4ª de Fallas en Valencia. Serafín Marín enseñó a Uceda Leal como se debe torear a los buenos toros
11.03.08 @ 21:17:38. Archivado en Toros, Crónicas
Pero perdió un valioso triunfo al pinchar su excelente faena al estupendo sexto de la noble y bonita aunque en general floja corrida de María José Barral. En cambio, el catalán mató muy bien a su peor primero con el que no se acopló. Como acostumbra, también Uceda mató maravillosamente a sus dos toros, pero dejó escapar al magnífico segundo y no se entendió con el más enrazado quinto con el que se vació en un baldío esfuerzo tras ser excesivamente castigado en varas. El diestro local, Javier Rodríguez, mostró una vez más no estar mínimamente dotado para ejercer la difícil profesión.
Valencia. Coso de la calle Xátiva. Tarde casi calurosa con un tercio de entrada. Seis toros de María José Barral, de bonita presencia – quizá excesivamente terciados para una plaza de primera - y muy cómodas cabezas salvo el más estrecho quinto que tuvo más cara que sus hermanos. Nobles en distintos grados de fuerza, muy escasa la del primer toro que debió ser devuelto. Por mejores y más completos destacaron el segundo y, sobre todo, el sexto. Ambos de claro triunfo. Javier Rodríguez (corinto y oro): Dos pinchazos, otro hondo y estocada baja, aviso y silencio. Dos pinchazos y bajonazo muy trasero, silencio. José Ignacio Uceda Leal (marino y plata): Gran estocada y dos descabellos, aviso y vuelta por su cuenta. Gran estocada, palmas. Serafín Marín (blanco y oro): Estoconazo entregándose, silencio. Pinchazo hondo tendido, otro pinchazo y estocada, aviso y gran ovación al abandonar el ruedo. En palos, destacaron Fernando Téllez, José Manuel Montoliú y, en un par suelto, Jonathan Truchado.
Llego a Valencia tarde y disgustado a la vez que satisfecho tras las elecciones generales que, como siempre, he vivido con pasión. Aparte de la amasada victoria frente populista de quienes yo no votaré jamás y de la dulce derrota de los míos – yo no me tapo ni me taparé de nada mientras viva, como tampoco hago leña del supuestamente caído como lo han hecho carroñera y vilmente varios de los que les apoyaban desde los medios hasta el último minuto -, creo, sin embargo, que los aficionados a los toros estamos de enhorabuena por la debacle de los partidos nacionalistas que, tanto los de la izquierda republicana catalana como los conservadores vascos, son - nadie lo dude – absoluta o solapadamente antitaurinos. Pero es que, además, el nuevo partido que se ha presentado explícitamente contrario a nuestra Fiesta Nacional, solo ha obtenido un 0,16 por ciento de votos. De otra parte y ya metidos en la harina de estas Fallas de 2008, comentar también la satisfacción que debo de expresar al constatar que, este año, la empresa Serolo que actualmente dirige la gran plaza valenciana, ha logrado que aumente un 10 por ciento el número de abonados que ya superan los 5000 y que en esta feria se van a poner siete carteles de no hay bielletes. O sea, que la Fiesta crece contra el viento y la marea de los que pretenden que desaparezca. Nunca lo conseguirán.
Y nunca lo conseguirán, incluso a pesar de que, a veces, como ayer mismo, tengamos que sufrir como se desperdician reses de claro triunfo. No se quejarán los tres actuantes, Sebastián Rodríguez, Uceda Leal y Serafín Marín, de la preciosa y justísima corrida que les echaron ayer. Pareciome una de las que le preparan a José Tomás lo que anuncia como será la que, mañana, matará el de Galapagar. Una corrida que, si la hubieran cogido tres buenos toreros, les habrían cortado orejas a los seis y, a dos de ellos, por partida doble.
Tal fue el caso del segundo de la tarde, un animal no sobrado de fuerza y, por ello, algo remiso, pero que humilló con total claridad y largo recorrido por los dos pitones. Son ya infinitas las veces que, de Uceda Leal – ya con doce años como matador de toros a sus espaldas, nada menos – he dicho que su gran concepto del toreo no suele llevarlo a la práctica como debiera en cada caso. Y es que torea siempre tan forzado, tan retórico, tan exageradamente interpretándose a sí mismo, tan frecuentemente hundido y tan por bajo a la par que destemplado y hasta agarrotado con lo que le salga por los chiqueros, que hay toros, como este primero suyo de ayer, a los que no se les puede torear así so pena de cargártelos. Cites imperiales como si fuera a construir el Monaterio del Escorial que se luego no pasan de Casitas del Príncipe porque ni los da reunido ni acompasado ni con ritmo. Sino deslavazadamente y sin gustarse naturalmente por tanta artificialidad. Y es que una cosa es torear bonito y otra torear bien. Uceda suele caer en esta contradicción y por ello lleva tantos años apuntando sin disparar. Una pena. Porque le acompaña su apuesta figura y una espada colosal. Gracias a lo cual, triunfa algunas veces. Pero casi siempre sin arrebatar ni convencer a todo el mundo. Ayer, cuando llevaba dados un montón de muletazos sueltos que casi nunca ligó salvo los de pecho a los anteriores de remate en tandas sobre ambas manos - los únicos realmente buenos que pegó - muchos pensamos y hasta dijimos que, en ese preciso momento, tendría que haber puesto ya la plaza boca abajo y hasta llevar las orejas del toro en una vuelta al ruedo clamorosa que, Uceda, por cierto, terminó dando por su cuenta.
Fue por ello que, cuando saltó el sexto a la arena y dio señales de su bravura y bondad, un torero bastante menos agraciado artísticamente y en principio no tan dotado para hacer el buen toreo – el bueno de verdad –, dio a Uceda una soberana lección de cómo se debe torear a los toros que se prestan con tanta bondad. Me refiero al catalán Serafín Marín. Y es que, tanto en las verónicas del recibo como en la faena de muleta, siempre llevó los engaños por delante, nunca le los quitó de la cara, siempre dio ese paso adelante imprescindible tras cada pase para ligarlos todos y, además, se templó en todos hasta lograr esa maravillosa conjunción que se logra en las faenas macizas. De principio – con un pase cambiado por la espalda – a fin con unas manoletinas, ahora tan de moda, llevó a cabo una faena por redondos y extraordinarios naturales que entusiasmó a la gente y que hubiera terminado quizá hasta por la puerta grande si Marín hubiera matado como lo hizo a su anterior oponente.
Tanto Marín como Uceda, no se acoplaron con sus otros toros porque presentaron dificultades, desde luego salvables sin hubieran tenido el valor y la destreza que hay que tener para arreglarlas y superarlas. Espartaco, que estaba entrebarreras para ver la corrida porque su ganadería procede de la ayer titular, debió sufrir mucho porque él si que le habría sacado el partido que incuso estos dos toros tuvieron, aunque no con tanta claridad como los otros. ¿O no?. ¿O es que no se acuerdan ustedes de la infinidad de toros parecidos que Juan Antonio Ruiz desorejó en sus siete años de reinado absoluto en el toreo, sin estar tampoco dotado de arte ni de esa gracia que a otros les sobra y no la saben desarrollar y menos aún profesionalizar?
Uceda, más concretamente, hizo un esfuerzo tremendo para triunfar con el quinto al que, por cierto, dejó u ordenó que le pegaran un segundo puyazo demoledor porque no le había gustado que el animal punteara por arriba al final de sus encastados viajes ni que le mirara como le miró. Pero un esfuerzo baldío porque además de consentir la fechoría en el caballo y de forzarse tanto, no fue capaz de templar, se dejó enganchar demasiado la muleta y el toro, en vez de mejorar, empeoró. Se vació ostensiblemente exhausto Uceda y por eso le vimos mirar satisfecho a los tendidos con lo que había hecho. Pero a la gente no le llegó su infructuoso trabajo, incluso después de matar como mató.
Del más veterano en el cartel y ayer convidado para rellenar, el local Javier Rodríguez, ¿para qué hablar? Ya son varias veces visto para sentencia y ayer, una más, porque también tuvo material idóneo que no pudo ni supo aprovechar.
Comentarios:
: vayase usted ha hacer ganchillo, sus criticas no son constructivas es mas son pésimas,en que se basa?mirese usted un poco (o a su sobrino) y luego nos habla, venga ya! que poca vergüenza tiene del moral ,
tire la toalla ,esto no es lo suyo.
que problema tiene con uceda?? va a machete contra el,es un mierda hombre este tio, que asco me da.
También me pasa con otros críticos, en función de lo que veo.
Pero insisto, a Uceda !!no le puede ni ver!!. Recuerdo que hace ya unos años algunos titulares eran !!Vayase Uceda!!
Por cierto Manuel Rodriguez: ¿Como le pudo poner bien en Sevilla el día del Corpus si el Sr. del Moral vió e hizo la crónica de la corrida de Morante, el día de la Beneficencia en Madrid?. En fin ...mejor es dejarlo.
El comentario de Juan Manuel tampoco tiene desperdicio. Tengo la impresión de que alguna simpatia o parentesco le une a D. José Antonio.
Le recuerdo Juan Manuel, Uceda la pasada temporada corto una oreja en Sevilla y dos orejas en Madrid y Vd. dice que no debería estar es la Maestranza.!!Pues que bien!!.
No quiero ser pesado,pero han visto el magisterio de Ponce en Olivenza?Los redondos con el la pierna flexionada?Ayer en Espai Tauri se vio el escandalo que es el toreo del Pana y lo mucho mas ridiculo y destemplado que es con el toro Español.Benlloch lo puso a caldo pero honestamente no era para menos.Quien aconseja a Morante para que se presente con este individuo?
Me gusta la referencia a las elecciones.Baste decir que un pais al que los terroristas le tienen cogida la medida para influenciar el resultado es un triste pais.Otro dia de reflexion con la con la afectada direccion de la secta en la televion.Tierra de toros y desgraciadamente cada dia mas de borregos.
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José Antonio del Moral
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