7ª de San Fermín en Pamplona. La más grande ocasión perdida que vieron los siglos
10.07.08 @ 21:38:53. Archivado en Toros, Crónicas
Jamás habíamos visto embestir más y mejor a casi todos los toros de una corrida tan gigantesca. De El Ventorrillo fueron los seis hermosísimos y tremendamente armados ejemplares entre los que solo desentonaron del resto en cuanto a estampa el primero por excesivamente armado, el rabón cuarto y el más feo quinto. Los otros tres, admirablemente armónicos pese a sus enormes tamaños y pesos. Dos, tercero y quinto, seguramente pesaron más de 700 kilos aunque se anunciaron con 695. El cuarto, de nombre Temeroso y que fue el más bravo y noble de la tarde como seguramente de esta feria, se le escapó enterito a Antonio Ferrera que no pasó de ventajista y demagogo en una labor propia de una plaza de carros, permitiéndose el lujo de dar una vuelta al ruedo por su cuenta que casi nadie solicitó, como tampoco e increíblemente se ordenó la vuelta más que merecida para el toro en su arrastre. Juan Bautista, por su parte, fichó en la oficina tal y como suele esta temporada, tan aseado y fácil como falto de entrega y de ganas de ser torero. Más dispuesto y animado aunque inevitablemente vulgar, Salvador Cortés fue el único que medio se salvó de la quema cortando la oreja del sexto, aunque también se le escaparon los dos de su lote.
José Antonio del Moral
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