Última de San Fermín en Pamplona. Ponce pincha la faena más perfumada de la feria y El Juli corta la única oreja del festejo por el conjunto de su muy solvente actuación
14.07.08 @ 21:33:45. Archivado en Toros, Crónicas
La seria, descarada y muy astifina aunque en su comportamiento mediocre corrida de Núñez del Cuvillo por desrazada y falta de fuerza, no dio más opción y el público se mostró escasamente receptivo con la terna más lujosa del serial sanferminero. No obstante, el valenciano podría haber cortado la oreja del primer toro si no hubiera fallado con los aceros tras bordar una faena tan variada, exquisitamente templada y elegante como de afiligranado buen gusto. Artísticamente, la mejor de esta feria. Con el cuarto, que nunca acabó de romper ni de entregarse, volvió Ponce a mostrarse pulcro además de por encima de su más difícil oponente, pero también falló con los aceros. El Juli, asimismo por encima de su simplemente manejable lote – dos toros con no pocas carencias y defectos de menor cuantía – logró cortar la oreja del quinto y ello por lo bien que lo mató, como al segundo, del que también deberían haberle dado otro trofeo, pero la presidencia se negó. José María Manzanares, por su parte y con el lote más deslucido, solo pudo dejar aisladas muestras de su clase excepcional sin terminar de redondear ninguna de sus dos labores aunque al tercero lo mató muy bien.
José Antonio del Moral
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