Feria de Santiago en Santender. Un descomunal Perera termina del todo con el cuento y acaba con el cuadro
25.07.08 @ 08:32:25. Archivado en Toros, Crónicas
La perfección del toreo más intenso, más templado, más seguro y más ligado en un palmo de terreno que se pueda imaginar, tomó cuerpo de naturaleza con el extremeño en dos faenas para el recuerdo que terminaron del todo con el cuento que venimos soportando desde que reapareció quien, ni de lejos, puede aproximársele. Cortó cuatro orejas y salió a hombros tas la apabullante demostración de que todo en el toreo se puede superar menos el arte y la personalidad de cada cual. También El Juli dejó en evidencia a los que pretenden marginar su inapelable poderío torero con una faena de muy difícil solución frente a un animal nada proclive al lucimiento que, desgraciadamente, pinchó perdiendo las orejas que tenía ganadas. El Fundi, que encabezó el cartel desentonándolo clamorosamente, anduvo como acostumbra frente al peligroso y enrevesado ejemplar de Núñez del Cuvillo que abrió plaza y, junto a su cuadrilla, se cargó por torpe lidiador las posibilidades que tuvo el cuarto. En la muy desigual y en escalera corrida hubo de todo: grandes, bonitos, feos y hasta enanos con casi seis años de edad por lo que a presencia se refiere, y lo mismo por comportamiento, llevándose Perera el mejor lote, El Fundi el medio y El Juli el peor con mucho porque hasta el toro, cuarto, que fue devuelto por descoordinado, tuvo muy malas intenciones y el sobrero de Los Bayones que le reemplazó, sin ser una prenda como tres de la ganadería titular, la mayoría del escalafón no hubiera podido darle fiesta.
Santander. Plaza de Cuatro Caminos. 23 de julio de 2007. Séptima de feria. Tarde inicialmente lluviosa aunque de inmediato calmada con el lleno habitual. Cinco toros de Núñez del Cuvillo de variopinta presentación y muy distinto juego con el predominio de los difíciles en distinta condición. El cuajado primero fue un barrabás; el serio segundo, pésimo; el albahío y bajísimo tercero, el único bueno y, además, excelente; el pequeñísimo aunque viejo cuarto pudo ser bueno pero se lo cargaron por la fatal lidia que recibió; y el sexto fue tan noble como rajado de principio a fin, mejorando mucho gracias a quien lo lidió y mató. Devuelto por descoordinado el quinto, se corrió un burraco sobrero alto de agujas de Los Bayones que gazapeó y no cesó de defenderse por arriba. El Fundi (lirio y oro): Estocada caída, saludos. Casi entera perdiendo la muleta, silencio. El Juli (burdeos y oro): Buena estocada, silencio. Pinchazo hondo que escupió y estocada, silencio. Miguel Ángel Perera (marino y oro): Estocada algo caída de buena ejecución, dos orejas. Estoconazo desprendido, aviso y dos orejas. Perera salió a hombros. Muy bien a caballo Salvador Núñez y en palos Emilio Fernández hijo.
Seguro que en ningún periódico tuvieron ayer preparadas dos y hasta tres páginas para cubrir la actuación de Miguel Ángel Perera pese a la absoluta seguridad de su triunfo a golpe cantado, tal y como viene lográndolo en la presente temporada en todas y cada una de las ferias – importantes o no – que llevamos vistas. Y es que este espigado joven extremeño anda a diario saliéndose de lo normal y hasta de lo excepcional con tanta contundencia que no hay quien pueda igualarle y menos detener su asombroso ascenso hacia la cima del toreo. Tampoco habrá hoy quien se atreva a decir lo que vengo diciendo desde el año pasado cuando, en Palencia, cuajó dos faenas que anunciaron su portentoso devenir torero. Que – y repito por enésima vez - estamos ante un superdotado que, tras algunos años apuntando fríamente lo que podría ser y no parecía encontrar modo ni manera de serlo, ha roto finalmente como el más rotundo perfeccionista de ese toreo que, sucesivamente, hemos venido llamando revolucionario cada vez que alguien acortó terrenos, pisó terrenos que creíamos prohibidos, superó quietudes, ligó las suertes con más intensidad y firmeza que los que le habían precedido en este empeño, y lo llevó a cabo con más limpieza y temple que los anteriores.
“¿Más?, imposible”, se suele decir. Pero en el toreo, en permanente evolución a lo largo de su historia, siempre aparecen, aunque a veces tarden, quienes superan lo que creíamos insuperable. Y esto es lo que está pasando ahora con Perera: Que está superando y de qué modo a quien más se elogia y se adora ahora por hacer lo que dicen que hace sin hacerlo como lo hizo en sus mejores años hasta que se le acabó el carbón como parece se le está acabando éste por momentos. Caso ciertamente insólito que linda con la psicosis colectiva de unos públicos y hasta de una supuesta afición que está siendo más manipulada y manipulable que nunca por la propaganda más descarada, masiva y repugnante que se haya empleado en jamás de los jamases.
Y es que, señores, Miguel Ángel Perera, tres días después de que en su magistral medida lo consiguiera aquí mismo Enrique Ponce y ¡menudo emparedado¡, se está cargando tarde a tarde, y ayer con efectos demoledores, esa estúpida teoría de que si no se deja uno coger por los toros a menudo, es porque su toreo no es el auténtico. Pues, no señor. Y aquí está Perera para demostrar que toreando más cerca, más quieto y permaneciendo así de plantado con más firmeza que nadie, se puede torear con más seguridad, limpieza, mando y facilidad que quienes con más asombrosamente lo hayan hecho antes.
Y, como en su caso, a este “antes” se le pretende dar rango de único y hasta de histórico, digo yo que no hay derecho y que es una vergüenza que se intente tapar lo que está sucediendo por muchos elogios que, inevitablemente, todo el mundo dedique al torero de la Puebla del Prior. No son odiosas las comparaciones, como dicen algunos, sino absolutamente inevitables. Y así lo están descubriendo los que van a los toros sin ideas preconcebidas y así tendrá que ser reconocido más pronto que tarde a la vista de cómo se están desarrollando los acontecimientos. ¿O es que no se han fijado en la cara y en los gestos de Perera mientras torea como toreó ayer en Santander, en comparación con los semblantes desencajados y hasta cadavéricos de otros? Hombre, por favor, que no somos idiotas aunque muchos parece que continúan siéndolo.
Ayer, lo de Perera, fue descomunal. Tanto o más que en Valencia, en Sevilla, en Madrid, en Granada, en Alicante, en Burgos y en Pamplona. Y con cámaras de televisión o sin ellas, dejándose filmar y retratar por todo el que quiera. Y, encima, sin darse la más mínima importancia y sin que nadie le haya fabricado ninguna leyenda de extraterrestre o de no sé que número ponerle entre los evangelistas. Y nada de novio de la muerte, sino de la vida y de la gloria de un ser absolutamente normal y corriente.
Si cumbre en lo suyo anduvo con el excelente y precioso albahío que le correspondió en tercer lugar, más cumbre, mejor y con más mérito con el rajado sexto que, gracias al imán de su muleta, terminó pareciendo bravo y celoso del engaño. A ambos los hizo el ocho, el ochenta y ocho y hasta el ocho mil ochocientos ochenta y ocho. Y la gente estalló jubilosa y hasta hubo quien pidió que se le dedicara una calle de esta preciosa ciudad para conmemorar el acontecimiento.
Claro que, por delante de Perera fue El Juli a quien poco le faltó para acompañar a Perera en su apoteósica salida a hombros porque tras pasaportar con el magisterio que acostumbra a su casi imposible primero, se metió en el bolsillo al sobrero de Los Bayones tras una demostración de científico poderío en corregir su molesto gazapeo y lograr bajarle los humos y los pitones a su mandona e infalible muleta. No obstante lo artísticamente seco de la faena, la gente percibió que lo que estaba logrando El Juli no era moco de pavo, sino casi milagroso recoser rotos imposibles de remendar sin que, al final, se notaran las costuras. Una pena que pinchara.
Y ni una palabra más hoy por mi parte, señores. Que de El Fundi ya he dicho lo que tenía que decir en la entradilla y espero no tener que repetirlo la próxima vez que encabece un cartel para él tan inapropiado como inadecuado. Y que ¡viva España¡, que hoy celebramos la festividad de Santiago Apóstol, patrón de patrones, norte y guía de peregrinos en pos de la Cruz que jamás nadie conseguirá que la olvidemos por mucho que lo intenten.
Comentarios:
José Antonio Estévez
Que verguenza y falta de respeto hacia la gran tarde de Perera!!
Esto es la prueba de que si Perera toreara menos perfectamente y se dejara coger por los toros cada tarde, hoy su foto saldrìa en la portada de todos los periodicos y serìa ya multimilionario!
Pero yo espero sigua asì como està haciendo!. Tal y como seguiré. J A D M.
Extractado de "Lo mejor y, por orden, con perdón" Artículo de J.A. del Moral en este blog el día 11/6/08 como resumen de Madrid.
De lo que se deduce con claridad que Del Moral también elogia a El Fundi cuando está bien. ¿Estamos?
Ayer estuvo mal en Santander y lo dice.
Es cierto que la lida dada al cuarto fue desastrosa, por parte del torero y de la cuadrilla.
De acuerdo con Perera, excepcional, y el Juli, en maestro con el sobrero quinto.
Saludos.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
José Antonio del Moral
autor
Contacto


