4ª de San Fermín en Pamplona. Luís Bolívar, único de la terna con cabeza, valor, firmeza y temple en una terrible corrida de Cebada... !para el gato¡
08.07.08 @ 21:23:35. Archivado en Toros, Crónicas
Aunque no triunfó, para los pocos verdaderos aficionados y entendidos que había entre la multitud que llenó la plaza, anduvo hecho un tío y muy solvente con sus dos toros que, en sus manos, parecieron ser más manejables que los que correspondieron a sus colegas. Sánchez Vara dio un recital de medrosa incompetencia junto a su catastrófica cuadrilla. Y Diego Urdiales se mostró con tantas ganas como valiente y digno, aunque equivocado con su segundo toro.
Pamplona. Plaza Monumental. 8 de julio de 2008. Cuarta de feria. Tarde veraniega con lleno sin apreturas. Seis toros de Cebada Gago, presentados en tres y tres en cuanto a tamaño y pitones muy astifinos. Bonitos de hechuras los primeros y más cuajados además de muy agresivos los de la segunda mitad que mansearon mucho y sacaron genio. Aunque los tres de la primera parte parecieron mejores que los otros, solo lo fueron por su correosa movilidad, sin parar de distraersey de andar prácticamente ajenos a lo que se les hacía por desrazados y no tener la más mínima fijeza. Diego Urdiales (grana y oro): Pinchazo hondo y buena estocada, silencio. Pinchazo, otro saliendo rebotado y casi cogido, y estocada, silencio. Sánchez Vara (lirio y oro): Estocada baja ladeada y, tras ser desarmado un par de veces, cuatro intentos con el descabello resultando enganchado y perseguido, y otro espadazo bajo, silencio. Dos bajonazos, silencio. Luís Bolívar (marfil y oro con remates negros): Estocada caída, palmas. Estocada caída, palmas. Muy bien en palos Gustavo García y Domingo Navarro en sus dos pares como tercero de la cuadrilla de Bolívar.
Los toros de Cebada gozan de tan buena fama en Pamplona que incluso a muchos espectadores les gustan y hasta los aplauden en su arrastre como ayer hicieron no pocos tras la durísima lidia de los peores y más peligrosos que hayamos visto desde hace tiempo de esta ganadería. Lo que ya es decir, porque, últimamente, el genio gana casi siempre a la casta predominante en estas reses y es muy difícil, por no decir imposible, torearlos formalmente. Esperarlos con firmeza y sin dudar un segundo ni moverse un centímetro con el capote y, aún más peligroso, con la muleta puesta por delante, parece cosa de suicidas. Pero correrlos la mano para que sigan el engaño y llevarlo a cabo con temple para que los pitones no lo enganchen pese a los asesinos hachazos que pegaron al final de sus medios o cuartos viajes, fue tarea de titán pese a que, tales características, impidan gustarse y menos sentirse relajado. Pues bien, esto es lo que cabía hacer con la mayoría de los seis Cebadas que ayer salieron por los chiqueros para lograr salvarse de una segura quema y, quien más se acercó a ello y hasta lo consiguió con uno de los tres más terribles, el sexto toro, fue Luís Bolívar.
Pero como en esta plaza de Pamplona cada año predomina más la ruidosa jarana de los tendidos de sol, y en los tendidos sombra apenas hay buenos aficionados – ya veremos si reaparecen hoy que hay un cartel con figuras porque los que están asistiendo a las corridas hasta ayer parece que no tienen ni idea sobre lo que son las reses de lidia y en qué consiste ésta en cada caso – como anteayer sucedió con Serafín Marín, a Bolívar no le hicieron todo el caso que mereció y apenas le aplaudieron tras matar a sus dos toros con pronta eficacia aunque la espada le cayera caída. Lo que en otras plazas se hubiera traducido en unánime ovación y hasta en petición de oreja u obligada vuelta al ruedo, aquí pasó casi sin aplausos.
Luís Bolívar está pidiendo a gritos que se le incluya en festejos más acordes con lo que es capaz de hacer, dados sus imparables y evidentes progresos, y ya es hora de verle figurar en los carteles más atractivos de las ferias. Ayer, a pesar de todo, lo mejor de la tarde corrió a su cargo, tanto con el capote como con la muleta y el ruido ensordecedor de las peñas que inundó el ambiente no logró distraernos de cuanto hizo, incluso el quite por tafalleras que se complació en culminar limpiamente tras el segundo puyazo del segundo toro, el muy manso y crecientemente peligroso que le correspondió a Sánchez Vara.
Llegados a este punto y dado el indisimulable petardo profesional que pegó Sánchez Vara, cabe preguntar por quien o quienes fueron los responsables de su contratación para esta corrida y en esta feria. Un dislate y un abuso intolerables. Ni el matador y, aún con mayor torpeza, su cuadrilla dieron pie con bola – los tercios de banderillas y la brega fueron los mas catastróficos que hayamos visto en mucho tiempo en una plaza de categoría – y, como sus toros fueron pésimos, se pusieron más y más difíciles y progresivamente peligrosos hasta el último segundo como cuando, intentando descabellar al segundo toro, desarmó varias veces al pobre torero y hasta le pegó un terrible hachazo en la cara hiriéndole en la mandíbula aunque, por puro milagro, sin mayores consecuencias.
Incalificable fue, además y por otra parte, que el asesor del concejal en turno de presidir este festejo, no cambiara antes el tercio de banderillas del quinto toro a la vista de la deriva que estaban tomando las cosas. Este reglamentarismo a ultranza ante tales situaciones es la demostración más clara de absoluta incompetencia por muy buen aficionado que se crea ser don Ignacio Usechi que, junto al matador, pegó otro petardo desde el palco.
El dramático festejo lo abrió el matador riojano, Diego Urdiales quien, tras sus éxitos en la pasada feria de San isidro, intentó reeditarlos con tantas ganas y valor como desigual acierto. En su primer toro, el que abrió plaza, que siempre se frenó al llegar a la muleta y siempre echó la cara muy arriba al final de los cortos viajes con que embistió, aguantó con enorme dignidad las incómodas intenciones de este animal que no fue el peor para lo que luego vino, hasta que se rajó y se paró, matándolo de pinchazo y muy buena estocada. Pero con el mucho más avieso cuarto que tuvo tan correosa movilidad en los primeros tercios como endemoniado genio en la muleta a la que llegó descompuesto tras otro infame tercio con las banderillas, inició la faena como la debería haber terminado y, por ello, en mi opinión, equivocadamente.
Lo digo sin restar méritos a Urdiales que bastante hizo con quitar de en medio a semejante fiera. Sin embargo, debo explicar que a esta mala clase de toros no se les debe tocar los costados en los prolegómenos del trasteo muleteril so pena de empeorarles y hasta de ponerlos todavía más imposibles de lo que son. Que lo que hay que hacer es llevarlos todo lo en línea que sea posible sin dejarse enganchar la muleta para que vayan poco a poco tomándola más largamente y, una vez conseguirlo como, por cierto, acababa de hacer Bolívar con el tercero, intentar estirarse y dar el muletazo más completo. Algo que a Urdiales le resultó ya imposible tras los doblones y el macheteo que siguió en los primeros compases de su faena. Doblones y macheto que debería haber hecho al final de su faena, desde luego muy valiente aunque inapropiada en este caso. Es decir, haber terminado la faena como la empezó.
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Comentarios:
Saludos ACB
Antonio Cifuentes Bravo
Antonio Cifuentes Bravo
Antonio Cifuentes Bravo
No cambio de peineta majetes, me cambian usando mi nombre ¿Entendido?
Los Cebada, ganadería abanderada por los del 7, y muy bien la empresa de Madrid que no compra esta ganaderia, son generalmente reses con las que no se puede hacer el toreo pero los apologistas e integristas de esta impresentable faccion los ponderan. Los toreros ayer por encima de esta infumable corrida, Sr. García Cebada, con todos mis respetos, todas sus reses !AL MATADERO!. Y Hablemos de toros y toreros y dejemos los dialogos para besugos. que el blog ultimamente parece un programa dfe GOMAESPUMA.
Impresionante patinazo, no me lo puedo creer!! Esperaremos a la crónica, porque no puede ser verdad, el chaval Urdiales ha estado sensacional
Antonio Cifuentes Bravo
Julio Arnedo
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José Antonio del Moral
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