LA CAMA ELÁSTICA
15.05.06 @ 23:42:37. Archivado en España
España ha sido hasta ahora como una cama elástica divertida en la que cada uno ha buscado su protagonismo por rotación. La diferencia es que ahora todos los niños saltan juntos, divertidos y mezclados con los adultos. Pero en cualquier momento esta espontaneidad sobrevalorada y estimulada desde el poder puede provocar una desgracia que también afectará a los que sólo miran y no participan del excitante juego de saltar para volar. La cama elástica se convierte en peligrosa cuando demasiados sujetos quieren ocupar el centro de la lona que es donde el rebote es más generoso con el saltador.
El estado español tal y como lo conociamos hasta ahora, tenía una textura jurídica y administrativa bastante elástica y resitente si tenemos en cuenta que su factura política se tejió con la fibra del consenso de la transición. Zapatero, que de pequeño debió saltar más bien poco, ha decidido cambiar esa fibra de los 70 por un tejido nuevo y mágico que no acaba de rular bien en el viejo telar. Negociar con ETA algo distinto a su rendición incondicional es romper algunos de los muelles que han soportado las cabriolas de los niños más traviesos de la fiesta nacional. Aprobar el Estatut del disenso que ha dividido a los españoles (49% de respaldo en la votación final del Senado) es renunciar a la fibra del consenso con la que los españoles nos hemos permitido todo, incluso dejarnos cogobernar por algunas minorías políticas. ERC está a punto de enchufar el ventilador y hacer que la porquería llegue volando a Madrid. La onda expansiva del cabreo de ERC afectará al Proceso con ETA. A su vez la banda ha comprobado que Zapatero no es de fiar y si no que se lo pregunten a sus amigos catalanes con los que se sentaron en Perpignan. Está bien ser un país divertido y creativo pero es muy arriesgado confundir la gracia de un pueblo con su tendencia a convertir en estrategia nacional lo que no es más que un sin fin de ocurrencias. El arbitrismo español es lo que está en boga en España y los que contemplan la escena desde el exterior empiezan a pensar que nuestro país ya no inspira confianza y que la instabilidad institucional aconseja dirigir la atención a otra parte de este mundo que no se para ni que nos espera. Nuestro prestigio exterior está seriamente tocado y nuestra inclinación al discurso peace and flower puede dejar de ser un espontáneo amago de empatía popular para convertirse en un ejercicio de populismo peligroso. Lo dicho, demasiada gente saltando al mismo tiempo y buscando su minuto de gloria sobre una lona que ya no está tejida con la elástica fibra del consenso. Alguien se va a hacer mucho daño y el anfirión de la fiesta es el que más alto quiere saltar. Como siempre...se admiten apuestas!
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Jorge Moragas
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