3ª de San Isidro en Madrid. Un corridón de Peñajara se escapó sin triunfos mayores ni menores
10.05.08 @ 22:30:23. Archivado en Toros, Crónicas
Tan solo una vuelta al ruedo algo protestada para un sobrepuesto, aguerrido aunque impreciso y finalmente irresoluto Antonio Barrera frente al cuajadísimo y muy ofensivo sexto de la tarde que fue el que embistió con más celo y transmisión aunque no resultó el más fácil y ni el más suave del magnífico e imponente encierro, definitiva y lastimosamente desperdiciado en la quizá última y más cara ocasión para que, tanto el mencionado espada como Manolo Sánchez y Eugenio de Mora, pudieran remontar sus ya irremisiblemente declinantes carreras. Al vallisoletano le correspondió un primer y precioso ejemplar como para cantarlo en latín y, aunque en principio anduvo bien y hasta hizo gala de la clase que le es propia, fue incapaz de cuajarle la faena que pedía el animal, fallando para colmo a espadas con lo que perdió una posible oreja. El segundo, aunque no tan bueno, también fue de triunfo pese a blandear y se le fue al toledano. Y el tercero, otro tanto aunque de tono menor con respecto a sus hermanos anteriores, también lo dejó escapar el sevillano pese a su emocionante inicio de faena. Los menos buenos del encierro fueron el cuarto y el quinto y, como no podía ser de otra manera, tanto Manolo Sánchez como Eugenio de Mora anduvieron bastante peor que con los mejores de sus respectivos lotes.
Madrid. Plaza de Las Ventas. 10 de mayo de 2008. Tercera de feria. Tarde muy nublada y fría aunque calmada tras varias horas de lluvia ininterrumpida que estuvo a poco de provocar la suspensión del festejo y no porque el ruedo estuviera en mal estado, que en esta plaza hay una lona eficacísima, sino por respeto a la clientela. No obstante a la amenaza de diluvio que, afortunadamente, cesó nada más iniciarse el festejo, en los tendidos, gradas y andanadas se acomodaron dos tercios de entrada muy bien repartidos porque los que no fueron prefirieron quedarse en casa ante sus televisores. Seis toros de Peñajara, magníficamente presentados y algunos de hermosa estampa, y varios de pelaje con dos preciosos sardos que se corrieron en primer y quinto lugares. El que abrió plaza fue de escándalo por su clase y fijeza en la muleta, sobre todo por el pitón derecho. El segundo blandeó pero también fue muy noble. Y asimismo el tercero, también por el lado derecho, pese a mansear en los dos primeros tercios. Siguieron mostrándose nobles aunque en menor tono que los anteriores, el cuarto y el quinto aunque éste fue el que manseó más. Y con el sexto, el de más presencia, potencia y transmisión, la ganadería de Peñajara selló por todo lo alto su gran corrida porque éste ejemplar resultó de verdadero lío por el lado derecho. Manolo Sánchez (azul prusia y oro): Pinchazo, bajonazo trasero algo atravesado y descabello, aviso y palmas con saludos tras larga ovación para el toro en su arrastre. Pinchazo muy hondo trasero caído y descabello, silencio. Eugenio de Mora (siena y oro): Pinchazo, otro hondo trasero y diez descabellos, dos avisos y pitos. Estocada baja, pitos tras ovación al toro en su arrastre. Antonio Barrera (blanco y oro con remates negros): Casi entera trasera caída y descabello, aviso y ovación. Estononazo trasero caído, petición insuficiente aunque ruidosa y vuelta al ruedo que inició tras escuchar algunas protestas cuando se disponía a abandonar la plaza y ya con el capote de paseo sobre el brazo.
La magnífica presentación de la corrida de Peñajara que se lidió ayer en Madrid, la hermosura y la belleza de algunos de los toros que la compusieron, el extraordinario juego que dio el primero, el superior de otros tres y la general nobleza que derrocharon los seis, incluso los menos buenos cuarto y quinto, fue todo un acontecimiento ganadero y, por sí mismo, el primer gran suceso de esta feria que no ha hecho más que empezar. Bastó ver aparecer por los chiqueros al primero de nombre “caraoscuro” y pelo sardo, para que nos cesaran de golpe las malas ganas con que acudimos a Las Ventas tras un día sin parar de llover.
“¡Manda huevos que nos hagan venir¡”, decían muchos al llegar a la plaza. Pues bien, ¡cómo serian, cómo se comportarían estos toros que, al ver como eran desperdiciados uno tras otro, ni siquiera nos disgustamos. Lo sentimos una barbaridad, eso sí, por los tres pobres y modestos matadores que tuvieron la enorme desgracia de mostrarse incapaces de triunfar con ellos. Tanto, que aquello pareció un sorteo de la lotería con solo seis bolas en el bombo donde se incluyeron los cuatro primeros premios y dos de la llamada pedrea. Pero lo que pasó después a la hora de cobrar los millones, es que a cada uno de los tres diestros que habían jugado y correspondido tan inmensa suerte, habían perdido no se sabe donde las papeletas y no pudieron cobrarlos. Como para matar a los tres. En el reparto, el premio gordo salió por delante para Manolo Sánchez, el segundo para Eugenio de Mora, y el tercero y el cuarto para Antonio Barrera - que este se llevó dos - en tercer y sexto lugares por lo que al orden de lidia se refiere.
Y por lo que los tres no hicieron como debieron, empezar por el único que logró dar una vuelta al ruedo aunque por su cuenta, Antonio Barrera, quien, además, hizo unas sorprendentes declaraciones – según leo – nada más terminar el festejo en las que afirmó que el presidente le debería haber dado la oreja del imponente y muy bravo sexto, debería reflexionar sobre lo que esa oreja le hubiera supuesto de habérsela regalado. Nada, absolutamente nada. Y es que además de los que estábamos en la plaza, lo que hizo Antonio pudo verse por televisión. ¿De qué le hubiera valido entonces el dispendio? Lo que tenía que haber hecho Antonio Barrera ayer es cortarle la oreja que llevaba desprendida el tercer toro de la tarde y las dos al sexto. Pero las dos de verdad, porque este toro fue de los que llamamos de cortijo por lo bravo que fue en la muleta y por la mucha emoción que trasmitió.
Como hacía tiempo no veíamos. Y mira que quiso Antonio como se le vio tanto en su entregado y espectacular inicio de faena al tercero con tres pases cambiados cosidos sucesivamente a otros tantos de pecho a en los medios que enjaretó muy quieto, como tan vibrante que no del todo bien a la verónica en su recibo al sexto y en tales o cuales redondos en la primera parte de su faena. Pero de ahí no pasó. Quiso y mucho, repito, pero no pudo porque, sencillamente, no puede. Y es que ya le hemos visto tantas veces igual e incluso cogido y hasta gravemente herido por su consustancial torpeza, que no hay modo ni manera de que levante la cabeza. ¡Y qué le vamos a hacer, amigo¡. Pues seguir tragando quina que bastante es que te sigan contratando. Y mucho que siento tener que decir esto porque Antonio Barrera es una gran persona y un chico estupendo al que aprecio muy personalmente, como él a mi creo que también.
Igualmente digo de Eugenio de Mora del que prefiero pasar porque es mejor que pasemos de su ya declarada incapacidad después de tantos años intentándolo sin descanso. Como también del que más me duele por el gran cariño que le tengo a pesar de que no nos vemos casi nunca. De Manolo Sánchez porque, encima, a Manolito le sobran la gran clase, la innata elegancia y el excelente concepto que tiene del toreo como bien ha demostrado varias veces desde hace ya mucho, muchísimo, demasiado tiempo. Como en aquel faenón que hizo de novillero aquí mismo, en Las Ventas, o como sus inolvidables faenas de Valladolid que fueron de campeonato, empezando por la del día de su doctorado sobre la que yo mismo me atreví a escribir: “Manolo Sánchez se hace figura del toreo en la tarde de su alternativa”.
Pero, ¡hombre, por Dios¡, Manolito, ¿cómo pudiste dejar escapar a ese monumento de toro que te correspondió ayer para empezar la corrida¡. Y eso que le pegaste muletazos de antología las pocas veces que te dejaste ir a gusto y relajado. Pero fueron tan pocas, que nos pusiste hasta nerviosos y al borde de un ataque de nervios cada vez que te vimos dudar de ti mismo y no seguir a tope en confianza y en esa fe que pierdes sin razón alguna para perderla tan increíblemente cuando, además, estabas en la primera plaza del mundo y haberle cortado dos orejas a ese toro te habría valido como, si en lugar de estar ya en el final de tu carrera, la empezaras otra vez como ni nada malo te hubiera ocurrido.
En fin, que prefiero no seguir escribiendo aunque solo una línea más para volver a proclamar al inmensa alegría que nos deparó este inolvidable corridón de Peñajara en Madrid. ¿Se imaginan ustedes lo que hubiera pasado ayer en Las Ventas si estos mismos toros hubieran caído en las manos de los que todos tenemos en la cabeza?
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Comentarios:
Ayer desde que vi los toros en las fotografias de la web de las ventas me quedé prendado de ellos, por lo bonitos y finas hechuras que tenían, al ver la terna, pensé que cualquiera de ellos podría cuajar una faena de época si alguno de ellos llevaba dentro lo que por fuera prometían. Ya con el precioso primero se pudo aprecíar que ninguno de los tres estan donde están por casualidad, lo siento pero estos sres. deben buscar otro medio de vida y dejar paso a otros que seguramente ayer hubieran arreglado su temporada y quién sabe que su vida, vaya desperdicio de toros. Por cierto tambien estoy asombrado con las palabras del critico? del Pais. Sinceramente como aficionado y exganadero mi felicitación a Peñajara.
Impecables de presentación y seis toros, cada uno en su forma para hacernos disfrutar y valorar el toreo.
Veremos esta tarde, que nos depara.
!manda huevos¡, sobre la concesión de la Medalla de Oro de las Bellas Artes a José Tomás porque, dado el progesivo desprestigio del galardón tras la de Molés del año pasado, ahora parece que hasta el Consejo de Ministros está afectado por la imparablemente contagiosa "tomatosis". Ya no se premian carrares completas y constatablemente excepcionales sino meros caprichos, enamoramientos puntuales y acontecimientos esporádicos. Y tres casi secreta aunque escandalosa: Que en el portal más leído - Mundotoro.com - han dicho que la corrida preparada para José Tomás en Nimes y a la que no pudo ir por su cornada con Jerez, era de impresentables "ratitas como casi todas las que le eligen al de Galapagar. !Ole, ole, ole y ole...¡
Me parece lamentable, la obsesión que tienen los críticos de El País, que parece que tienen la obigación de seguir con la línea de dar palo a diestro y siniestro a todo lo relacionado con la Fiesta.Y me parece bien, que se peguen, pero cuando sea necesario y justo.
Por cierto, que no sabemos donde está el crítico titular del año pasado que creo que era José Suarez Inclán, que me parecía bastante mejor.
¿Oreja? O desde el ruedo se ve de otra manera o Barrera no sabe contar pañuelos. A mí me pareció una petición muy minoritaria. Más petición tuvo el otro día Morenito de Aranda y no se la dieron.
Primero en Sevilla y ahora Madrid, la gente lo a visto que es incapaz.
Aparte de eso, da una vuelta al ruedo, cuando cualquiera de su profesión, al escuchar los pitos, con los que le agasajaban, se hubiese tapado.
En sus declaraciones, siempre dice lo de sus corandas, lo de su honestidad, como torero¿?, y remata hoy diciendo, que le podian haber dado la oreja, que al presidente no le cuesta nada y a él le vale para mucho...
¿Pero te parece poco, lo que te ha tocado, con esos dos toros y otro toro que se te fué en Sevilla y ahora, quieres que te regalen también las orejas?
No es poco que te regalara "ESE" el Cayenne
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José Antonio del Moral
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