Mont de Marsan. Rafaelillo se abre paso en Francia cortando dos orejas a un Miura
20.07.08 @ 23:43:55. Archivado en Toros, Crónicas
El murciano, a quien en los programas de mano que se repartieron a la entrada de la plaza llamaban “le coer de lión”, fue el único triunfador de la primera corrida del ciclo montois y, por ende, el salvador de una por todo mediocre corrida de Miura en la que tanto la mayoría de los toros como El Fundi y Juan José Padilla aburrieron soberanamente al personal.
Antes de integrarme, hoy mismo, en la feria de Santander, me fue cita obligada asistir al menos a la primera corrida de Mont de Marsan que, a su vez, es el primer ciclo importante de las ferias veraniegas del Sur Oeste de Francia. Son ya muchos años los que llevo yendo a esta plaza, como también a las vecinas de Dax y Bayona, como a las más lejanas de Nimes y Arles, y a ruego del nuevo encargado de los asuntos taurinos por el Ayuntamiento de la Capital de las Landas para que no faltara pese a coincidir este año con las corridas de la capital Cántabra, no pude negarme a la invitación. Guillaume Fracois ha sido vecino de localidad en Plumacon durante varios años, es un gran aficionado, gentil donde los haya, y ayer también anfitrión de un almuerzo que compartí con él y varios compañeros, aficionados galos y amigos entre los que estaban el empresario Oscar Chopera acompañado de su hijo Guillermo, Mateo Carreño, Antonio Miura y su esposa, y muy buenos aficionados de la villa Navarra de Tudela, hermanada con Mont de Marsan. Del almuerzo, que transcurrió animadísimo por la jugosa y, a veces, mordaz tertulia taurina a tumba abierta, no sé si mencionar algunas de las cosas que dijimos sobre cuantos salieron al retortero – mejor no – o recordar la ensalada de foigras y el tournedó que casi todos nos metimos entre pecho y espalda, regados con excelentes caldos navarros y de la región.
Pero igual que nos sucedió el año pasado en las mimas fechas, la comida fue bastante mejor que la corrida. Es lo bueno que tienen los toros como el mejor de los pretextos para vivir bien. De modo que, ya en la plaza, que se llenó al conjuro del brillante juego que dieron los toros de Miura en la reciente feria de San Fermín, nada que ver tuvieron las reses pamplonicas con las que se corrieron ayer en Mont de Marsan. Ni por tamaño, ni por pitones, ni por juego, aunque hubo un sexto más cuajado y mucho mejor que los demás con el que Rafaelillo anduvo tan - como en Pamplona - seriamente valiente como estupendo matador, logrando cortar dos orejas – nada menos – y salir a hombros de la plaza donde, por cierto, debutó. Por lo demás, decir que Rafaelillo podría haber cortado la oreja del tercero pero pinchó. Y que El Fundi no tuvo opción con su lote, como tampoco Padilla aunque a éste le notamos un tanto tristón y sin ganas de divertirse por lo que, en vez de entusiasmar a la gente como suele, nos preocupó verle tan alicaído e incluso torpón.
Menos mal que algunas faenas – no todas – y, sobre manera, la de Rafaelillo al sexto, fueron amenizadas por la Banda Montois que es, sin duda, la mejor de cuantas amenizan las corridas en Francia y estoy por decir que de España y América. Lo bordan y, ayer muy especialmente, más el pasodoble “Brisas de Málaga”, tan poco frecuente de escuchar en nuestra querida y por siempre amada España.
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José Antonio del Moral
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