Cristianismo en construcción

¿Qué pasa con la autonomía de las facultades de teología?

15.08.18 | 21:09. Archivado en Universidad

Me pregunto qué estará ocurriendo en las facultades católicas de teología en diversas partes del mundo. ¿Tienen estatutos que hacen posible que la jerarquía eclesiástica intervenga en ellas con menoscabo de la autonomía universitaria? Si no son facultades universitarias, ¿pueden ser facultades propiamente teológicas?

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¿Qué pasa con la autonomía de las facultades de teología?

15.08.18 | 21:05. Archivado en Universidad

Me pregunto qué estará ocurriendo en las facultades católicas de teología en diversas partes del mundo. ¿Tienen estatutos que hacen posible que la jerarquía eclesiástica intervenga en ellas con menoscabo de la autonomía universitaria? Si no son facultades universitarias, ¿pueden ser facultades propiamente teológicas?

Sin libertad de investigación y sin libertad de cátedra, no puede haber teología cristiana. Bastará indagar en el dogma cristológico del Concilio Calcedonia y en las conclusiones del Concilio Vaticano I para construir la respuesta correcta a la relación entre fe y razón y, subsecuentemente, a las relaciones entre fe y ciencia, fe y cultura, fe y justicia, y a la posibilidad de existencia de una universidad católica.

El caso es que en mi facultad, la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad de Chile tenemos graves problemas. No hay en ella libertada de cátedra porque no tiene autonomía. No solo los últimos obispos, los cardenales Ezzati y Errázuriz, el problema principal. Estos no habrían podido intervenir en nuestra Facultad del modo grotesco como lo han hecho, si los estatutos fueran otros.

¿Cuál es el problema de fondo? Si se trata de una religión, dirá alguno, los docentes tendrían que sacrificar sus ideas personales al servicio de la enseñanza oficial. No debe ser así. La fe cristiana se impone a sí misma la obligación de probar su razonabilidad. La falta de libertad en Teología que padecemos sus académicos atenta contra el mismo cristianismo (cf. Vaticano I contra el fideísmo). Para alcanzar la verdad, se requiere libertad. El miedo que hoy tienen sus académicos a entrar en los temas difíciles, los desvía hacia asuntos no problemáticos. Se hacen trabajos disciplinares e interdisciplinarios serios, pero no en las áreas en las cuales los docentes pueden ser acusados a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Una facultad de teología no puede ser tratada como un seminario eclesiástico.

Así las cosas, los teólogos son impedidos de ayudar en la tarea que la Iglesia tiene de discernir los “signos de los tiempos”, esto es, descifrar el habla de Dios en los acontecimientos actuales. Con lo cual la enseñanza de la Iglesia, dependiente de la teología, se vuelve progresivamente anacrónica cuando no nociva.

En la misma medida que los estudiantes no son adiestrados en escrutar esta acción de Dios en la historia con el acervo de la tradición de la Iglesia -lo cual equivale a afrontar como adultos los llamados actuales de Dios- por una parte son infantilizados y por otra, el día de mañana, ensancharán el foso de incomunicación que hoy caracteriza la relación del estamento eclesiástico con la realidad y con el laicado.

¿Exagero?

Recientemente Joaquín Silva, decano, y el Consejo de la Facultad respondieron a la carta del Papa Francisco al “Pueblo de Dios que peregrina en Chile” (31 de mayo de 2018). La respuesta es larga. Cito solo un párrafo: “en muchas ocasiones los teólogos y teólogas también hemos sufrido abusos de poder en nuestra Iglesia. No es del caso presentar aquí la larga lista de teólogos y teólogas que muchas veces en Chile, en América Latina y en el mundo han sido restringidos o excluidos del ejercicio de la teología por razones más ideológicas que teológicas, por haber cuestionado alguna enseñanza del magisterio, por haber preguntado si las cosas podrían ser pensadas de otro modo, por haber indagado en nuevas posibilidades de comprender la Revelación de Dios en Cristo”.

Las autoridades de la Facultad celebran la llegada de Francisco al pontificado: “Hemos visto con esperanza que en sus años de papado los procesos en contra de teólogos han disminuido, hasta casi desaparecer”. Pero, como ha sucedido en otras materias, las intenciones del Papa no se cumplen tan rápidamente. Continúa el decano: “En nuestro país sigue habiendo colegas a los cuales se les niega su promoción académica o el permiso para enseñar por razones que no tienen que ver con la calidad de su trabajo académico-teológico. En la sociedad chilena y en nuestra misma Universidad Católica se ha instalado progresivamente el parecer -por cierto equivocado- de que la teología tiene un status diferente al de las otras disciplinas académicas, de que la libertad de cátedra está en ella, en la práctica, limitada por la relación que la teología debe mantener con el Magisterio eclesiástico, de que no puede participar libre y críticamente del diálogo social, de que ella podría sustraerse al escrutinio de la razón”.

No es necesario ser académicos para imaginar lo penoso que puede ser para un laico con su familia a cuestas perder su trabajo por una acusación cualquiera, sea de un seminarista sea de colegas que están informando permanentemente al obispo de lo que sucede en la Facultad.

Sigue la carta de respuesta al Papa: “Para controlar y limitar el libre ejercicio de la teología, se suele recurrir a razones carentes de transparencia o a procedimientos de organismos de la curia romana cuyo común denominador son la reserva y el sigilo, para así imponer sanciones o trabas al ejercicio académico, sin tener que dar cuenta de ello a los afectados ni a sus comunidades académicas. La teología demanda una actitud crítica y profética; pero, desgraciadamente, y como Ud. mismo lo ha advertido, no pocas veces esa actitud ha sido confundida con traición a la Iglesia y al mensaje de salvación que nos ha sido confiado. Muy por el contrario, los que nos hemos sentido llamados por el Señor a servir en la Iglesia como teólogos y teólogas, requerimos de la confianza y del respaldo de nuestros hermanos que han sido llamados a servir como pastores en la única Iglesia de Cristo, Señor de la Vida”.

Lo que no dice la carta, sin embargo, es que la falta de libertad y el miedo a los obispos cancilleres de la universidad son resultado de la falta de autonomía de la Facultad de Teología. Los Estatutos de la Facultad permiten al Gran Canciller, el obispo de Santiago, hacer en ella prácticamente cualquier cosa sin tener que dar explicaciones a nadie. Esta situación no da para más. Se necesitan nuevos Estatutos. Hay una sola corrección importante que hacer: el Decano debiera dar cuenta de su gestión al Rector de la Universidad. Los Estatutos debieran prohibir cualquier forma de influjo directo del obispo en la Facultad.

La Facultad de Teología es un deshonor para la Universidad católica. Es triste para nosotros sus académicos ser un enclave autoritario dentro de una gran universidad. Espero que el próximo Arzobispo de Santiago nos libere de esta humillación.

¿Qué pasa con las otras facultades de teología del mundo? ¿Pudiera ser que nos dieran una mano solidaria?


A 50 años de la Reforma universitaria en Chile

13.08.17 | 02:48. Archivado en Universidad

En Chile se han cumplido 50 años de la reforma universitaria que se tradujo en un mejoramiento considerable de las universidades católicas. ¿Qué se puede esperar de estas hoy? Las miradas se centran en su autonomía (hacia afuera) y la libertad (hacia adentro). Este par de asuntos atañe a todo tipo de universidades. En las “católicas”, la cuestión tiene ribetes teológicos.

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Tomas de las universidades

14.09.16 | 17:38. Archivado en Universidad

Es fácil tomarse una universidad. La universidad es inerme. Ella no tiene un poder propio. Vive del amor a la verdad, al bien y a la belleza. Es tan frágil, que se la humilla con facilidad.

Deploro las tomas. Me afectan, me impiden estudiar; me hacen sufrir, pues me da pena ver a los estudiantes arriesgar la calidad de su formación. Todas las tomas dañan la universidad, pero no me confundo. Hay tomas y tomas, así como hay estudiantes y estudiantes.

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Declaración

25.03.15 | 15:23. Archivado en Universidad

El Cardenal Ricardo Ezzati, Gran Canciller de la P. Universidad Católica de Chile, me recibió en su oficina el jueves 12 de marzo para comunicarme que no renovaría la "misión canónica", la cual me permite ser académico de la Facultad de Teología. Como consecuencia, debo abandonar mi docencia en la PUC. En esta decisión nada tiene que ver la dirección de la Facultad, que, por el contrario, pidió la renovación de mi “misión canónica”. Hace tres años Mons. Ezzati me dio este permiso en el entendido que yo guardaría fidelidad al Magisterio. Esta exigencia, ni antes ni ahora, ha sido para mí un problema. Estoy absolutamente convencido de que la revelación de Dios, viva y multifacética en la tradición de la Iglesia, tiene una fuerza humanizante extraordinaria y, por ende, una enorme actualidad.

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Universidades de "instinto" cristiano

Sé que suena rara la expresión. Adelanto dos sinónimos: universidades de intuición cristiana; universidades anónimamente cristianas. Esto es, universidades en las cuales las personas, pudiendo no ser católicas ni cristianas, aun como agnósticas, ateas o pertenecientes a otros credos, atinan sin embargo con lo que los cristianos debieran reconocer como suyo y fundamental. ¿Por qué elucidar un concepto aparentemente tan rebuscado? Muy simple: para distinguir a estas de aquellas en las que la denominación “católica”, “pontificia” o “cristiana” explícita sirve a otros intereses, distintos del que la Iglesia espera que cumplan, y para que estas puedan orientarse en la consecución de su misión. Pues ocurre que a veces la adscripción religiosa en algunas universidades las perjudica y les impide alcanzar la verdad, objetivo de toda universidad.

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¿Catolicidad de las personas o de la universidad?

11.07.13 | 17:57. Archivado en Acerca del autor, Universidad

“Lo católico” acarrea problemas en el ámbito universitario. Cuando se confunde la misión de una universidad con las exigencias de la religiosidad cristiana, es la propia catolicidad de las universidades la que termina desprestigiándose. Pero “lo católico” puede contribuir efectivamente a la búsqueda de la verdad, objetivo y sentido de todas las universidades. Puede, cuando en “las católicas” se articulan debidamente la fe y la razón.

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La credibilidad de las universidades católicas

11.07.13 | 17:55. Archivado en Acerca del autor, Universidad, Concilio Vaticano II

La Iglesia Católica celebra el Año de la Fe. Invita a los católicos a que cada uno, de acuerdo a su realidad y a su nivel, crezca en conciencia de la importancia de Jesucristo para ellos y para el mundo. Cabe entonces preguntarse: ¿cómo pueden las universidades católicas contribuir con lo suyo? Ellas son sujetos colectivos de fe: ¿tienen algo específico que aportar? ¿Pueden ser “creíbles” en una sociedad secular como la nuestra?

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La ciencia en las universidades católicas

11.07.13 | 17:52. Archivado en Acerca del autor, Universidad

¿Son las universidades católicas una contribución a una sociedad justa? Debieran serlo. ¿Pero lo son realmente? Difícil saberlo. ¿Es posible saberlo? Sí, a condición de revisar si el “perfil de egreso” de sus estudiantes hace posible su contribución a la justicia. Habría que examinar ciertamente caso a caso. Sería lamentable, en todo caso, que estas universidades formen meros profesionales, promuevan la intolerancia religiosa en la sociedad, respondan a la demanda de ideología religiosa del capitalismo. Si esto ocurre, estas universidades defraudarían su misión. La inclusión, la integración, la justicia y la fraternidad social son algunas de las exigencias políticas del cristianismo y, por ende, fines irrenunciables de la educación católica.

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¿Son "católicas" las universidades católicas?

10.07.13 | 23:26. Archivado en Acerca del autor, Universidad, Concilio Vaticano II

¿Son “católicas” las universidades católicas? Difícil decirlo. En realidad, esta pregunta solo puede responderla el Padre Eterno. Si no fueran cristianas, no serían católicas. Pero solo Dios sabe qué es cristiano y qué no. Sin embargo, la pregunta nos sirve para orientarnos en lo que buscamos. Esto es, una universidad al servicio de la misión de la Iglesia.

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Domingo, 17 de febrero

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