5ª y última de feria en Jerez. Perera firma las dos mejores faenas de esta feria, pero pierde tres orejas con la espada
04.05.08 @ 22:49:38. Archivado en Toros, Crónicas
Aunque solo cortó una, la del más cuajado sexto toro de Parladé, demostró palmariamente que en un sitio más comprometido que el que ayer pisó José Tomás durante su triunfal faena, se puede torear mucho mejor, más quieto, aún más templado, bastante más despacio, con mayor intensidad y con más gusto. Fue una pena que en la plaza no hubiera ni media entrada y, por tanto, infinitamente menos ambiente que anteayer. Pero como la corrida fue televisada en directo por varios canales autonómicos, la trascendencia de lo hecho por el ya gran torero extremeño, será mayor de la que muchos imaginan. En la corrida del segundo hierro de Juan Pedro Domecq hubo de todo. Tres toros primeros muy terciados y otros tantos más cuajados. Y todos nobles aunque escasos de casta y de fuerza que unos manifestaron ostensiblemente por muy mal lidiados o excesivamente castigados en el caballo y otros no por todo lo contrario. Por eso los del lote de Perera parecieron mejores y duraron más que los restantes. Finito de Córdoba solo se relajó a ratos con el muy dócil que abrió plaza y no quiso ni ver al cuarto, el más apagado del envió. Y Francisco Rivera Ordóñez casi otro tanto aunque con el segundo se mostró más ilusionado que en Sevilla y toreó con más reposo, mientras que con el quinto solo lo intentó con la izquierda después de mostrarse aburrido con la derecha. Ambos, sin embargo, pasaron prácticamente desapercibidos, dejando totalmente el protagonismo de la tarde a Miguel Ángel Perera quien, por falta de contrincantes, tuvo que competir consigo mismo.
Plaza de toros de Jerez de la Frontera (Cádiz). 4 de mayo de 2008. Quinta y última de feria. Tarde algo calurosa con menos de media entrada en festejo televisado por varios canales autonómicos. Seis toros de Parladé, los tres primeros muy terciados y más cuajados los demás, sobre todo el sexto. Aunque todos resultaron tan nobles como faltos de fuerza y de casta, los mejores fueron o lo parecieron en función de la lidia que recibieron, primero, tercero y sexto. Muy dócil también aunque a menos el segundo y parado el cuarto y casi otro tanto el quinto, pero estos dos por ser excesivamente castigados en varas. Finito de Córdoba (negro y azabache): Media caída y dos descabellos, palmas con saludos. Pinchazo muy hondo y tendido en los bajos, silencio indiferente. Francisco Rivera Ordóñez (marino y oro): Buena estocada, petición insuficiente, ovación. Dos pinchazos, estocada trasera y descabello, silencio. Miguel Ángel Perera (rosa y oro): Tres pinchazos y estocada desprendida, gran ovación. Media tendida y descabello, oreja.
Ayer por la mañana, mientras ojeábamos lo que decían los colegas de la prensa sobre la actuación de José Tomás, mi gran amigo y patrón en San Diego y en Tijuana, Ricardo Zazueta, me decía como entendía él la psicosis colectiva que acompaña al de Galapagar. “Es por que siempre, hasta en su mejores actuaciones, a la mayoría del público que va a verle le encanta por lo vulnerable que siempre parece ante cualquier toro”. Luego, por la tarde y ya en la plaza, al ver como anduvo Miguel Ángel Perera con sus dos toros, enorme de verdad y, por supuesto, mejor que Tomás con su toro del éxito, empecé a dar la razón a mi amigo. Y es que Perera, aún poniéndose en un sitio más comprometido, permaneciendo con más firmeza y ligando más pases, templado más despacio, más limpiamente, y toreando en definitiva con más gusto, no les da esa sensación de vulnerabilidad que, es verdad, siempre adorna – o entorpece - al mitificado sujeto que nos trae a mal traer desde el año pasado. Por eso, a mí, también me gusta más Perera. Sobre todo desde que dirige su carrera Fernando Cepeda que es quien ha conseguido el milagro de transfigurarle por completo hasta lograr que sacara a la luz todo lo mejor que llevaba dentro el extremeño. No nos chocó, al verle cuajar los dos faenones con sus dos toros de Parladé, que en la feria mexicana de Aguas Calientes haya terminado con el cuadro y casi borrado del mapa a los allá también anteriormente triunfadores, José Tomás y Sebastián Castella. Allí, por lo que cuentan, se han enterado. Aquí, en esta España nuestra, todavía no.
Y hoy no quiero escribir más porque estoy muy cansado del continuo ajetreo que he tenido en esta feria jerezana y a muy pocos días de llegar al maratón de San Isidro. Y es que he dormido muy poco y, además, en el Puerto de Santa María. Y he tenido que acompañar muy gustosamente y sin parar un solo momento a mis amigos californianos de la familia Zazueta y al grandioso y joven aficionado milanés, Paolo Mosole, que aquí estuvieron varios días. De la ceca a la meca, del ferial a los restaurantes para comer o cenar, de Jerez al Puerto, o a Cádiz, o a Sanlúcar de Barrameda donde nos hemos pegado dos aperitivos episcopales en el inigualable “Bar Balbino”, establecimiento donde bordan las tortillas de camarones como en ningún otro lugar de la especialidad, seguidos por dos langostinadas cardenalicias en el “Mirador de Doñana”, sito en el paradisíaco barrio llamado Bajo de Guía. Justo allí, donde dicen que se muere de gusto el río Guadalquivir tras pasar por casi toda Andalucía. Claro que, nosotros, otro tanto. Y además, el Real Madrid ha ganado la liga. Señores, ¡qué lujo¡
Por cierto y ahora que hablo de lujo. ¡Qué pedazo de quite por gaoneras de verdad, llevando al toro toreado sin dejarse enganchar el capote, y no limitándose a dejarlo pasar permaneciendo quieto como una vela hizo Perera al sexto de la tarde¡. Hasta tocó la música como en Sevilla la banda de Tejera cuando alguien interviene con algo excepcional en los dos primeros tercios. Pues eso.
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Comentarios:
una pregunta, alguno de vd. sabe si el maestro Enrique Ponce ha toreado seis toros en solitario? y si podría por favor decirme donde y cuando? gracias y un saludo!
!Arreglado va Tomás con el premio Paquiro en sus manos¡. Si yo fuera él, ni se me ocurriría recogero. Pero aunque no vaya y como ya se lo han concedido, auguro próximas y fatales desgracias para el de Galapagar. ¿Por qué no se concede Ansón a sí mismo el premio Paquiro?. Así acabaríamos de una vez con sus habituales enredos y manipulaciones. !Qué golfo¡
Estoy totalmente de acuerdo con la crónica de José Antonio del Moral y con los comentarios de Manuel Andrade, de Carlos "el canario" y de Antonio López Orozco.
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José Antonio del Moral
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