Feria de San Pedro en Burgos. Otro timo con un mano a mano sin sentido ni la más minima emoción
02.07.08 @ 21:39:44. Archivado en Toros, Crónicas
Sincera y respetuosamente, creo que El Cid cometió ayer un inmenso error al aceptar un mano a mano con Alejandro Talavante, dado el calamitoso estado por el que atraviesa este torero profesionalmente. Para colmo, la corrida compuesta por reses de Albarreal y Concha y Sierra, aparte de su justísima presencia pese a que en la tablilla se anunciaron con pesos muy superiores aparentemente a los que debían tener, resultaron tan bobaliconas como inválidas por su nula fuerza. Con ellas, el de Salteras protagonizó una increíble parodia de sí mismo llegando a quedar en ridículo por su empeño en torear animales derrengados cuando lo que procedía era darles fin cuanto antes y, además, volvió a fallar con los aceros, mientras que el extremeño pegó el petardo más grande de cuantos lleva sumados en su temporada.
Burgos. Plaza del Plantío. Martes 2 de julio de 2008. Cuarta de feria. Tarde medio nublada y agradable con casi lleno. Cinco toros de Albarreal, solo discreta y desigualmente presentados que resultaron tan nobles como flojos y descastados, y uno más voluminoso que los demás aunque basto, feo y sin apenas cara de Concha y Sierra que se lidió el sexto lugar como sobrero por correr turno una vez devuelto otro de esta misma ganadería, Concha y Sierra, en cuatro lugar que fue devuelto por su manifiesta invalidez. El Cid (violeta y oro): Dos pinchazos, estocada atravesada y descabello, tibia ovación con saludos. Estocada caída, silencio. Tres pinchazos, estocada atravesada que hizo guardia y descabello, aviso y ligera ovación con saludos improcedentes. Alejandro Talavante (azul prusia y oro): Dos pinchazos y estocada atravesada, silencio. Estocada casi entera, silencio. Tres pinchazos y media tendida, silencio.
Todo el toreo sabía que Sebastián Castella no podría comparecer en la feria de Burgos tras la cornada que recibió en la anterior feria de Algeciras, porque, si hubiera venido, no habría tenido más remedio que cumplir con su compromiso de los Sanfermines, primer ciclo fuertemente torista del verano que ya está a la vuelta de la esquina y, por ello, nada cómodo e inconveniente para el diestro francés, dado su estado de postración física y profesional, puntualmente resuelto gracias al gran triunfo obtenido con sangre en la plaza algecireña del que, supongo, piensa o imagina pueda servirle de relanzamiento tras las varias citas claves nada bien resueltas, y aunque Pamplona ya no da ni quita casi nada a nadie pese a acumular la atención de todo el mundo durante los nueve días que dura el fiestón. Que éste y no otro es el único peligro que todavía tienen los Sanfermines. El de la imagen.
La empresa de la plaza de Burgos, pues, había tenido tiempo sobrado para sustituirle y, además, bien o medio bien. Pero prefirieron esperar a ver quien triunfaba en esta feria para incluirlo en el cartel de ayer en el que se habían quedado solos El Cid y Alejandro Talavante, y como el único que había triunfado seriamente aquí era el de Salteras, no habían encontrado ocasión para cerrar el festejo debidamente. Cuando ayer mismo me enteré de que entre todos los implicados habían decidido que a Castella no le sustituyera nadie y que la corrida fuera un mano a mano entre los supervivientes, me quedé de piedra. El duelo no tenía sentido porque uno de los contendientes es ahora mismo incapaz de afrontar nada y, aún menos capaz de resolverlo triunfalmente. ¿Qué habría primado, entonces, para que El Cid tragara el sapo? Pues el maldito parné. Que los que llevan a El Cid, mis queridos amigos don Manuel Tornay y don Santiago Ellauri, pensaron que así ganarían todos más dinero del previsto y santas pascuas. ¿O no?
El caso de Talavante era otro. Talavante, a partir de esta feria de Burgos, ya no está anunciado en todas las que faltan por celebrarse y, por cierto, en ninguna de las muchas importantes que organiza la casa Chopera. O sea, que no solo peligra la campaña del artista, sino que sus emolumentos descenderán inevitablemente y no era cosa de despreciar lo que ayer debieron darle además de lo previsto en un principio. Y total, que como la avaricia rompe el saco, el saco no solo se rompió sino que, además, la corrida fue un desastre para los dos participantes.
También para los aficionados y hasta para el apuntador. Otro timo. Otro petardo y van tantos que, si hoy no se remedia, convertirá la feria de este año en una de las peores o quizá en la peor de su historia a pesar de que el público llena o casi llena la plaza todas las tardes y todavía no se ha amotinado nadie. Ayer solo un poquito cuando, tras caerse los tres primeros toros, se cayó más veces el cuatro y hubo que devolverlo después de picado en la piadosa espera del señor presidente a no sé qué instrucción que le permitiera sacar el pañuelo verde. Un escándalo, vamos. Y una vergüenza para la autoridad y para todos los presentes.
No estuvo tan mal presentada la corrida compuesta por toros de Albarreal y de Concha y Sierra como la inaceptable de anteayer que se sacó de la manga Curro Vázquez. Pero como se cayeron casi todos los toros y, a pesar de la nobleza que tuvieron, carecieron totalmente de bravura y, no digamos, de casta, cuanto de templado hizo El Cid, que fue mucho, tanto con el capote como con la muleta, no pasó de parodia de sí mismo en su intento de llamar la atención de la gente en plan destajo. Penoso fue verle dar infinidad de pases tratando de aliviar tanto al toro y aliviarse él para que no se derrumbaran ambos, que aquello pareció cualquier cosa menos lo que Manuel Jesús nos tiene acostumbrados cada vez que triunfa con toros de importancia en plazas de importancia. Y es que El Cid, con estas babosas enclenques, desaparece como por arte de magia y su toreo pierde por completo la enjundia y el señorío que tantos réditos le han dado y convertido en figura imprescindible. En fin, que se equivocaron con el mano a mano y de qué modo porque, además, la oreja que quizá podrían haber cortado del quinto - el toro que más duró – la perdió otra vez con la espada.
Lo de Alejandro Talavante fue, como cabía esperar, aún peor – un desesperante e interminable calvario - y no solo porque los tres toros de su lote fueron menos enterizos que los del El Cid, sino porque con tanto enganchones y deslavazamientos, con tanta tristeza como teatral melancolía, con tan pocas ganas, tan nula entrega, y con tan poquísimo valor en definitiva - que eso es lo que le ha hecho perder otra vez el sitio, sea por lo que sea –, que en vez de dar rabia dio una pena inmensa. La desolación personificada. Y ni una palabra más por mi parte aunque al salir, escuché quejarse a muchos burgaleses a lo castellano viejo. Es decir, con epítetos que aquí no debo poner por obligadamente irreproducibles.
Comentarios:
Me parece vergonzante que alguien suplante el nombre de una persona para insultar a otra. Eso se llama cobardía, ruindad y otros epítetos que se me ocurren y no digo por respeto.
Si el que lo ha echo tiene lo que tiene que tener, que ponga su nombre y apellidos, como hago yo. Y entonces hablaremos de tú a tú. Desgraciado, que eres un desgraciado.
Así está esto, señor Calero y, aunque yo no pueda evitarlo aunque sí borrarlo, hoy voy a mantener los conmetarios falsos de un supuesto empresario y los que le suplantan a usted para mayor escarnio de los dos o tres indeseables que aquí se multiplican como las ratas en las alcantarillas. Además, voy a copiar todos y guardarlos para lo que corresponda hacer en su memento, que está cercano, así como sus supuestas direcciones de los e-mail desde donde no se identifican porque no se atreven, y sus respectivas "direcciones IP", que estas sí las tengo a buen recaudo y, en su momento, las utilizaré en los tribunales de justicia. Perdone las molsetias, señor Calero y, si puede, aguante la marea con la misma paciencia que yo mantengo. A mí, estoos tíos no me van a achantar de ninguna manera. Y, tiempo al tiempo, que todo se andará. Y al que va de empresario inexistente, si lo fuera, que no lo es, que no me dé ningún pase de prensa para entrar en sus plazas. Yo entraría tan pancho como en otras tras pagar la entrada y seguiría escribiendo con la misma sinceridad con que lo vego haciendo toda mi vida más que les pese a la ratitas venenosas. J A del Moral.
Y si un periodista,crítico...ect,ect ve que un espectaculo es un TIMO lo tiene que decir, y punto.
Si un crítico musical ve que un concierto es un TIMO, lo dice, si el critico de cine siente que una pelicula es un TIMO, lo dice....
Esto es de locos. Le sugiero que pagar da independencia y credibilidad. Reflexione y ponga a reflotar el blog que esta empezando a hacer agua.
Un saludo
Un saludo
Un empresario taurino
Y no, no le acepto el reto al duelo, que hoy me viene mal.
Saludos a usted también.
Lo que tengo claro es que el maldito dinero desvirtualiza todo lo que toca. Y el mundo del toro, desgraciadamente, no podía ser menos.
Por otro lado, queda manifiesta la imparcialidad del Sr. Del Moral que se limita a relatar lo que ve. Sin partidismos. Igual que en otras ocasiones ha alabado al Cid, en esta ocasión, le han pintado en bastos.
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José Antonio del Moral
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