatando hoy—,dirige la política exterior del Gobierno, que no es poco,se lo digo yo. (Risas.) Yo no les voy a hablar de doble moral ni de doble vara de medir las dictaduras, no. Yo creo que la moral es una convención privada y, por lo tanto, que cada uno duerma como quiera con sus incoherencias. Pero reconozco que tras la muerte del dictador Pinochet albergué la esperanza de que ese acontecimiento
les iba a empujar a la reflexión y me equivoqué.Ustedes no han entendido que la oposición democrática cubana pide lo mismo que aquella que se enfrentaba al franquismo o que la que se enfrentaba a Pinochet. Todas
las víctimas de las dictaduras piden lo mismo, piden
oxígeno para respirar, aliento para sobrevivir y respaldo internacional para resistir. Los disidentes cubanos piden lo mismo y la cruda realidad es que ustedes hoy se lo van a negar. No han tenido —digámoslo en términos amables— sentido de la oportunidad histórica y estos errores que cometen hoy los pagarán más temprano que tarde, en mi opinión. La historia les juzgará. ¿Cuándo les juzgará? Cuando las víctimas de la dictadura cubana recuperen la palabra.
Repito lo dicho, decepción y tristeza. Cada uno ha
quedado o quedará retratado en el momento de la votación
con sus principios. A nosotros nos hubiera gustado
proclamar con ustedes nuestro deseo de libertad para el
pueblo cubano, pero no ha sido posible, y en este caso
lo vamos a hacer solos, pero convencidos: ¡Viva Cuba libre! (Aplausos.)
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Jorge Moragas
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