Jesús Mauleón, poeta y cura

Al padre en su día

09.03.17 | 07:00. Archivado en Familia

Ya empiezan a repetir que el día 19 es tu día, padre. Pero, bien mirado, tuyo es el año entero, todos los días, todas las horas. La madre suele ser quizá la más obsequiada, la más festejada. Pero cómo nos damos cuenta cada día de lo que ella te quiere a ti. Son mil pequeños detalles que nos dicen hasta qué punto está pendiente de ti, de tus gustos en la mesa y en la vida diaria, de cómo te vas a vestir en cada ocasión, de tu salud, de ti mismo… No hace falta que lo jure: está enamorada. Como tampoco hace falta que nos jures tú, padre, cómo la sigues queriendo… No te lo hemos dicho nunca. Estas cosas dan un poco de corte y no se habla de ellas, pero, con la madre y contigo, nos hemos sentido también nosotros queridos y seguros.

Gracias, padre por el amor que os tenéis. Gracias por el amor que, los dos juntos, nos dais. Las pequeñas discusiones entre vosotros, los disgustos pasajeros se olvidan, terminan siempre bien y son seguramente una prueba más de vuestro cariño. Lo peor sería la indiferencia y el silencio. Sabemos lo que sufren otros chicos cuando los padres viven en una agria y permanente discusión. O se odian. O ni siquiera se dirigen la palabra… Sabemos también del sufrimiento de los hijos de matrimonios separados, rotos.

Dios os conceda quereros hasta el final y cada día más.

No se nos ha ocurrido pensar en lo que podáis dejarnos en herencia. Ni nos importa. Ahora la mejor herencia y lo que más nos importa es el amor que os tenéis y el que nos dais, sin arrumacos ni tonterías, los dos juntos. Importa también, y mucho, lo que nosotros os queremos.

Dios te bendiga, padre, y te haga feliz hoy y siempre, con la madre y con tus hijos.

Amén.


Dede lo alto del Padre

26.01.17 | 07:00. Archivado en Familia, Espiritualidad

El reino de los cielos se parece también a una gran fiesta antigua en la plaza del pueblo. Los jóvenes, los niños, los mayores…, todos bailan al son de la banda de música que toca en el quiosco, justo en el centro de la plaza. Todos se visten de colores alegres. Hasta hay unos abuelos y abuelas que se marcan bailando un ritmo popular. Muchos les hacen corro y les aplauden.

Un niño chico palmea alegre sobre los hombros de su padre. No andan lejos su madre y su hermana mayor. El padre se mueve cautelosamente, guiado por la música, y el niño chico levanta los brazos y se deja llevar del ritmo que lo aúpa.

Es una mañana de sol. Todo en el pueblo resplandece. Nadie nombra a Dios, pero Dios está en el sol, en el pueblo, en la danza, en la música. Y el niño, que llama Padre a Dios cuando reza, alzado ahora sobre los hombros de su padre, se siente para siempre alto y feliz. Para siempre seguro.


El día de la Madre

29.04.15 | 07:00. Archivado en Familia, Oración,

NUNCA HE VISTO SU CARA

-Mamá, ¿cómo es Dios? ¿Qué cara tiene?
-No lo sé.
¿No lo sabes…?
-No lo he visto nunca. Nadie lo puede ver.
-¿Es tan bueno como tú?
-Mucho mejor, hija mía.
-¿Tendrá los ojos como tus ojos?
-Mucho más hermosos, hija mía.
¿Sonreirá como sonríes tú?
-Mucho mejor. Cuando sonríe es como si saliera el sol. Y siempre sonríe al que lo mira con amor.
-Yo lo quiero mirar con amor, mamá. Pero, ¿dónde está?
-Aquí.
-¿Aquí…?
-Contigo y conmigo. Y en todas partes.
-En todas partes… Entonces es muy grande…
-Es Dios, hija, por eso está en todas partes. Es lo más grande que hay… Y el que más nos quiere.
-Yo te quiero a ti un millón, mamá. Y cómo lo quiero a Él… ¡Cómo lo quiero…! Y eso que nunca he visto su cara.

***

TÚ ME ENSEÑASTE A REZAR

Cuando era muy pequeño me enseñaste a rezar. Lo más importante que sé no lo he aprendido en la escuela ni en la iglesia. Lo aprendí de ti. Contigo repetía aquellas palabras en las que los dos subíamos muy alto, muy alto, muy por encima de nosotros. Con ellas rezábamos y nos hacíamos pequeños para llegar más arriba. Llamábamos a Dios y hablábamos con él, y él era un padre que lo podía todo, lo tenía todo, nos lo daba todo. Era un Padre bueno que nos escuchaba en nuestros momentos felices y en nuestros apuros y nos ayudaba a esforzarnos para ser buenos como él.

Ahora yo le rezo a Dios por ti todos los días. Y ahora mismo le digo:

Gracias, Dios mío, por mi madre. Delante de ti, ella y yo, todos, somos igual que niños. Abrázala. Bendícela. Pon tus manos sobre su frente. Bésala con tu infinito amor.

Amén.

(De "El día de la Madre", Madrid, San Pablo,2003, pp. 29 y 107).


Hazaña de un chico con síndrome de Down

20.11.14 | 07:00. Archivado en Sociedad, Familia

Mi amigo Genaro Aguinaga es un chico, ya un hombre, con síndrome de Down. Y ahora acaba de hacer una hazaña. Genaro es amigo mío y me siento muy orgulloso. No sé si él conoce su hazaña o no. Tampoco importa demasiado. Genaro hace cosas maravillosas como sin darse cuenta, con la mayor naturalidad. Hace felices y buenos a los que tiene a su alrededor sin enterarse. O sí se entera, el muy pillo. Porque celebra las cosas y se ríe como si fuera el dueño de la alegría. En su pequeño pueblo de Unzu (Navarra) lo quiere y respeta todo el mundo. Yo, que soy su cura, lo quiero y respeto, sin que ello me suponga ningún esfuerzo ni tenga ningún mérito. Cuando vino a este mundo, ante la sorpresa y el desconcierto de sus padres, un médico tocado de humanidad les auguró que aquel niño les iba a dar muchas satisfacciones, los iba a hacer felices. Y vaya si acertó. Porque Genaro es bueno a carta cabal, alegre, cariñoso, agradecido… Trabaja en Tasubinsa, una sociedad sin ánimo de lucro cuyo objetivo es la integración social y laboral de las personas con discapacidad intelectual. Sólo Dios sabe hasta qué punto lo quiere su familia. Y es, por lo menos, la mitad de su casa.
Pues bien, ahora, sin saberlo, por ser como es, acaba de hacer una hazaña preciosa. Hay un matrimonio joven sin descendencia, cercano a una de sus hermanas, que se ha decidido a adoptar a un niño y anda ya en los trámites previos. Después de meditarlo, marido y mujer optaron por la adopción de un bebé con síndrome de Down. ¿Razones? Primera: ayudar a un niño especialmente necesitado de cuidados y de apoyo a muy largo plazo. Segunda: el espejo feliz de Genaro y su familia, cuyo trato frecuenta esa pareja, así como el de otras dos familias más en similares circunstancias de su entorno conocido. O sea, la muy positiva experiencia de un hijo con esta limitación.
Genaro es, pues, parte importante de este precioso milagro de amor de los nuevos padres, que ya visitan y adoran a un niño de pocos meses, a la espera de completar los trámites y llevarlo como hijo a su casa.
Y luego dicen algunos que el mundo es feo y cruel, y recuerdan aquello de que el hombre es un lobo para el hombre (Plauto, y después Hobbes). El mundo seguirá siendo, al menos en buena parte, hermoso, mientras haya chicos, personas, con la belleza interior de Genaro Aguinaga y de otros como él.


Simplemente "madre" (Para el Día de la Madre)

01.05.14 | 07:00. Archivado en Sociedad, Familia


Si a una madre “se le cruzan los cables” y mata a su hijo, puede ser noticia hasta la náusea días, semanas y meses.

De los millones y millones de madres buenas no tienen apenas nada que decir las teles, las radios, los periódicos…

Yo tuve la suerte de tener una madre muy normal, es decir, maravillosa. Cuando aún vivía escribí para ella –y para todas las madres buenas- estos versos.

LA LLAMARÉ

La llamaré ciclón, o viento, brisa la llamaré.
La llamaré torrente, río, arroyo la llamaré.
La llamaré fuego, sol, regazo caliente la llamaré,
ancha frente para el calor de mi beso.

La llamaré selva, bosque, arboleda, jardín, rosal
la llamaré,
o nada más tomillo y hierbabuena.
La llamaré mundo, país, ciudad, o casa,
cuarto de estar, mi rincón de vivir la llamaré.

La llamaré sin más y por su nombre.
Desnudaré del todo mi palabra
para llamarla simplemente “madre”.

(De “El día de la Madre, Amor de todos los días”, Madrid, San Pablo, 2003).


Crisis económica y Primeras Comuniones

27.03.14 | 07:00. Archivado en Iglesia, Familia

Vean qué maravilloso texto, de resonancias populares, inmortalizó el compositor sevillano Francisco Guerrero (1528 -1599) en su famosa villanesca espiritual. Se refiere, naturalmente, a la Comunión:

¡Qué buen año es el del cielo!
Alma, gozalde.
Pues del cielo hay pan en el suelo
y danlo de balde.

¿Crisis económica en las Primeras Comuniones? Ya escribí aquí en otra ocasión que la Primera Comunión -y la segunda y la tercera , y la vigésima…- es gratis, gratis total, que Cristo se da a los niños de balde en el Sacramento, y que ni Él ni las parroquias cobran un duro.

Entrando en la primavera, comienzan algunos medios de comunicación a ocuparse de este supuestamente grave problema de presupuesto.
Leo recientemente en Diario de Navarra este titular: Comuniones más austeras”. Sobre el epígrafe aparece el siguiente texto destacado: “Pedir prestado vestidos y trajes, suprimir gastos en accesorios, reducir el número de invitados o buscar a un aficionado a la fotografía para inmortalizar el momento son medidas que toman las familias de cara al ahorro”. Luego se recaban manifestaciones de empresarios del comercio, la hostelería y algún otro negocio afectado, que hablan de crisis, precios y rebajas. Finalmente se hace una lista de los diversos capítulos con la horquilla de costes entre el mínimo y el máximo. Aunque el total se reduzca, el dispendio puede ser, y es en algunos casos, importante.
Visto desde una parroquia, y desde el sentido común, diríamos que no hay mal que por bien no venga. Si la crisis fuerza a la sobriedad, puede tener mucho de positiva. Sobre todo si la sobriedad ayuda a interiorizar el sentido espiritual del acontecimiento.

Las Primeras Comuniones son una tradición muy ampliamente aceptada. Familias que apenas parecen tener vinculación alguna con la fe, con el culto y con la Iglesia no renunciarían a la Primera Comunión sus hijos. Y eso aunque buena parte de los padres, pasada la celebración, no vuelvan a acompañar a sus hijos en los actos religiosos. Para no pocos, como tantas veces se ha repetido, la Primera Comunión es la última.

Ojalá, ante la alegría de sus niños en esta fecha tan señalada, entendieran ellos algo tan elemental en el mundo de la fe como el carácter gratuito de lo que se vive y se celebra en la Comunión.

Pues del cielo hay Pan en el suelo,
y danlo de balde.

Y entendieran que la fe, la vida religiosa, en la familia y en la comunidad de creyentes, proporciona a sus hijos una dimensión que enriquecerá y dará pleno sentido a sus vidas. Quizá es esto lo que buscan quienes, acaso desde la nostalgia y el recuerdo de su niñez, no renuncian a dar este Pan a sus hijos.


Colmena urbana, lejano vecindario

14.06.13 | 07:05. Archivado en Autor, Sociedad, Familia

Lo sabe todo el mundo. Las colmenas urbanas nos unen bajo el mismo tejado a cientos y cientos de vecinos con un trato muy reducido para tan apretada proximidad. Yo vivo y duermo en una de esas colmenas desde hace cuatro decenios.

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Primeras Comuniones, gratis total. ¿La Primera Comunión y la última?

16.05.13 | 11:36. Archivado en Autor, Iglesia, Familia

Y dale con lo que cuestan las Primeras Comuniones. Que no, que no cuestan nada. Lo escribí el año pasado por estas fechas en este blog de mis pecados. Ahí andan diciendo y escribiendo que, por la crisis, las Primeras Comuniones han reducido costes. Y dan cifras y más cifras y establecen diferencias por Comunidades autónomas o por la situación de los bolsillos. Que no, que las Comuniones son gratis. Lo que cuesta, y a menudo lleva al exceso, es la tontería social.

Yo acabo de estar muy cerca, pero que muy cerca, de la Primera Comunión de un niño. ¿Traje? Un limpio y sencillísimo atuendo de calle. ¿Banquete? Un económico menú en un centro de esparcimiento para un reducido número de comensales que apenas iba más allá de la familia más íntima. En alguna ocasión anterior, y en otros casos que he conocido, la comida familiar se ha organizado en el propio domicilio.

La Primera Comunión es gratis. No se cobra ni el prolongado trabajo de los catequistas, ni los preparativos últimos, ni la celebración en la iglesia. La segunda, la tercera, la cuarta Comunión... también son gratis. Lo son todas las que el niño pueda ir recibiendo, si se mantiene en la fe, a lo largo de su vida. Jesucristo se nos da en su amor gratuitamente. Las parroquias se esfuerzan por vivirlo y hacerlo entender así.

Pero, vista la costumbre social de la Primeras Comuniones, incluso en padres que no tienen ninguna vinculación visible con la Iglesia, no es ya nada raro que, para muchos, la Primera Comunión sea la última.

Qué bien si a unos sobrios preparativos para la fiesta se añadiera siempre ese punto de fe que calara en el sentido último del acontecimiento.


Tres miniaturas para el Día de la Madre

02.05.13 | 09:45. Archivado en Autor, Familia, Oración

Hay milagros que sólo se explican por sí mismos. Uno de ellas es la madre. Inútil perderse en palabras.

Ofrezco tres miniaturas a quienes tienen madre. O a aquellos a los que se les fue allá arriba y la recuerdan con mucho amor. La última de estas miniaturas consiste en unos sencillísimos versos de oración a la Virgen María, a la que tenemos por "madre de Dios" y "madre de la Iglesia". La invocamos aquí, en la súplica, como madre de las madres.

SI QUIEN MÁS DA, MÁS TIENE

Si quien más da, más tiene,
tú eres
la persona más rica que conozco.
Toda tu vida te recuerdo dando.

A NAVEGAR

Madre, vida, luz, desvelo,
Amor de dar y más dar:
Dios te lleve a navegar,
Remera de su hondo cielo,
Estrella de su alta mar.

VIRGEN MARÍA, MADRE

Virgen María,
madre admirable”,
madre de Jesús,
de las madres madre:
protege a la mía
de todos los males.
Por lo mucho que ama
dale tu amor. Dale
por lo que ella da
lo que tú dar sabes.
Cólmale la vida
de felicidades.

(De El día de la Madre, Madrid, San Pablo, 2003).


Madre de todos los días (En el Día de la Madre)

03.05.12 | 08:18. Archivado en Autor, poesía, Sociedad, Familia, Espiritualidad

Tuve a mi madre y la cuidé en mi casa hasta sus 94 años largos con que murió. Este regalo queda en mi vida como uno de los recuerdos más felices y duraderos. En “El día de la Madre" (San Pablo, 2003) y luego, tras su muerte, en “Este debido llanto” (Vitruvio, 2010), no hice más que contar y cantar lo obvio, eso sí, con un apasionado sentir que, seguro, me acercaba al de la mayoría de los mortales. De “Este debido llanto” ya se ha ocupado con generosidad en su blog de Religión Digital mi amigo Nicolás de la Carrera. Ahí van hoy estas dos páginas del primero de los títulos.

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Santos y difuntos en el amor y la poesía

31.10.11 | 08:00. Archivado en poesía, Familia, Espiritualidad

Naturalmente, en la fe. Pero no me voy a perder en palabras y aclaraciones. “Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén”. Creo que nuestros muertos viven. Esta fe me dio trance y aliento, cuando murió mi madre, para escribir el libro de versos “Este debido llanto”. Nunca lo hubiera imaginado. Fue para mí el luto más breve y la experiencia más dichosa que podía imaginar. Ofrezco dos piezas de este libro de poemas.

YA ME DESPIDO AQUÍ

In paradisum deducant te angeli.

(Antífona de exequias)

Ya me despido aquí. Te dejo con los ángeles.
Llevádmela en volandas.
Si quema el sol, volad bajo la sombra.
Si su fatiga acecha, sentadla en una nube.
Sostenedla, mimadla, levantadla
hasta los mismos cielos.
Presentadla ante Dios y que su luz la alumbre
de juventud eterna.

Madre mía, que estás en los cielos:
ahora te manda Dios tomarme a mí del brazo, sostener
el peso de mis años, mi fatiga,
quizá
prepararme la mesa (oh tus naranjas
rojas del paraíso), vendarme
la llaga de tu ausencia, despedir con un beso
mi frente antes del sueño.

Ahora eres tú, madre joven, gloriosa,
quien velará mis años y quien pondrá esta noche
una corona de oro a mi tristeza.

DIME TÚ COMO ES DIOS

Dime tú cómo es Dios. Di, no temas
que yo no te comprenda.
Ahora que lo has visto cara a cara,
dime, y quizá yo poco a poco
entre en este lenguaje de lo eterno.

Recuerda cuando yo era un niño
y me enseñaste a hablar. Al principio entendía
sólo apenas el son que tus labios cantaban,
y luego me iniciaste
en la palabra hermosa que ha salvado mi vida.

Ahora que ya lo sabes,
dime tú cómo es Dios, que yo te escucho,
mis ojos bien abiertos y latiendo
loco mi corazón igual que entonces.

(De “Este debido llanto”, Madrid, Vitruvio, 2010).


Poemas de viaje (8). En verano y en Rusia

13.10.11 | 08:00. Archivado en poesía, Familia

No estoy loco, no. Sé, por ejemplo, la diferencia que hay entre “oír” y “escuchar” (media España los confunde e identifica). Nunca digo ni escribo “hoja de ruta”, ni llamo “evento” a un acto que se organiza. Tampoco confundo el tiempo con el clima. Tengo aún los dos pies en el suelo y huyo del último palabro que sugiere la moda pasajera o una devota inclinación a expresar un concepto archisabido dando un dudoso rodeo por el inglés. No frecuento el trato con ciudadanos de ultratumba. Y, aunque tantas cosas en la vida se aceran al milagro, no hay en mi modesto historial nada que se asemeje a lo estrictamente milagroso.

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Jueves, 16 de agosto

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