4ª de San Isidro en Madrid. El torerísimo valor de "Joselillo" nos salva de una insufrible y pesadísima mansada
11.05.08 @ 22:16:29. Archivado en Toros, Crónicas
El muy joven diestro vallisoletano confirmó su alternativa y, tras mostrarse valentísimo con el toro de su definitivo doctorado, cortó la oreja del sexto de Dolores Aguirre, el único potable aunque finalmente muy flojo del envío. Las toneladas de mansedumbre del resto de las reses y su desesperante comportamiento - realmente impresionantes los seis por su enorme volumen, exagerados kilos y astifinos pitones - no permitió lucirse a la terna de actuantes por la nula fijeza y el incesante huir hasta de sus propias sombras de la mayoría, cuando no por el sordo e incontrolable peligro que desarrollaron algunos. El ayer padrino, Fernando Robleño, se estrelló totalmente con su lote. Y el que hizo de testigo, Sergio Aguilar, al menos pudo dejar inequívocas pruebas de su buen hacer y acertado sentido torero en una demostración de paciente calma y de templanza impropias de un principiante ante dos toros que, a cualquiera en su mismo lugar, le hubieran traído por la calle de la amargura.
Madrid. Plaza de Las Ventas. 11 de mayo de 2008. Cuarta de feria. Tarde por fin soleada aunque muy fresca y algo ventosa con lleno. Seis toros de Dolores Aguirre, sobrados de presencia, peso y, por desgracia, también de mansedumbre declarada en los tres tercios. Salvo un poquito el tercero por el pitón izquierdo y el sexto, que fue el único que embistió y humilló con cierta fijeza aunque sin apenas fuerza, los restantes compusieron una colección de mansos irredentos e insufribles por imposibles. Fernando Robleño (burdeos y oro): Pinchazo y estocada baja, silencio. Bajonazo, silencio tras algunas palmas. Sergio Aguilar (añil y oro): Pinchazo, estocada perpendicular ladeada y cuatro descabellos, aviso y silencio. Buena estocada, ligera división. Confirmó su alternativa “Joselillo”(blanco y oro): Estocada caída de entregada ejecución, ovación y frustrado intento de vuelta a cuenta de sector contestatario. Gran estocada, oreja.
Casi nadie de los que asistimos a la corrida de ayer habíamos visto nunca a “Joselillo” que, según me dijeron, lleva dos años de matador de toros sin haber matado casi ninguno. Apenas un ramillete de festejos mayores en la temporada que tomó la alternativa y ninguno el año pasado, su segunda en el dique seco. Pero los que sí le habían visto, sabían de lo que sería capaz de hacer, incluso con una corrida como la que trajo Dolores Aguirre que, solo de verla, debieron dar las ganas de salir corriendo y hasta de meterse en la cama tratando de olvidar cómo eran los toros. Preparado física y mentalmente el muchacho, afrontó la confirmación de su doctorado con tal disposición y seguridad en sí mismo que, todo lo que vino después de recibir muy sonriente los tratos de matar, ratificó que estamos ante un nuevo torero capaz de llevar a cabo todas las hazañas que se le presenten y, además, de torear como Dios manda. O sea, que a partir del triunfo que logró con el sexto y de cómo había andado con el primero, incluso después de la espeluznante cogida que sufrió, las empresas deberían ponerle en todas sus ferias. Pocas veces hemos visto últimamente ganarse sitio y lugar a alguien que, incuestionablemente, quiere y puede ser torero.
Podríamos entrar en los detalles de las malas intenciones que presentó el imponente torazo con que Joselillo confirmó su doctorado y en cómo las encajó, con inusitado desprendimiento de sí mismo en pos de mostrarse tal cual puede. Pero de eso ya escriben casi todos mis colegas para rellenar sus crónicas y no es cosa de que yo aburra también y aún más a mis lectores. Pero de lo que hizo con el sexto, el “trolebús” con más romana de la corrida – 621 kilos – sí porque frente a éste toro con posibilidades – los otros no tuvieron ninguna y por lo tanto no fueron mínimamente aptos para la lidia contemporánea – Joselillo se destapó como una firme promesa a quien, no lo dude nadie, habrá que tomar en cuenta.
Mansísimo el animal como los ya lidiados y muertos en el combate más deslucido, desesperante y aburrido que se pueda imaginar – corridas así deberían estar prohibidas por ley y más ahora que tanto se está prohibiendo – y a pesar que durante el tercio de banderillas el toro empezó a corretear por el ruedo saltando al trote de buey como los de Florito cada vez que salen al ruedo para arropar un toro devuelto, Joselillo se percibió de que tenía posibilidades de ser toreado y, tras brindar el toro con fe de santo creyente ante el martirio, se fue a los medios con la intención de empezar la faena muy firme con un pase cambiado y ¡lo dio¡, poniéndonos a todos el corazón en un puño mientras el suyo no estalló porque solo los capaces de apostar así, lo tienen tan grandes y tan enteros en su vital función de bombear su propia sangre.
Blanda la fiera porque le habían sacudido un puyazo tremebundo como correspondía a semejante bruto, se separó Joselillo varios metros para citar con la mano derecha y, aguantando lo que no está en los escritos, le metió en su muleta para llevarlo toreado y sometido en tres primeros pases que pusieron de acuerdo con a todo el cónclave. Y como, menos mal que el toro tenía ya menos motor que un 600 pese a que su carrocería era más de autobús que la de una res de lidia, la faena pudo continuar con más alivio que al principio. Aunque fue imposible redondearla por las claudicaciones del toro tras no pocos remates con los de pecho, tanto los derechazos como los naturales que la compusieron y en no pocos pectorales cambiados, Joselillo se adueñó del toro y de la plaza que terminó volcándose con el nuevo matador después de que matara como mandan los cánones, entrando en corto, por derecho y dejando la espada enterrada en lo alto. Y la oreja, de ley, la primera de esta feria. Increíble fue que la cortara con tanto merecimiento después de las ocho o diez que no se cortaron anteayer a la magnífica corrida de Peñajara. Concluimos, entonces, diciendo que, si alguien se merece sustituir a los que no puedan venir a este San Isidro, a quien hay que poner es a este Joselillo. Y que el año que viene, en vez de contratar otra vez a Manolo Sánchez, a Eugenio de Mora y a Antonio Barrera, a quien hay que anunciar y en dos tardes por lo menos, es a este Joselillo. Sencillamente porque esa es la única manera de estimular a los que quieren y pueden ser toreros de verdad.
Me interesó también cuanto hizo para bien Sergio Aguilar a quien adorna un buen concepto del toreo que ayer mostró intermitentemente como no podía ser de otra manera con los dos toros que le correspondieron. Me gustó que se aplicara con tranquila naturalidad en no dejarse enganchar los engaños por el tercero toro, como también que permaneciera paciente y sereno con el quinto al que pegó no pocos redondos con cierta factura hasta que el animal se descompuso por el lado izquierdo y se lo impidió. Por cierto que, a éste también lo mato muy bien Aguilar y no tan mal como al otro suyo con el que repitió demasiado con el descabello por no sacarle antes la espada que había clavado perpendicular y ladeada en la primera agresión. También habrá que verle más.
No me interesó sino que me disgustó y hasta aburrió, por el contrario, ver cómo Fernando Robleño naufragaba totalmente con sus dos mansos que lo fueron aún más - excursionista por todo el ruedo el segundo y parado el quinto - tras el tremendo castigo en varas que sufrieron. Claro que, para sufrir, lo que se dice sufrir de verdad, quienes más debieron padecerlo, fueron éste ya veterano diestro por lo que le incumbía protegerse como fuera de perder su propia integridad, e imagino también la ganadera desde donde estuviera viendo su corrida.
Lo siento de veras Dolores. Porque, además, no es cierto lo que hoy dirán algunos de que todas tus corridas son tan malas como la de ayer. Mismamente la del año pasado en San Fermín, que vimos juntos en tus barreras, en la que los seis toros se dejaron torear y algunos mucho aunque luego me pusiera a parir uno que estaba detrás de nosotros por levantarme a aplaudirlos en su arrastre, cosa que me trajo al fresco por venir de quien venía.
Y es que esto suele ocurrir casi siempre con lo que procede de don Atanasio pese a mansear ostensiblemente en los primeros tercios. Ahora bien, por lo que respecta a unos toros que parecieron estar pendiente de todo y no lo estuvieron de nada, y al tamaño y a la enormidad de los de ayer, creo que se te fue la mano Dolores. Como éstos, creo que ni siquiera los mataron tan grandes, tan malos, ni tan imposibles y ofensivos, ni los mismísimos toreros más modestos que coexistieron con Lagartijo y con Frascuelo.
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Comentarios:
Crono-tauro
Crono-tauro
Y colorin colorado,nuestro amigo siguó obsesionado y de las crónicas de Del Moral,siguió prendado.
Saludos
Tauromaquico
- es un decir, porque J.T. no aceptaría los "doloresaguirre" ni aunque le ataran a un arbol y le enestesiaran con morfina por mucho que le adore rendida a sus pies doña Dolores - que ayer toreó "Joselillo", los tomasistas sacarían en procesión a San Isidro, a la Virgen de la Paloma y hasta al mismísimo Cristo de Medinaceli y le llevarían en andas hasta las montañas de Pau en una de cuyas grutas se venera a la Virgen de Lourdes en cuyo lugar les recibiría encantado, Marc Lavie, revestido de pontifical.
un saludo.
paco diaz
Un saludo Antonio.Por tu nada inocente opinión "reducionista".
José miguel Delgado
Y, por otra parte, que bueno este bloc que nos permite leer las mejores crónicas y aprender los unos de los otros de toros. Gracias a todos.
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José Antonio del Moral
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