Cristianismo en construcción

Futuro de la iglesia chilena

22.01.18 | 12:56. Archivado en Acerca del autor, Papa, Iglesia

La visita del Papa Francisco ha dejado a la iglesia chilena en una grave crisis. No han sido sus últimas palabras de respaldo al obispo Barros la causa del estruendo y la estampida. Hace ya muchos años que los católicos no se sienten interpretados por sus pastores. La crisis en curso es una crisis de confianza. Los fieles no creen a las autoridades que debieran transmitirles el cristianismo. El Papa pide pruebas contra Barros. Los acusadores o el mismo Comité permanente del episcopado tendrán que hacer una acusación formal que permita deponer al obispo por carecer de “buena fama” (Código de derecho canónico 278, 2). Pero el problema es más profundo: jerarquía eclesiástica no parece entender que, desde el punto de vista del sentir común de los ciudadanos, se ha invertido el peso de la prueba. Los chilenos, en vez de confiar en ellos, han preferido creerle a las víctimas de los abusos sexuales, psicológicos y espirituales del clero. El obispo de Boston Sean O’Malley, presidente de la comisión de los 9 cardenales que asisten al Papa, ha lamentado lo ocurrido. También él cree en quienes Francisco ha considerado calumniadores.

¿Qué viene? No tengo ninguna idea precisa. No tengo tampoco autoridad moral para dar instrucciones a nadie. Pero como un bautizado entre otros, me siento urgido a hacer el bosquejo de la iglesia que espero.

Creo que la iglesia católica del futuro tendrá que escribirse con minúscula: iglesia y no Iglesia. En ella el eje horizontal debiera ser infinitamente más importante que el vertical. La iglesia horizontal existe. Es maravillosa. El problema es su invisibilidad. Hablo del cristiano común y corriente atento a su alrededor, pronto a ayudar a cualquiera. Me refiero a iniciativas privadas de beneficencia. Muchas fundaciones llevan un nombre cristiano. En ellas prima una mística de amor a la humanidad sin apellido. Tengo en mente comunidades de base en parroquias populares. Mi propia comunidad Enrique Alvear de Peñalolén. Pero también pienso en comunidades en sectores acomodados que se reúnen para entender sus pobres vidas a la luz de la palabra de Dios. ¿No pudieran generarse redes de reconocimiento y de contacto entre las organizaciones cristianas? ¿No tienen experiencias que compartir, bienes que poner en común y necesidad de hermandad en tiempos de feroz orfandad?

La iglesia católica en Chile, a mi parecer, debiera ser fundamentalmente una iglesia de hermanos y hermanas. No por nada los evangélicos se llaman así. Es hermoso verlos tratarse en estos términos. Fidelidad horizontal, perdón mutuo, amor horizontal, enseñanza horizontal, aprendizaje horizontal, gobierno horizontal, esto es lo que falta. Lo que urge es democracia, participación de la mujer, reconocimiento de la dignidad de los diferentes y disidencia. En la iglesia del futuro “los últimos debieran ser los primeros y los primeros los últimos” (Jesús). Una iglesia horizontal tendría que poder aprender de sí misma y, por lo mismo, gozar de la libertad suficiente para probar y equivocarse. Cada uno tendría que poder arreglárselas con el Evangelio a su manera. A los que no han podido sino sufrir en su vida, su dolor tendría que serles convalidado como el grito en la cruz de Jesús contra Dios.

Me han llegado varios avisos de personas dispuestas a dar un paso fuera de la iglesia. Les digo cuidado. Se trata de una tradición de 2,000 años. No es cuestión de conservarla como joya de museo. Hoy, cuando el mundo experimenta una progresiva desorientación, se harán más necesarias las experiencias colectivas probadas de humanidad que nos digan más o menos por dónde seguir. (Los abuelos probablemente se volverán más necesarios que Google). Una iglesia con minúscula, la mera idea de una iglesia horizontal, no salen de la nada. Son inspiradas por una tradición cristiana milenaria que cree en la fraternidad entre los seres humanos. Lo que se necesitan son nuevas interpretaciones del cristianismo, mucho más creativas o mucho más proféticas que las que le ha tocado a nuestra generación. En las últimas décadas hemos debido padecer un catolicismo impuesto de arriba-abajo, y a raja tabla. La libertad, la alegría, el juego, la reconciliación y la apertura a las otras tradiciones de humanidad, filosóficas y religiosas, la conjugación del cristianismo con los seres humanos más diversos, puede, espero, que le devuelva a la iglesia la vitalidad que pierde como globo que se desinfla.

¿Qué espacio tendrán los obispos y el Papa en la iglesia del futuro? No logro verlo con claridad. Es evidente que la iglesia necesita orientaciones, mando y organización. Pero la estructuración de la única iglesia que podría continuar transmitiendo a Cristo, pienso, no podrá seguir siendo verticalista y clerical.


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por antoniol 22.01.18 | 22:34

    Lo sufrimos todos. La iglesia tiene un gran problema en dicho tema. Y no creo que lo resuelva pronto -desgraciadamente- en "todos" lados hay casos similares. La formación en seminarios tendría que ser más humana o no sé, es un tema muy amplio.

    El caso es que para recuperar la confianza, la iglesia debería poner castigos ejemplares a pederastas y encubridores. con tribunales tanto del clero como de comisiones laicas y civiles. mientras tanto los discursos de tolerancia cero y pedir perdón seguirán siendo eso simples palabras. Y la Iglesia seguirá arrastrada a una situación sumamente peligrosa. Saludos cordiales

  • Comentario por antoniol 22.01.18 | 22:22

    hay que hacer un análisis más profundo y serio. ¿por qué el papa ha reaccionado de forma tan violenta contra las víctimas? Tildándolas de "tontas" y "zurdas", es evidente que la jerarquia se proteje entre ella. No se puede estar jugando con ello dentro de la iglesia, o tratar de recriminar a los miembros de la misma iglesia que lo denuncian.

    Yo personalmente en mi familia, una de mis primas quedo embarazada por un sacerdote, siendo ella de 17 años, el cura era evidente que no era su primer víctima. Mi familia, en especial mis tios no quisieron proceder contra el cura, porque son bien "mochos" (de golpe de pecho) y era un escándalo para la familia. Así también ha habido otros casos de curas que acosan a mujeres, etc, esto puede ser anecdótico, pero es algo muy real. Que se vive en la Iglesia. Solo que ahora sí la gente ha tenido el valor de denunciar. Lo peor es que la Iglesia-la jerarquia- no sabe muy bien como actuar. Eso ha traído un desprestigio total a la Iglesia. La...

  • Comentario por antoniola 22.01.18 | 22:15

    Muy bien, estoy de acuerdo con la propuesta que aquí comparte. Es la primera vez que visito su blog- siempre he visitado el de Piñero, Castillo y Pikaza- vi el titulo de la postal y me intereso, porque también estoy preocupado por la situación que se vive en Chile.

    Pero creo que no ha ido a la medula de la cuestión. La pedofilia y el encubrimiento por parte del clero. El caso Karadima, como el de Maciel y el de otros casos como el obispo de Boston, son claramente casos de personajes siniestros que trabajan de forma sistemática, que necesitaron de encubridores directos o indirectos. Eso es lo que vuelve intolerable y sumamente peligrosa la situación de la iglesia. Yo no dudo las buenas intenciones del papa. Pero la situación es sumamente grave y delicada. En mi diócesis, en México, ha habido bastantes casos, pero que nunca han salido a la luz publica.

Jueves, 18 de octubre

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Octubre 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031