Lo que ahora nadie se atrave a decir en Sevilla
24.03.08 @ 14:13:16. Archivado en Toros, Artículos
Por su interés desmitificador y el valor que ha tenido al publicarlo en el suplemento taurino del Domingo de Resurrección en el diario El Correo de Andalucía, reproduzco encantado el texto completo de los interesantísimos artículos de mi sobrino Álvaro Rodríguez del Moral. Chapó, Alvarito.
REPÓQUER DE ASES DEL TOREO SEVILLANO
Pepe Luis, Pepín Martín Vázquez, Manolo González, Camino y Puerta marcaron el largo período que comenzó tras la Guerra y culminó en los años 70
No le ha hecho verdadera justicia la Sevilla de hoy a cinco ases, a cinco grandes figuras que marcaron el largo período taurino que se abre tras la Guerra Civil, en pleno manoletismo, y se cierra con la llegada del toro del guarismo, en los albores de la transición democátrica. Ellos fueron los grandes, los que llevaron el peso de las ferias, los que -tras su retirada- renunciaron a una vida de escaparate. La atención social, el hábil protagonismo mediático de otros matadores que se han convertido en grandes personajes después de retirados no puede empañar la verdadera valía, la gran importancia taurina de estos cinco diestros fundamentales para seguir el hilo del toreo sevillano y de toda la Tauromaquia.
Pepe Luis Vázquez Garcés abre por derecho propio este elenco. El de San Bernardo llena con Manolete la inmediata posguerra española en un contrapunto grácil y artístico a la hierática solemnidad del cordobés. Pepe Luis es un nudo fundamental en el tronco del arte más genuinamente sevillano y, curiosamente, ha sido el torero que más miuras ha despachado en el albero maestrante, para lo cual lucía unos vestidos ligerísimanente bordados en azabaches en una estampa hecha clásica los domingos de la feria sevillana. Una estatua de Alberto Germán Franco recuerda hoy frente al coso del Baratillo esa grácil figura del torero que mejor encarna la gracia sevillana natural y luminosa, nada afectada,de este torero fundamental que abre el elenco de figuras hispalenses tras la Guerra Civil.
Con una carrera prematuramente cortada por una brutal cornada, recibida 20 días después de la que inmortalizó a Manolete, Pepín Martín Vázquez es un artista cabal, rama noble del tronco torero sevillano, desgajada a golpe de percances en una época en que las curas quebrantaban el ánimo del más fuerte. Las imágenes de Currito de la Cruz, película que protagonizaría en 1949, nos revelan a un torero de arte luminoso, un auténtico precursor de los modos que aún estaban por venir.
Figurón de intensa y breve carrera, Manolo González se encarama a la cumbre desde el mismo día de su alternativa madrileña después del faenón al toro Capuchino de Tassara. Sólo cinco temporadas le bastan para labrar fama, dinero y acceder a los más selectos círculos de la sociedad sevillana. Toreramente, Manolo González reune en su figura un verdadero y espartano valor que se adorna con una estética que camina entre el arte más excelso y el desparpajo.
Cierran este hermoso capítulo dos grandes toreros que tienen el honor de haber sido coprotagonistas de esa histórica terna que, con el salmantino Santiago Martín El Viti, llenan esa época fundamental de los años 60 del siglo XX que se vino en llamar la Edad de Platino del toreo. El camero Paco Camino y el sevillano del matadero Diego Puerta, tan distintos y tan cercanos, son los grandes de aquellos años inolvidables. En el caso de Camino por su enorme capacidad, valor a prueba de cornadas y el exquisito arte que le sirven para sostenerse en la primera fila del toreo durante toda su trayectoria. Camino supo sumar en su capote y en su muleta una gran inteligencia y el arte natural y creativo que adorna de gracia su verónica y su chicuelina; que empuja su magistral espada o que llena de poder su muleta líquida, especialmente en el toreo al natural. Para la historia, las ocho orejas que cortó en la histórica corrida de Beneficencia de 1970.
Por su valor a prueba de bombas, el largo rosario de cornadas y el gran pundonor que preside su carrera, Diego Puerta es el mejor contrapunto a la cerebral y natural tauromaquia de Camino. Pero ese larguísimo muestrario de percances no puede empañar el concepto sevillanísimo de este torero otro toreroque cierra el repóquer fundamental que abrió Pepe Luis Vázquez. Todos ellos tiraron del carro; todos ellos fueron figuras e hicieron grande el toreo.
CLARITO Y JOSÉ MARÍA DE COSSÍO DEFINEN TORERAMENTE EL CONCEPTO DE LOS MATADORES
Así lo vieron los
grandes de la crítica
El genial crítico taurino César Jalón Clarito recuerda en su libro de memorias el toreo del llamado Sócrates de San Bernardo: “siempre representará Pepe Luis un alegre contraste; una graciosa flexibilidad y cadencia sevillana; variante del cordobés hierático: una inspirada rima lírica frente a una epopeya; y principalmente, un diseñador de la senda del arte sevillano por donde irán los preclaros sevillanos venideros”. Según el académico José María de Cossío, “el secreto de Pepe Luis fue infundir profundidad a la gracia, hacer densa la espuma." El mismo Cossío define a Pepín Martín Vázquez: “Toreaba excelentemente con la muleta y aún con un prurito de clasicismo que atenuaba su gracia auténtica, el ritmo alegre de su toreo. Cuajó muchas faenas memorables y especialmente en los dos años de su apogeo ocupó dignamente lugar en la primera fila de los matadores de su tiempo". En el caso de Manolo González, el académico de Tudanca señala que fue “un torero sevillano del más puro estilo" y “el más valiente de todos los sevillanos.” De Diego Puerta escribió César Jalón en sus fundamentales Memorias de Clarito, “como Pepe Luis... menudo y chaparrito; también garboso y sevillano en el hacer de sus brazos recortados; pero de otro pelaje artístico y de otro pelo; de pelo negro en pecho y en cuyas alegres maneras estalla el impulso valiente de su sangre ardorosa”. Clarito también recogería, en una de sus más célebres sentencias, que “Puerta -Puertita- sume su alegre pinturería en un cráter volcánico. Su toreo, al rojo, eleva y realza su breve estatura”.
CHICUELO: PRECURSOR DEL TOREO CONTEMPORÁNEO
Definir toreramente a Chicuelo es hablar de un artista total, brillante y personal con capote y muleta. Dando una vuelta de tuerca en la evolución belmontina, dota de gracia excepcional y personalidad diferenciada al nuevo toreo, condicionado sin duda por su menudez corporal, que si bien restaba metraje al trazo lo adornaba de una belleza estática inimitable. Su arte llenaría la época de preguerra, admitiéndole los públicos todo tipo de ventajas en los momentos más inspirados. Fue el inventor, o reinterpretador, de la chicuelina, suerte a la que imprimía un sello inimitable al envolverse completamente de capote, girando sobre sus talones. Podemos considerar a Chicuelo como el precursor del tempo moderno de las faenas, de su contemporánea estructuración musical. Practicó una ligazón, en sus buenas tardes, que unida a su evidente estética, han quedado como canon estructural del arte de torear, constituyendo una de los más importantes giros de la revolución belmontina, que andando el tiempo sería perfeccionada y completada por Manolete, al que curiosamente daría la alternativa en 1939.
Comentarios:
Soy de Nueva York, pero cada temporada cuando estoy en Espana para asistir a varias de las ferias del verano lo busco en todas las tiendas y nunca lo puedo encontrar.
Gracias de antemano y saludos a todos.
PARECE QUE EN PERIODISTA DIGITAL EMPIEZAN A FORMALIZAR LA INFORMACIÓN TAURINA QUE, A RAÍZ DE LOS ÚLTIMOS ACONTECIMIENTOS, NOS DEBÍAN A CUANTOS SOMOS AFICIONADOS ENTRE LOS LECTORES DE ESTE DIARIO. ACABAN DE PONER EN SERVICIO MEDIANTE SUBSCRIPCIÓN UN ESPACIO DEDICADO A LOS TOROS EN EL QUE, ADEMÁS DE LO QUE SACA BURLADERO CADA DÍA, APARECE, DESTACADO, ACCESIBLE Y ACTUALIZADO, EL BLOG DE JOSÉ ANTONIO DEL MORAL. TOTAL, QUE LA TURBIA MANIOBRA PARA QUITAR A DEL MORAL DE ENMEDIO, LES HA SALIDO REMATADAMENTE MAL.
- tanto de toros como de las cofradías y sus pasos e imágenes - y lo hace con añadidas referencias que solo una persona culta puede mostrar. Y además, con sensibilidad y sentimiento. Si sigue así, hasta podría superar a su tío José Antonio. Y con eso creo que digo bastante.
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José Antonio del Moral
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