La intolerancia nacionalista ahoga las libertades en Cataluña. Hace unos meses la tormenta pasó por Granollers y Mataró. Ayer le tocó a Martorell. Los populares catalanes no podemos ejercer nuestros derechos constitucionales porque, para muchos en mi tierra, la Constitución no es más que un viejo papel mojado.
Vivimos estos días los efectos colaterales del Estatut, un texto político que expulsa y excluye a aquella parte de la sociedad catalana que no cumulga con el proyecto de construcción nacional.
Mientras Acebes y Piqúe eran agredidos en Martorell(Baig Llobregat), Zapatero nos atizaba desde Sabadell (Vallés Occidental).
Me cuentan que mientras el acto del PP contaba con una protección de apenas cuatro guardias civiles, el grueso de fuerzas de la Benemerita se concentraba en el acto del PSC. Estas son las dos únicas comarcas de la Provincia de Barcelona en las que no se ha producido el despliegue de los Mossos d'esquadra. Mientras Piqué y Acebes permanecían secuestrados en el interior del local, el primero llamó por telefóno al Delegado del Gobierno quien no atendió la llamada por encontrarse asistiendo al mitin de Zapatero. En clara omisión del deber para el que le pagamos todos los españoles, Rangel no cumplió con su obligación de defender a ciudadanos españoles que sienten como el Gobierno los abandona a su suerte. El Delegado del Gobierno de España en la Comunidad Autónoma de Cataluña debería dimitir si aún le queda un ápice de dignidad política.
El domingo empieza la campaña y como ya ocurrió en la del referendum del estatut, la mochila os ira contando desde la trinchera como es necesario seguir luchando por la libertad en la España del siglo XXI.
Martes, 14 de febrero
Jorge Moragas
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Miguel Barrachina
José Pómez
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera